MADRID, 20 Jun. (CHANCE) -
Una semana después de confirmar su reconciliación con Jelen Patiño asistiendo juntos a la boda de Leticia Fernández de Villavicencio y Piergiacomo Agostini en Jerez de la Frontera, Álvaro de Luna ha reaparecido en el estreno del documental de su compañero y amigo Dani Fernández, 'Todo cambiará'.
Un evento en el que el cantante de 'Juramento eterno de sal' se ha pronunciado sobre la polémica en la que se ha visto Alejandro Sanz después de que una fan llamada Ivet Playá haya hecho pública a través de sus redes sociales la relación "traumática" que tuvo con el artista.
Asegurando que empezaron a hablar cuando ella era menor de edad y él tenía 49 años e intimaron cuando cumplió 18 años, esta chica ha relatado que "se suponía que estaba viviendo un sueño pero la realidad es que se convirtió en una terrible pesadilla", acusando al madrileño de "traspasar cualquier límite de lo que yo consideraba moral e incluso, humano".
"He visto el comunicado de Alejandro y he visto las declaraciones de ella, pero la verdad es que no estoy muy informado sobre más de lo que han dicho ambos, ¿no? Yo creo que es algo que genera un mal rollo, que de alguna forma también puede provocar que se corte el vínculo con esa persona. Yo creo que no hay que mezclar a veces una cosa con otra porque, pues bueno, te lleva a eso, ¿no? A romper relaciones personales con gente que a lo mejor pues había muy buen rollo, muy buena onda, pero de repente pues se mezclan cosas y se parte el vínculo" ha opinado Álvaro.
Y es que tiene claro que él no tendría una relación con una de sus fans. "La verdad es que a mí por lo menos no es algo que me parezca bien. Pero no por nada, sino porque yo creo que hay que separar esos dos mundos" ha apuntado rotundo.
Sin embargo, y ante el revuelo que se ha creado porque Ivet tenía 18 años cuando comenzó su supuesto affaire con Alejandro, el ex de Laura Escanes no ve ningún escándalo en su llamativa diferencia de 31 años de edad, ya que "los dos son personas adultas y tienen libertad de decisión". "O sea, yo no tengo que opinar sobre lo que dos personas adultas deciden hacer libremente con sus vidas" ha sentenciado.