MADRID, 21 Mar. (CHANCE) -
En plena semana de la moda de Madrid la Mercedes-Benz Fashion Week acogió este sabado 21 de marzo, a la icónica diseñadora Yolancris la cual volvió a demostrar por qué su nombre está tan ligado a la costura más artesanal. Su desfile en IFEMA se alejó del ruido para centrarse en lo esencial: prendas elegantes, ligeras y pensadas para realzar la silueta sin excesos.
Sobre la pasarela predominó una sensación de fluidez constante. El tul fue uno de los grandes protagonistas, aportando movimiento y delicadeza a muchos de los looks, junto a otros tejidos habituales de la firma que refuerzan ese carácter romántico y sofisticado. Todo parecía construido para moverse con el cuerpo, sin rigidez.

Las siluetas partían sobre todo de vestidos largos y envolventes, muy en la línea de la firma, con un claro protagonismo de los diseños palabra de honor y pequeños corpiños que marcaban la parte superior. A partir de ahí, las prendas se abrían en volúmenes más suaves, creando ese contraste perfecto entre estructura y ligereza.
Más allá del tul, aparecían tejidos como el terciopelo o los encajes, junto a bordados y aplicaciones florales hechas a mano que aportaban textura y profundidad a las prendas. No era algo recargado, sino más bien un trabajo muy cuidado en el detalle.

La paleta se mantuvo bastante sobria, con blancos, negros y tonos más profundos, lo que reforzaba esa sensación de colección atemporal, más centrada en la forma y el tejido que en el color.
El resultado fue una colección coherente, delicada y con mucho glamour, donde la artesanía sigue siendo el punto de partida, pero siempre al servicio de una mujer que busca sentirse cómoda y sofisticada al mismo tiempo.
