24 de febrero de 2020
 

El jefe de los acusados del caso Urbana admite que no había control si se llevaban el arma a casa

Publicado 13/02/2020 12:59:08CET
Empieza el juicio por el crimen de la Guardia Urbana en la Audiencia de Barcelona, con los acusados Rosa Peral y Albert López en el banquillo, el 3 de febrero de 2020.
Empieza el juicio por el crimen de la Guardia Urbana en la Audiencia de Barcelona, con los acusados Rosa Peral y Albert López en el banquillo, el 3 de febrero de 2020. - EUROPA PRESS

   El exresponsable del cuerpo dice que retiraron el arma a Peral por miedo a que la usara: "Nos preocupaba más su salud"

   BARCELONA, 13 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Un subinspector de la Guardia Urbana, jefe de los dos acusados por el asesinato de un agente del cuerpo, ha declarado este jueves en el juicio por el crimen en la Audiencia de Barcelona que, cuando ocurrió el asesinato en mayo de 2017, no tenía manera de saber si un policía se saltaba el protocolo y se llevaba el arma a casa.

   A preguntas del fiscal, Félix Martín, ha explicado que los agentes solo pueden sacar el arma de comisaría estando fuera de servicio si él, como superior jerárquico, lo autoriza en dos casos concretos: si deben atender un servicio extraordinario o si se detecta sobre ellos alguna amenaza.

   Ha explicado que, en el momento del crimen, era subinspector de la Unidad de Apoyo Diurno (USD) del cuerpo, donde trabajaban los acusados, Albert López y Rosa Peral, y que una vez se encontró el coche de la víctima, Pedro R., la directora de armas decidió retirarle la pistola a Peral, que en el momento estaba de baja y era pareja del fallecido.

   Ha concretado que los agentes guardan la pistola en el armero --y permanece allí si están de baja menos de seis meses--, y que "no había cámaras en los armeros, solo en el acceso, no hay un control exhaustivo, no hay registro".

   Preguntado por el fiscal, ha asegurado que no tenía manera de saber si un agente se saltaba el protocolo y se llevaba el arma, ni tendría manera de verificar si el arma de un agente de baja por menos de seis meses se había sacado del armero.

   El fiscal también ha preguntado si es cierto que después de los hechos se modificaron los criterios de vigilancias de la zona donde se guardan las pistolas de los agentes, a lo que ha contestado: "No. Hay cámaras pero no funcionan".

PROTOCOLO TRAS DISPARAR

   Ha explicado que sí existe un protocolo para que los agentes que disparan el arma reglamentaria informen de las circunstancias en las que ha pasado.

   "¿Si un agente hacía un disparo y no informaba, tenía manera de verificarlo?", ha preguntado el fiscal al testigo, que ha contestado que no.

EVELIO VÁZQUEZ

   El intendente mayor y exjefe del cuerpo Evelio Vázquez ha comparecido como testigo y ha explicado que decidieron retirar el arma reglamentaria a Peral tras saber que se había encontrado el coche de la víctima "por miedo a que, por las circunstancias en las que sucedió, pudiera por su estado anímico usarla".

   "Nos preocupaba más su salud en aquél caso que la nuestra", ha puntualizado, y ha añadido que al primer momento no pensaron en Peral como sospechosa del asesinato de su pareja, que también era agente del cuerpo, sino que se ofrecieron para apoyarla.

PIDIÓ UNA SEGUNDA ARMA

   Vázquez también ha explicado que Peral pidió tener una arma propia --a parte de la reglamentaria-- después de que se le retirara la pistola del cuerpo, alegando que tenía miedo por sus hijas, por lo que se asignó una patrulla para que la protegiera.

   El exjefe del cuerpo ha detallado que el procedimiento habitual para que un agente pueda tener un arma propia es que lo solicite al cuerpo, ya que es el jefe de la Guardia Urbana quien firma la petición tras confirmar con la unidad de Asuntos Internos que esa persona no tiene pendiente ningún expediente disciplinario, y finalmente la Guardia Civil hace la autorización para comprar un arma particular.

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