BARCELONA 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
La 080 Barcelona Fashion enfrentó su segundo día con una intensa agenda de desfiles y colgando el cartel de 'aforo completo'. Un total de ocho diseñadores mostraron sus colecciones para el otoño 2011-2012. En la pasarela, firmas nuevas y creadores consolidados se dieron la mano.
La primera en subirse a la pasarela fue Justicia Ruano 9PM haciendo a todo el público regresar a los años 20 y 30 con prendas ricas en bordados, cortes asimétricos y mucha feminidad. La diseñadora andaluza dio protagonismo al terciopelo y las tonalidades bronce y oro.
Después le tocó el turno a Miquel Suay, quien quiso rendir un homenaje a los caballeros orientales. Chaquetas y chalecos de formas rectas, cuellos chimenea o barco, mangas quimono, pantalones rectos aprisionados en el tobillo mediante cintas pespunteadas... y todo ello con materiales que se guatean o se presentan plastificados. El color, los terracotas mezclados con negros y grises, aunque también fueron importantes las pinceladas de cereza, dando vigor y fuerza, las mostazas, con optimismo y luz, y el azul indigo, aportando paz y serenidad.
A continuación, pudimos ver a Miriam Ponsa con una colección inspirada en las mujeres que lavaban la ropa en lavaderos colectivos a orillas de un río a principios del siglo XX. Pantalones pitillo, cuerpos en línea trapecio y pronunciados volúmenes pero, sobre todo, exageración en las formas.
La moda de patronaje deconstruido en el que los bordes no se terminan de rematar y el forro se convierte en parte visible de las prendas, fue la propuesta de Josep Abril que, junto con bolsillos XXL, ribetes deshilachados, estampados geométricos y toques de oro en parches y degradé completaron su particular colección.
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Txell Miras presentó un negro sobre negro compuesto por pantalones ajustados, chaquetas y jerséis con plisados en capa, bolsillos de solapa o de plastrón, cuellos oversize, bufandas capucha de punto grueso y cremalleras que permiten jugar con la forma de los diseños.
Por su parte, Cardona Bonache comenzó centrándose en el rock como fuente de inspiración para después ir tornándose hace lo clásico. Cremalleras frontales, abrigos rígidos de napa y jerséis de cachemir combinados con vestidos de estampados psicodélicos fueron su particular apuesta.
Juun. J optó por la lana, el cuero y el tweet, todo un clásico con base en los cortes de los años 50. Cremalleras bajo los hombros para convertir chaquetas y abrigos en capas, pantalones muy anchos con talle muy elevado, jerséis de punto grueso y zapatos con suela geométrica.
Por último, el encargado de poner el broche de oro fue Krizia Robustella con llamativos colores, cortes muy urbanos y atrevidas combinaciones que compartían protagonismo con dibujos sobre las prendas y adornos en 3D, con piedras de colores que aportan un toque de lujo muy poco convencional.