El cantante Paul Simon y su mujer, Edie Brickell arrestados por desorden público

Paul Simon
Foto: GETTY 

MADRID, 29 Abr. (CHANCE) -

   El cantante Paul Simon, componente del dúo musical Simon & Garfunkel y de 72 años de edad y su mujer, la cantautora Edie Brickell de 48 años, han sido arrestados este pasado fin de semana por protagonizar una pelea doméstica, subida demasiado de tono, en su hogar en el estado de Connecticut, según informan varios medios estadounidenses y fuentes policiales.

   Cargos por conducta desordenada, son los cargos a los que se enfrentan la pareja después de haber sido los causantes de una disputa familiar, confundida con un caso de violencia doméstica. Después del arresto y una vez que han compadecido en el tribunal, ambos afirmaron que no era necesario ninguna orden de protección para ambos ya que no se sentían amenazados por el otro.

   Alrededor de las 20:00 horas, algunos agentes de la policía acudieron a la localidad de New Canaan, lugar donde residen tanto Paul Simon como su esposa Edie Brickell. El motivo por el que se presenciaron los agentes policiales fue para investigar "una disputa familiar" tal y como lo expresaba el propio comunicado de la policía del estado. "No había agresividad por ambas partes", explicaba el jefe de policía, Leon Krolikowski, en una conferencia de prensa este pasado lunes. "Ambos son víctimas y hay niños involucrados por lo que estamos tratando de ser muy cautelosos", añadía dicho jefe de policía.

   "Ambos estamos bien juntos", han sido las palabras que Paul Simon pronunció ante la corte según explicaba un periódico local de la zona.  "Los dos volveremos a casa e iremos a ver como nuestro hijo juega al béisbol", afirmaba el músico. La propia Edie Brickell también se pronunciaba al respecto a través de un comunicado: "Hirieron mis sentimientos y comencé una pelea con mi marido. La policía lo llamó desorden. Gracias a Dios, todo ha vuelto al orden ahora", sentenciaba. Una disputa entre la pareja que ha tenido que pasar juntos tiempo en el calabozo.

NO HAN SIDO LOS ÚNICOS EN PASAR LA NOCHE EL CALABOZO JUNTO A SU PAREJA

   Pero tanto Paul Simon como Edie Brickell no han sido la única pareja que ha tenido que pasar por el cuartelillo entre los dos. En España también tenemos nuestro particular historia protagonizada por el cantante de la primera edición de Operación Triunfo, Álex Casademunt y la que fuese su novia, la expretendienta del programa de Telecinco, Mujeres y Hombres y Viceversa, Lucía Sánchez. Ambos fueron detenidos por agredirse mutuamente tal y como informaron las fuentes policiales.

   Agresiones entre ambos, autolesiones, disputas y una gran discusión provocada por los celos fueron los motivos por el arresto de ambos, donde la policía no lo relacionó con un asunto de violencia de género. Una situación en la que no solo estaban involucrados el cantante y la extronista pues, la tercera chica que generó la disputa por los celos también recibió parte de las agresiones propiciadas por Lucía Sánchez, la cual se autolesionaba para amenazar a álex Casademunt.  Una disputa que no ha terminado aún debido a unas supuestas amenazas de publicar videos sexuales donde los dos son protagonistas. 

   Pero es que el cantante español no ha sido el único en pasar la noche en el calabozo junto a su pareja. El año pasado, y a pesar de que no se trataba de una disputa entre ambos, la actriz Reese Witherspoon y su marido Jim Toth eran arrestados juntos, él lo era por conducir en estado de embriaguez y ella por alterar el orden público. Y es que mientras el agente de policía quiso hacerle un control de alcoholemia a su marido, ella salió encolerizada hacia el agente espetándole lo siguiente: "¿No sabes quién soy yo?"

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   El agente no se achantó hacia esta acusación contestándole que "No me hace falta saber quién eres", por lo que se dispuso a arrestarlos a ambos y que pasaran la noche en el calabozo. La fama no lo puede todo y menos a la hora de evadir a la justicia.

   Unas situaciones en las que las parejas se ven involucradas por diversos factores, normalmente en las que llegan a las manos y que a veces pueden ser confundidas con temas de violencia de género, cosa que no resulta ser así pues ambos miembros de la pareja se propinan, ya sean insultos o pequeñas lesiones, entre los dos.

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