SALAMANCA, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
Sentado, con la mirada al frente y con un legajo en sus manos, posiblemente una partitura de esas que le acompañaron a lo largo de su vida. Así se encuentra Francisco Salinas en la calle Rúa Antigua de Salamanca.
Su escultura de bronce -creada por Hipólito Pérez- llegó en 1993 a ese lugar, justo delante de la Casa de las Conchas y de las torres de La Clerecía, uno de los lugares más transitados y monumentales de la ciudad.