Anne Sebba recorre la historia de la orquesta de mujeres de Auschwitz en un ensayo

Fue dirigida por Alma Rosé, sobrina del compositor Gustav Mahler

Cubierta del libro 'La orquesta de mujeres de Auschwitz' de Anne Sebba
Cubierta del libro 'La orquesta de mujeres de Auschwitz' de Anne Sebba - CRÍTICA
Europa Press Catalunya
Publicado: domingo, 22 febrero 2026 10:01

BARCELONA, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -

La historiadora y periodista británica Anne Sebba ha publicado en castellano el ensayo 'La orquesta de mujeres de Auschwitz' (Crítica), que recorre la formación de esta orquesta y cómo los nazis usaron la música en los campos de concentración: "Era un abuso de la música, una perversión de la misma. No era música por el arte en sí".

En una entrevista de Europa Press, ha asegurado: "No creo que el simple hecho de ser culto o melómano te convierta en una buena persona. Dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo" como se demostró en el nazismo.

Ha afirmado que es macabro pensar que cuando los prisioneros llegaban y escuchaban esa música "eran arrastrados hacia una falsa sensación de seguridad, pensando que, si había música, tal vez el lugar no era tan terrible. Nada más lejos de la realidad".

La historiadora ha dicho que libros o ensayos sobre este periodo son más necesarios que nunca con el auge de la extrema derecha, aunque ha dicho que en ocasiones es deprimente porque parece que la gente no escucha.

El libro de Anne Sebba resigue cómo se formó la orquesta en Auschwitz, la manera en que Alma Rosé, sobrina del compositor Gustav Mahler, la dirigió hasta su muerte en el campo en 1944 y cómo las integrantes judías de la orquesta fueron trasladadas a Bergen-Belsen.

Sebba ha explicado que tenía una idea de que había orquestas en los campos de concentración, pero que comenzó a interesarse por el tema cuando descubrió que, tras la liberación, su padre estuvo en el campo de Bergen-Belsen como conductor de tanque británico y que allí se celebró un concierto.

"Nunca lo sabré con certeza, pero estoy convencida de que debió conocer a estas mujeres o quizás incluso asistió a aquel concierto", ha dicho la historiadora.

Ese vínculo de la historia con su padre es el que le llevó a sentir "el derecho a escribir" sobre Auschwitz, sobre el que lleva toda la vida leyendo obsesionada acerca del Holocausto, para ella la calamidad central del siglo pasado.

MUJER EN LOS CAMPOS DE EXTERMINIO

Ha dicho que su intención no ha sido escribir un libro feminista, ha señalado que quedan muchas historias que escribir sobre mujeres en el Holocausto, y ha afirmado que la experiencia de las mujeres fue distinta a la de los hombres, porque era "mucho más humillante" la desnudez, el raparles la cabeza o cómo sufrían la menstruación.

Sobre la figura de Alma Rosé, ha enfatizado que "intentó salvar a tantos judíos como pudo", pero que era consciente de que, solo si tocaban bien, los nazis las utilizarían.

Ha explicado que la orquesta sacaba los atriles al amanecer, afinaban instrumentos y tocaban marchas para las mujeres que salían a trabajar, luego regresaban al bloque para ensayar y, por la tarde, volvían a tocar mientras las trabajadoras regresaban agotadas, lo que hacía que estas tuvieran cierta hostilidad o resentimiento.

La autora ha afirmado que el privilegio que tenían era el acceso a letrinas cuando las necesitaban y el uso de ropa interior, lo que la historiadora ha subrayado que hacía que "la vida fuera apenas tolerable, lo suficiente para que pudieran mantener la esperanza".

"LA CULPA DEL SUPERVIVIENTE"

Tras su paso por los campos nazis, muchas de ellas no podían explicar sus historias y experimentaron "la culpa del superviviente" o no poder comportarse con normalidad con sus hijos, especialmente en relación con la comida cuando un niño les decía expresiones como 'me muero de hambre'.

Preguntada por si cree que el elevado número de novelas sobre el Holocausto puede ser un riesgo para una cierta trivialización de la materia, ha dicho que depende porque hay libros documentados que "ayudan a abrir los ojos", pero que otros se toman demasiadas libertades, por lo que ha abogado por ser rigurosa con las fuentes.

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