El Liceu despliega 'La Gioconda' en una Venecia de niebla y "delirio de luces"

El Liceu despliega 'La Gioconda' en una Venecia de niebla y "delirio de luces"
EUROPA PRESS
Publicado 27/03/2019 12:58:34CET

Con más de 230 artistas, cuenta con Iréne Theorin y Anna Pirozzi

BARCELONA, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogerá 'La Gioconda', de Amilcare Ponchielli, situada en una Venecia de niebla y "delirio de luces" con dirección escénica y de vestuario del veterano director Pier Luigi Pizzi, dirección musical de Guillermo Garcia Calvo y reparto doble liderado por las sopranos Iréne Theorin y Anna Pirozzi, junto a los tenores Brian Jagde y Stefano La Colla.

Esta coproducción del Liceu, el Teatro Real de Madrid y la Arena di Verona, que llegó al Liceu en 2005 y de la que se podrá volver ver del 1 al 15 de abril una reposición con novedades, cuenta con más de 230 artistas --concretamente 147 personas en escena y 91 músicos--, con coreografía del ballet operístico Gheorge Lancu, ha explicado Pizzi en rueda de prensa este miércoles.

Pizzi, de 88 años, ha descrito que esta ópera es como un paradigma de melodrama, ya que tiene los ingredientes esenciales de amor, venganza, celos y muerte, unos elementos base que siempre se encuentran en todo el repertorio melodramática y que en esta ópera "están concentrados".

La producción, de casi cuatro horas, retrata una Venecia "muy particular, cotidiana y de un realismo poético", donde Enzo Grimaldo ama a Laura --esposa de Alvise-- tras haber abandonado a la desafortunada Gioconda, hija de Cieca, acusada de brujería.

DE MACABRO A DECADENTE

Pizzi sitúa esta ópera en un ambiente decadente a finales del siglo XVIII, en una época de niebla, agua, canales, puentes y góndolas funerarias, retratando una ciudad gris y con niebla, "en un cuadro inspirado más en el impresionismo de Turner que en Canaletto, de un clima decadente".

"Turner vio Venecia como un delirio de luces en las nieblas. Y eso es lo que me inspira. Es una pintura matérica donde se ve y no se ve", ha descrito Pizzi, que quiere en esta producción mostrar una Venecia ligada por esta niebla.

Sin bambalinas para esta producción, el escenario está completamente abierto, con la persistente niebla dando un sentido de "misterio y poesía", además, esta reposición llega renovada en los aspectos técnicos, como la iluminación, pero también en el vestuario y la escenografía.

El director técnico, Xavi Sagrera, ha descrito los "intensos cambios" de esta producción respecto a su versión de 2005, y ha detallado que aparte de los 230 artistas, cuenta con 80 técnicos --el doble de los habituales-- que también realizan ensayos; forma parte de su complejidad que además será retransmitida en directo a 122 cines del mundo.

El director musical, Guillermo García Calvo --que también debuta en el papel--, ha destacado la gran complejidad de la ópera, con arias, dúos y ballet sobre el foso, donde no hay un momento de calma: "Mantener la concentración es complicado con tanta gente en movimiento, el coro se mueve mucho, y todo está escenificado y no hay un momento de descanso. En una ópera llena de contrastes".

Ha dicho que el hecho de que sea su debut lo hace todo más estimulante y fresco, así como el hecho de que haya muchos debuts en el elenco: "Los ensayos han sido muy creativos, los cantantes han estado muy abiertos y ha sido todo muy estimulante, todo lo contrario a la rutina que es la enemiga de esta profesión".

El cantante Brian Jagde, debutante en el rol, ha considerado que se trata de una ópera muy complicada, en la que se cruza "la frontera del verismo entre Verdi y Puccini".

CALLAS Y CABALLÉ

Preguntado por Maria Callas, Pizzi --que no trabajó con ella pero sí la conoció-- ha destacado su inteligencia escénica, técnica perfecta, cualidades naturales, perfección y estudio: "Callas llegaba a los ensayos sabiendo perfectamente todo, no se perdía una palabra".

También ha recordado a Montserrat Caballé, que llegaba tarde a todos los ensayos siempre con distintos motivos: "Su padre murió tres o cuatro veces", ha bromeado, y ha dicho que su voz era maravillosa y su personalidad, extraordinaria.

Ha recordado cuando la conoció el día antes de participar en una producción suya en Italia: llegó el día antes recién operada de las rodillas: "Tenía dos heridas casi abiertas y dos enfermeras que la llevaban. Casi no podía caminar. En ese momento adoré a esa mujer. Entendí que estaba allí por la pasión".

Para que pudiera salir a escena, Pizzi le forró las muletas de terciopelo y diseñó dos trajes para sus enfermeras, que salieron a escena "como camareras mayores, y la entrada de la Caballé en el escenario fue como de una reina de Shakespeare", logrando un aplauso de 45 minutos.

"Esos momentos justifican todos los sacrificios que hay alrededor y que el público no conoce, y justifican porque un momento vale toda una vida de teatro. Gracias Montserrat", ha destacado Pizzi.

Contador