Actualizado 29/04/2010 13:00 CET

Setos y arbustos

Arbustos.
EP

Los setos y arbustos pueden llegar a formar una importante masa vegetal, compacta y abundante. Sirven para cubrir las vallas y dar intimidad a los terrenos y parcelas, dejando el jardín fuera del alcance de la vista de vecinos y viandantes. Los setos sirven a su vez a su vez como elementos de decoración dentro de la parcela, en medio de una pradera de césped o junto a otras especies.

Cómo plantar

A la hora de plantar arbustos hay que conocer la especie y las medidas que pueden llegar a alcanzar. En los viveros suelen venderlos de escasas dimensiones, pero estas especies sorprenden por el tamaño que luego desarrollan. Lo ideal es plantarlas con una separación entre ellos de un metro y que los ejemplares tengan como mínimo una distancia de 50 centímetros desde la valla.

Algunos pueden crecer más que otros pero en todas las variedades es aconsejable que al principio no se les pode de altura, también depende de cual sea la forma exacta del seto, si es alto y esbelto o más ancho y de escasa altura.

Durante los primeros años de crecimiento es aconsejable despuntar la rama principal y a partir de ahí las de los laterales para que vaya aumentando el volumen. La poda de las ramas periféricas favorece el crecimiento de los brotes internos de la planta y el consiguiente aumento de la frondosidad.

Podar adecuadamente

No es hasta el tercer o cuarto año desde la plantación hasta que consiguen un buen tamaño y las condiciones de su cultivo son óptimas. No todas las especies evolucionan igual dentro de la modalidad de los arbustos. Las más famosas para setos son entre otras la arizónica, conocida por ser una conífera de rápido crecimiento que consigue gran altura y un denso follaje, el aligustre forma flores muy olorosas con un agradable aroma, y los lilos, de color violeta o blancos impregnan de olor las zonas del jardín en las que se plantan.

Para mantener siempre unos setos rectos y que tras el corte de las ramas no queden extraños desniveles en su perfil se puede seguir un truco que ayuda a cortar sin miedo a equivocarse. Consiste en atar una cuerda de un extremo a otro de la valla que está cubierta por los arbustos, después de fijar el cordel en los dos puntos de sujeción se crea una línea de referencia y ya se puede empezar a podar, manteniendo siempre el nivel deseado. Después se puede comprobar el resultado midiendo con la misma cuerda.

Arbustos ornamentales

Los arbustos podados de manera ornamental son valiosos ejemplares que sirven como buenos motivos decorativos en el jardín, también se pueden plantar en maceta para adornar terrazas o porches. Generalmente se caracterizan por tener ramificaciones y tallos que crecen desde el suelo y su altura no llega a superar los tres metros, la mayoría tienen entre uno y dos.

Las hojas de este tipo de arbustos pueden ser tanto caducas como perennes y respecto a la floración existen de todo tipo de colores y aromas, incluso algunos pueden producir frutos.

Cuestión del clima

El clima siempre influye en el crecimiento de los arbustos, cuanto más calido y húmedo sea más rápido crecerán. Por el contrario, los climas secos y fríos reducen su ritmo de desarrollo. Aunque en la velocidad de crecimiento también influyen mucho las especies que se planten, la arizónica y el aligustre son especies que destacan por su vertiginoso crecimiento. La forma más sencilla de conseguir un tupido seto es plantando varios pies de arizónica.

Durante el invierno y las temporadas de frío y heladas no solo se producen desperfectos en las plantas sino que en ocasiones y debido al viento se puede dañar de tal manera la estructura del árbol que puede llegar a quebrarse, sobre todo los que aún no están muy desarrollados. Para intentar que los arbustos no se lleguen a estropear en las épocas que el clima es más crudo se puede evitar preparando algún tipo de estructura que actúe a modo de cubierta, así las posibles nevadas no acabarán con los setos.

En el momento que exista peligro de nieve y si los arbustos no son demasiado grandes y no tienen suficiente grosor, también se pueden reagrupar las ramas con una cuerda resistente que ate las laterales en dirección al tronco, especialmente las ramas que crezcan hacia arriba ya que serán las que posiblemente más sufran el exceso del peso.