MADRID, 30 Sep. (CHANCE) -
Adaptándose a su nueva vida como soltero en su nueva casa de Sevilla un mes después de su separación de Irene Rosales, Kiko Rivera ha utilizado una vez más sus redes sociales para sincerarse sobre cómo se encuentra y cómo afronta el complicado momento que está viviendo.
Lo ha hecho compartiendo una reflexión del experto en marketing Jordi Segues que deja claro que cuando "ya no hay plan B", "no hay herencias, no hay milagros", solo queda "él con sus puños ensangrentados y una razón más fuerte que su dolor". "Cuando un hombre entiende que él es el techo, el suelo y los cimientos, deja de perder tiempo en la esperanza y empieza a construir su propia salvación, ladrillo a ladrillo con brutalidad" apunta el andorrano, asegurando que ese hombre "es peligroso porque cuando fracasar significa que tu familia sufrirá, dejas de perseguir el éxito y empiezas a cazarlo. No hay plan b, no hay salvavidas, no hay aplausos, solo responsabiliad, silencio y determinación. No puedes permitirte el lujo de fallar, cuando eres tu última esperanza todo cambia".
Un mensaje que ha activado las alarmas respecto a la salud mental de Kiko y a cómo se encuentra tras su separación de la madre de sus hijas, y al que Irene ha reaccionado con total indiferencia, desmarcándose de la declaración de intenciones que su todavía marido ha hecho públicamente.
Muy seria, la andaluza ha apretado el paso al ver a la prensa, haciendo oídos sordos a las preguntas y respondiendo con un silencio sepulcral a por qué cree que el hijo de Isabel Pantoja dice que no hay salvación, que está solo y que solo le queda luchar por los suyos con sus puños ensangrentados. Dejando en el aire si ha hablado con Kiko o si está preocupada por él, la influencer ha entrado en su casa sin pronunciar una palabra, dejando claro que un mes después de su ruptura quiere desvincularse completamente del DJ. Su fría reacción, ¡en el siguiente vídeo!