BARCELONA 3 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Sala Beckett-Obrador Internacional de Dramatúrgia de Barcelona, ubicada en el barrio de Gràcia, se trasladará a un edificio de 2.600 metros cuadrados del número 228 de la calle Pere IV, esquina con la calle Batista, todavía con fecha sin determinar, tras el litigio con Núñez i Navarro.
El edificio, creado en 1924, fue la sede de la Cooperativa Pau i Justícia. Propiedad del Ayuntamiento de Barcelona desde 2007, necesita reformas, puertas y ventanas están tapiadas y su último uso, hasta hace cuatro años, fue un gimnasio y una escuela.
El director de la sala, Toni Casares, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el concejal de cultura, Jordi Martí, presentaron hoy la nueva ubicación.
Hasta ahora, la Sala Beckett estaba en la calle Alegre de Dalt, en un local que tenía 1.250 metros cuadrados. El director teatral y fundador de la sala, José Sanchis, afirmó la pasada semana que el nuevo proyecto, centrado en los nuevos valores con el Obrador, requería un espacio mayor.
Martí aseguró que es "absurdo" poner fechas sobre cuándo se producirá el traslado cuando todavía se desconoce el estado del edificio desde el punto de vista de ingeniería, de modo que lo próximo será encargar "cuanto antes" un proyecto arquitectónico que determine las "patologías" del edificio y el tipo de reforma que necesita.
Lo que es seguro es que el techo, de uralita, tendrá que cambiarse, pero Martí no se aventuró a decir si la estructura del edificio se podrá mantener tal cual. El arquitecto que ejecute la obra se elegirá por concurso, porque se pagará con fondos públicos, pero se desconoce la inversión que será necesario hacer para que la Beckett levante el telón entre esas paredes.
El alcalde se felicitó porque "lo que era preocupación" sea ahora "ilusión" por crear un gran proyecto en un barrio en el que también se va a construir "nueva ciudad" con el traslado de la Beckett y la creación de un "polo" cultural, según dijo Martí. El Centro Cultural Can Felipa y el Hangar son dos de los vecinos que tendrá la sala teatral.
Para Hereu, el Poblenou es un barrio industrial "orgulloso de su pasado" y con "personalidad", aspectos que a partir de ahora tiene que combinar con una "gran transformación" para adaptarse a los tiempos que corren. "En esta ciudad cuando rascas con ilusión compartida acabas encontrando", dijo en referencia a todo el tiempo que han tardado en asignarle una nueva sede.
Casares, que deseó que "lo antes posible" la sala pueda abrir las puertas en su nueva ubicación, avanzó que "durante meses o años la Beckett podría no tener escenario, porque no saben cómo ni cuando acabará el litigio por la sede de Alegre de Dalt. En ese caso, estudiarían posibilidades como presentar "de forma provisional" sus obras en otros escenarios de Barcelona.
"No descartamos ganar el juicio; si alguien tiene que cerrar la antigua sede es la Beckett nueva, no la inmobiliaria", dijo Casares, quien confesó que su idea es "estirar" el litigio de Alegre de Dalt hasta tener la nueva sede. La sentencia está pendiente de publicarse.
Tras pedir la implicación de todas las instituciones públicas porque este es "el principio de un gran reto que hará crecer a la sala Beckett" y es "cosa de todos", agradeció que los autores de teatro catalanes puedan tener "la casa de los dramaturgos" tras su "larga travesía", y que esas plataformas "adecuadas" sirvan para darles a conocer en todo y para traer a la ciudad el que se hace en el extranjero.
Acerca de la nueva sede, Casares dijo que les "honra" estar en el edificio donde se creó una cooperativa con ese nombre y apuntó que el teatro es "un fenómeno eminentemente urbano: tiene sentido cuando los referentes son compartidos entre el escenario y el público".