MADRID 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
Francisco Rivera y Lourdes Montes celebraron estos días la festividad de la Candelaria en la Aldea de El Rocio en Almonte, Huelva. Precisamente es en eso lugar dónde fueron esparcidas hace casi nueve años las cenizas de Carmina Ordóñez tras su inesperado y sorprendente fallecimiento.
Para los hijos de Carmina, Almonte es un lugar muy especial, sobre todo para Francisco Rivera, que como buen trianero, quiso compartir un momento muy importante con su chica. Los enamorados disfrutaron de una peregrinación extraordinaria con motivo del Bicentenario de la Hermandad de Triana.
A la espera de que el Juez dicte sentencia sobre la custodia definitiva de la pequeña Cayetana Rivera Martínez de Irujo, el torero Francisco recibe el apoyo de su chica, que no se ha separado de él en estos delicados momentos.
Hace seis meses que comenzó la guerra abierta que se lidia entre Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo. La razón, la demanda que interpuso el torero a la duquesa de Montoro para hacerse con la custodia total y absoluta de su hija Cayetana, de 13 años. Francisco alegó que el motivo de esta demanda partió de la petición de su hija de que quería irse a vivir con él a Sevilla, donde el torero reside junto a su novia, Lourdes Montes.
El torero no dudó en intentar cumplir el deseo de su hija, a la que familiarmente llaman Tana. Mientras llega el momento decisivo en el que el Juez dicte sentencia y diga quién se queda con la custodia total y absoluta de la niña, el torero recibe el apoyo y cariño de su chica con la que comparte momentos muy especiales.
En esta ocasión pasearon su amor por Almonte, y es que no faltaron a la peregrinación extraordinaria con la Hermandad del Rocío de Triana con motivo de su Bicentenario. A primera hora de la mañana, los enamorados, con el resto de peregrinos pusieron rumbo hacia la Parroquia de la Asunción de Almonte donde esperaba la Virgen del Rocío. Esta peregrinación se produce en el marco del Año Jubilar Mariano otorgado por el Papa Benedicto XVI a Almonte y El Rocio.
Durante el camino, Francisco y Lourdes derrocharon besos y caricias. El torero se mostró en todo momento muy pendiente de su chica a la que cogía de la mano y agarraba de la cintura mientras charlaban animadamente con los amigos.
Risas, confidencias y mucho amor no faltaron en este día tan especial para la pareja que lució para la ocasión un look cómodo y adecuado para la peregrinación. Tanto Lourdes como Francisco, que lucían al cuello la medalla de la Hermandad de Triana, llevaban calzado apropiado para caminar varias horas.
Muy simpáticos y campechanos, los enamorados, sin importarles las miradas ajenas, dieron rienda suelta al amor que se procesan, y es que el torero está muy agradecido a Lourdes por el apoyo que ésta le ha dado en estos últimos meses en los que el joven se ha enfrentado en los juzgados a su ex mujer Eugenia.