Puigdemont rechaza una Constitución porque es una herramienta "caduca y de represión"

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont en una videoconferencia
EUROPA PRESS
Actualizado 06/12/2018 13:16:31 CET

BARCELONA, 6 (EUROPA PRESS)

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha rechazado este jueves la Constitución porque es una herramienta "caduca y de represión", cuando se cumplen 40 años de la aprobación de la Carta Magna.

Lo ha dicho en una videoconferencia que se ha emitido en el exterior del convento de los Caputxins de Sarrià de Barcelona donde un grupo de diputados de JxCat, ERC y la CUP se han encerrado para mantener un ayuno de 24 horas en solidaridad con los dirigentes independentistas encarcelados que han iniciado una huelga de hambre y de rechazo a la Constitución.

Ha reconocido que en el momento de su aprobación, la Constitución recibió el respaldo de la ciudadanía que se "aferró a ella como única esperanza" por el contexto político del momento; una esperanza que Puigdemont considera que se ha desvanecido.

"La sociedad española, asustada, se aferró a la Constitución como una herramienta de democracia. Hoy esta constitución se tiene que presentar en un clima de represión. Hoy cuatro demócratas tienen que recurrir a una huelga de hambre", ha lamentado y ha asegurado que ahora no pasaría 'la prueba del algodón'.

También ha criticado a la justicia: "Hay jueces que persiguen delitos falsos. Algunos de ellos, como en mi caso, que la justicia europea ya ha juzgado y ha dicho que no existen", y ha afirmado que los encarcelados sufren el abuso, falta de garantías y que pisoteen sus derechos fundamentales.

Ha sostenido que en el contexto actual "las paredes de la Constitución se resquebrajan, el cuerpo constitucional no resiste y se ve qué hay detrás del decorado de pladur que habían construido.

Ha pedido "no alargar la vida de un régimen, el del 78, que ha caducado, de una herramienta que ya no es de esperanza, sino que es una herramienta que la gente teme".

EUROPA, LA "DERROTA" DE LA JUSTICIA ESPAÑOLA

Considera que el Estado ya "no puede" celebrar su Constitución en Europa y por eso asume que la celebración se ha hecho bajo el paraguas de SCC, en lugar de celebrarla abiertamente.

Ha supuesto que si las instituciones europeas no quieren escuchar las reivindicaciones de los independentistas porque "tienen algún tipo de compromiso que les impide hablar", por lo que se ha conjurado a trabajar para apelar a los demócratas europeos, a los ciudadanos.

El expresidente ha asegurado que su trabajo en Europa obtiene frutos ante "las amenazas con euroordenes y la fuerza propagandística de la diplomacia española", por lo que ha subrayado que seguirá realizando su labor.

Ha advertido de que el recurso de la huelga de hambre se toma muy en serio en Europa y ha lamentado que los cuatro dirigentes encarcelados que la han iniciado hayan tenido que recurrir a ello "para denunciar vergüenza europea: que el Tribunal Constitucional (TC), en lugar de convertirse en un espacio para sentirse protegidos, es un espacio de abuso de poder".

"Hay cuatro demócratas que han levantado el dedo y han puesto el cuerpo. No es aceptable que el propio TC vulnere sus propias normas y que les impida llegar a la justicia europea. Que no retrasen lo inevitable, que es la derrota de la justicia del Estado español. Que no añada sufrimiento y abuso", ha dicho en referencia a que resuelvan los recursos de apelación para poder acudir a instancias europeas.

CUEVILLAS

Al acabar Puigdemont, su abogado, Jaume Alonso-Cuevillas, ha dicho que estaba parcialmente en desacuerdo con el expresidente porque a su juicio "el problema principal no es la Constitución, que habría permitido un referéndum, sino los guardianes de la Constitución".

"Si nos queremos ir de España, no es porque no nos guste la Constitución, sino porque no nos gustan ellos", ha zanjado el letrado que ha relatado el proceso judicial contra los líderes independentistas.

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