BARCELONA 5 Jul. (EUROPA PRESS) -
Las responsables de un geriátrico del barrio de Horta-Guinardó de Barcelona que presuntamente descuidaron a una anciana terminal de 85 años con alzheimer en julio y agosto de 2003 que acabó falleciendo han eludido responsabilidades en su declaración este jueves ante el juez del Juzgado Penal 8 de Barcelona.
La doctora del centro, María Carmen D.; la supervisora de enfermería, Manuela M., y la directora de la residencia, Maria del Mar V., han comparecido en la Ciudad de la Justicia como acusadas de un delito de homicidio imprudente --acusación particular, ejercida por la familia-- y de otro de lesiones imprudentes --Fiscalía--.
La anciana, que sufría alzheimer, diabetes, y tenía una pierna amputada --iba en silla de ruedas con cinturón--, ingresó en la residencia el 30 de junio de 2003 con un estado de salud estable, pero ya en el centro se le formó una úlcera de hasta 20 centímetros tan profunda que le tocaba el hueso, además de tener problemas respiratorios y estar a 500 de azúcar, según la acusación particular.
En los 40 días que vivió en la residencia, debido a la desatención y a la inadecuada exploración médica, la anciana se fue deteriorando; se rompió el fémur y el húmero al caerse de la silla de ruedas porque supuestamente olvidaron sujetarla con el cinturón, lo que hizo que la trasladaran al hospital el viernes 9 de agosto porque tenía mucha fiebre y sufría deshidratación.
El juicio se ha centrado en dirimir quien fue la persona responsable del descuido de la anciana; la doctora --la única médico de la residencia-- ha excusado ante el juez que ese día ya se había ido de vacaciones y que había dejado "las pautas médicas" de todos los residentes para el médico sustituto que debía llegar un lunes.
En la misma línea han ido las declaraciones de la supervisora de enfermería que ha alegado que se dedicaba a hacer básicamente tareas de gestión y no asistenciales ni de control de las enfermeras, y que desconocía el estado de salud de los ancianos porque no podía leerse los 100 expedientes: "Ellos son autónomos del ejercicio de su trabajo", ha afirmado refiriéndose a los enfermeros.
DECLARACIÓN DE LOS TESTIGOS
De hecho, algunos de ellos, que han declarado como testigos, también han exculpado a la supervisora y han sostenido que, cuando no estaba la doctora, si había alguna anomalía llamaban directamente al teléfono de emergencias sin avisar a su superior.
Tampoco la directora del centro conocía la situación clínica de ninguno de los residentes porque no tiene formación --es titulada en derecho-- y se dedicaba a cubrir los puestos para sanitarios, o a controlar el material que llegaba.
Al día siguiente de acudir al hospital, la familia, al ver que su estado empeoraba, la trasladaron a otro centro con un cuadro de fiebres, deshidratación y sin responder a lo que se le decía, sonde le dijeron que la anciana estaba en muy mal estado, ha explicado su hija ante el juez.
La mujer falleció el 23 de agosto de 2003 por un fallo multiorgánico que, según la Fiscalía, no se les puede imputar a las acusadas por el mal estado de salud en el que se encontraba la paciente antes de ser descuidada.
Por esta misma razón, la acusación particular ha retirado el cargo de homicidio imprudente para todas las acusadas, sumándose así a la calificación de la fiscal que solicita cuatro meses de prisión y dos años de inhabilitación por delitos de lesiones imprudentes.
Tras escuchar a los doctores que atendieron a la anciana antes de ingresar en la residencia, el letrado de la familia, Juan Manuel Abia, ha considerado que "no ha quedado acreditada" la causa de la muerte de la mujer, que era muy mayor y se encontraba ya en un estado grave de salud.