BARCELONA 4 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Cullberg Ballet de Suecia trae al Teatre Nacional de Catalunya (TNC) dos de sus últimas coreografías, 'End/Blanco', dos piezas que viajan por las emociones y que abren la temporada en la Sala Gran del teatro barcelonés.
El coreógrafo belga Sidi Larbi Cherkaoui es el autor de 'End', que simboliza la voluntad de parar y establecerse, mientras que 'Blanco' va a cargo de Johan Inger, director artístico del Cullberg Ballet, ambas estrenadas en agosto en Goteborg y que se podrán ver en cuatro únicas funciones desde mañana al 8 de octubre en el TNC.
El Cullberg Ballet es una de las compañías de danza contemporánea más prestigiosas desde hace cuatro décadas gracias a su extraordinaria capacidad creativa y desde que Inger asumió la dirección ha incluído piezas de jóvenes talentos, como es el caso de Sidi Larbi Cherkaoui.
El coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui explicó hoy que en su obra 'End' ha querido "poner en evidencia aspectos más teatrales de la danza" en un montaje que gira alrededor de los primeros pasos para crear un nuevo hogar después de un largo viaje.
Sidi Larbi Cherkaoui afirmó que "como coreógrafo viajo a menudo" y le gustó "el concepto de establecerse en algún sitio porque tiene que ver conmigo". El coreógrafo pasó dos meses en Suecia para perfilar el montaje para una compañía con una forma de trabajo "cercana" a la suya.
El coreógrafo --que prefirió definirse a sí mismo como "dibujante" o "ilustrador"-- aseguró que en sus obras sigue su "intuición" para "dibujar" sus coreografías de forma creativa.
La segunda coreografía que representará el Cullberg Ballet será 'Blanco', de la mano de su director artístico Johan Inger en un viaje personal que reflexiona sobre el paso del tiempo y la pérdida de libertad.
Este montaje sitúa en tensión las libertades y las restricciones, lo que ha llevado a Inger a poner limitaciones a sus bailarines, como una escena en la que la bailarina no puede tocar el suelo u otra con parte del escenario lleno de zapatillas perdidas.
Johan Inger explicó que con esta coreografía buscaba "algo muy puro, la simplicidad en un mundo muy complejo" y dijo que la obra se podría identificar con "una persona que se ha perdido y busca encontrarse".
Inger explicó que él busca bailarines con una "técnica consolidada" y que piensen en el baile como "una forma de arte, desde un punto de vista creativo, no sólo desde la técnica, sino también de la experiencia de vida".
El director artístico del Cullberg Ballet explicó que él escoge los bailarines y procura que "se adapten a las necesidades" y dijo que es bueno que colaboren otros coreógrafos porque despierta la "curiosidad" entre los integrantes de la compañía.
Precisamente, una de las bailarinas del Cullberg Ballet es catalana, Sandra Marín, quien definió de "sueño" poder bailar en el TNC con la compañía, a la que le costó adaptarse porque el país es "difícil".