Una médico abulense cooperante en Malawi apunta a su labor con la población "más vulnerable" como lo "más gratificante"

Actualizado 31/05/2007 20:27:14 CET

ÁVILA, 31 May. (EUROPA PRESS) -

La médico nutricionista abulense Marisa Sánchez, cooperante en Malawi, destacó que "lo más gratificante" de su labor se centra en su trabajo con la población "más vulnerable" y que la única diferencia del trabajo que desarrolla en África con el de España es "el contexto".

Marisa Sánchez, quien además de médico es gestora de proyectos y, en algún caso excepcional, hasta de veterinaria, trabaja como cooperante desde hace casi 20 años y en la actualidad, hasta su reciente llegada a España, desarrolló su labor en Malawi, donde ha trabajado como coordinadora de los centros de nutrición terapéutica estatales con los que colabora Acción contra el Hambre.

Según informaron a Europa Press fuentes de la ONG, esta abulense de 52 años, la cooperante "más veterana" de la organización, resalta tras sus años de trabajo en África que lo único que diferencia su labor de la de un médico en España es el contexto, "que hace que tratemos enfermedades diferentes y que estemos de guardia 24 horas sobre 24".

Para Marisa Sánchez, lo "realmente importante" en su profesión es la implicación personal, por lo que "lo más gratificante" es, precisamente, el mayor reto: trabajar directamente con la población más vulnerable.

Haber trabajado en Republica Democrática del Congo, República del Congo, Angola, Malí, Guinea Conakry, Burundi, Guatemala, Sudán y Malawi le ha permitido conocer "muy bien" la realidad africana, por lo que Sánchez consideró que la situación actual de África es consecuencia "de no haber tenido un período de transición democrática entre la colonización y la sociedad capitalista de hoy".

A su juicio, los medios informan "cada día más" de los problemas que afectan a estos países pero el problema "es que a la gente no le interesa porque no lo vive como algo cercano" por lo que, con el fin de cambiar esta realidad, la cooperante apostó por la educación en los colegios "para que los alumnos conozcan todo lo que pasa en el mundo y puedan ser así más críticos".

Marisa Sánchez dejó su Ávila natal en 1989, cuando le surgió la oportunidad de trabajar con unos misioneros españoles en el Zaire, actual República Democrática del Congo, en un momento de inestabilidad política y de preguerra.

"Lo tenía muy claro desde que terminé la carrera en Salamanca: quería trabajar fuera de España, conocer otros lugares y ejercer mi profesión en culturas diferentes" comentó antes de reconocer que en ese momento no podía imaginar que el país donde vivió su primera experiencia como cooperante "sería el mismo que una década después le haría pasar por el momento más difícil de su carrera".

Así, la "única" situación de verdadero miedo que vivió fue en Kivu, cuando unos soldados ruandeses les retuvieron unos días en la misión y poco después, mientras les llevaban en un camión al aeropuerto, vio a ambos lados de la carretera a sus compañeros apuntándoles con armas. "Cualquier movimiento en falso podría haber sido excusa para matarnos allí mismo" relató la doctora.

Tan sólo un año antes en el Congo Brazzaville, actual República del Congo, Marisa vivió la anécdota más divertida que recuerda: tuvo que ingeniárselas para curar a una cría de chimpancé, su primer paciente, que padecía deshidratación y malnutrición.