Carlos Gil (Policía Nacional): Los fugitivos escogen Barcelona para poder controlar sus "negocios"

"Ellos han de tener suerte todos los días. Nosotros solo una vez, pero esa una tenemos que estar"

El jefe adjunto de la Brigada Judicial de la Policía Nacional de Barcelona, el inspector Carlos Gil, de quien depende el Grupo de Localización de Fugitivos en Catalunya
El jefe adjunto de la Brigada Judicial de la Policía Nacional de Barcelona, el inspector Carlos Gil, de quien depende el Grupo de Localización de Fugitivos en Catalunya - KIKE RINCÓN-EUROPA PRESS
Europa Press Catalunya
Publicado: sábado, 21 febrero 2026 10:11

BARCELONA, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

El jefe adjunto de la Brigada Judicial de la Policía Nacional de Barcelona, el inspector Carlos Gil, de quien depende el Grupo de Localización de Fugitivos que opera en Catalunya, subraya que los delincuentes deciden esconderse en la capital catalana por varios motivos, uno de ellos para seguir cerca de sus círculos de poder en sus respectivos países de origen: "Siguen en contacto con sus organizaciones para seguir controlando sus negocios".

Esta unidad, creada en 2018 y que actualmente cuenta con siete efectivos, opera principalmente en la provincia de Barcelona y está especializada en arrestar a prófugos internacionales y españoles ocultos en este territorio a través de las órdenes de detención dictadas de sus países de origen, explica en una entrevista concedida a Europa Press.

"Si yo soy del crimen organizado francés de Marsella y estoy en Barcelona, estoy cerca. Porque si a lo mejor me voy a Brasil y me quedo, puede haber alguien que esté debajo de mí que a lo mejor quiera ocupar mi puesto aprovechando que estoy tan lejos", ejemplifica Gil.

OTROS FACTORES

Además de este factor, los delincuentes optan por ciudades como Barcelona, pero también de la zona del Mediterráneo hasta alcanzar Málaga y Cádiz, por una cuestión de clima, aunque para Gil sea un tópico: "Vives bien, es una zona privilegiada en todos los sentidos".

Sobre esto, comenta que los delincuentes sienten que pueden pasar desapercibidos en zonas turísticas como Barcelona, especialmente los que son de origen italiano, ya que la ciudad condal tiene la comunidad de expatriados italianos más grande de España.

Por otro lado, los fugitivos cuentan con "todas las posibilidades de vías de comunicación", ya sea a través de vuelos internos en España o en el Espacio Schengen en Europa, donde viajan gracias a la falsificación de documentos de identidad, según Gil, o bien gracias a la comunicación por carreteras, ya que es sencillo atravesar los países esquivando la posible presencia policial en fronteras.

Finalmente, los prófugos se afincan en Barcelona --así como en otras ciudades españolas-- porque es un territorio "seguro" para ellos al haber mucho control de armas, a pesar de que Gil reconoce que la Policía cada vez se topa con más presencia de estas, que incluso puede ser armamento de guerra, ya que lo utilizan para defenderse de clanes rivales que en sus países de origen siguen enfrentados.

COOPERACIÓN CON OTROS PAÍSES

Respecto a la tipología de delitos que cometen los fugitivos en Barcelona, el inspector indica que se encuentran de todo tipo, como el tráfico de drogas, el crimen organizado "conocido" (como las mafias italianas y los cárteles de los Balcanes), homicidas, agresores sexuales y estafadores, que también se enmarcan en estructuras criminales más complejas.

Al tratarse de fugitivos de diversas nacionalidades, Gil subraya la importancia de cooperar con sus países de origen ya que son estos los que ofrecen una primera información a través de las órdenes europeas de detención, en caso de tratarse de delincuentes europeos, o bien con las "notificaciones rojas", emitidas por Interpol.

Así, el Grupo de Localización de Fugitivos empieza su propio proceso que también se complementa con el apoyo de los oficiales de enlace, que son policías del país en cuestión destinados en Catalunya, de los cuales dos son de Francia y otro de Italia: "Ese es el punto de partida. En sus países los buscan activamente y ellos van dando información, que se va canalizando y transmitiendo".

No obstante, el inspector remarca que a veces reciben notificaciones rojas que no tienen todo el contenido necesario para recabar suficiente información como para verificar que el delito por el que se le acusa es muy grave, especialmente en regiones donde se les vincula a un tema de religión o disidencia política: "Hay una amalgama de países que son sospechosos o dudosos", sin precisar cuáles.

PACIENTES, DISPONIBLES Y BUENOS FISONOMISTAS

Gil dibuja un perfil muy concreto para formar parte de este grupo, ya que deben ser buenos fisonomistas, para poder identificar y reconocer fugitivos sobre los que a veces tan solo tienen una fotografía de referencia; pacientes, ya que los dispositivos pueden demorarse mucho, así como una buena adaptación al entorno y disponibilidad "24/7", porque las detenciones se pueden practicar en cualquier espacio y momento del día.

"Ellos han de tener suerte todos los días. Nosotros necesitamos solo una oportunidad, pero esa una tenemos que estar", subraya el inspector, que añade que las investigaciones previas consisten en consultar fuentes documentales abiertas, realizar dispositivos de vigilancia en caso de conocer algún domicilio o zonas por las que se mueven, realizar escuchas de sus llamadas telefónicas y rastrear sus perfiles de redes sociales.

En caso de estar seguros de su posición fija, piden autorización a la autoridad judicial para practicar una entrada y registro en el domicilio, a pesar de que los fugitivos toman todo tipo de medidas de prevención para evitar ser detectados.

Sobre esto, Gil recuerda un caso en el que detuvieron a un miembro de una mafia italiana en Barcelona que llevaba encerrado días, y que tan solo salía por la noche a comprar algo de comida o incluso se la traían con fuertes medidas de protección.

De cara a abordar las detenciones, el grupo recibe formación especializada en técnica operativa: "A veces tienes que actuar, cerrar un coche en marcha. Estas cosas no son fáciles", explica Gil, que indica que preferiblemente es mejor contar con los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES), ya que disponen de un tipo de armamento, escudos balísticos y una especialización concreta que ofrece más garantías y seguridad a la hora de afrontar una intervención peligrosa.

"NO DEJAN DE SER PERSONAS"

Los agentes, además de tener cierto componente de suerte para detener a los fugitivos, también tienen en cuenta que "no dejan de ser personas" que necesitan comunicarse, por lo que un encuentro con algún familiar o pareja puede ser suficiente para equivocarse, cuyo error aprovecha la policía para intervenir.

Así lo ejemplifica Gil con la detención de un delincuente relacionado con el tráfico de drogas hace unos años cerca de la avenida del Paral·lel de Barcelona, donde se había citado con su pareja después de mucho tiempo sin verse y la detención "fastidió su noche de amor", bromea el inspector.

Por otro lado, también pone de ejemplo la detención de un agresor sexual que, tras violar a un niño en Holanda, lo asesinó y se escondió en Catalunya, y que la Policía Nacional pudo detenerlo en 2018 gracias a la colaboración de un compatriota suyo que coincidió con él en un campamento aislado en una zona boscosa de Castellterçol (Barcelona), llamó a la policía neerlandesa y se activaron todos los mecanismos para arrestarlo.

Contador

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado