MADRID, 12 Ene. (Por Alba G.Salas)
Incansable trabajadora y con un carácter que esconde bajo su personaje de Herminia en la longeva serie de 'Cuéntame'. María Galiana, vuelve a participar en un proyecto cinematográfico de la mano de José Luis García Sánchez con 'Los muertos no se tocan, nene'.
Un papel muy diferente al que nos tiene acostumbrados ya que en este se convierte en una atrevida vecina que coquetea con el hijo del muerto. Dice, que tenía ganas de cambiar de registro y dejar de ser la abuelita dulce, cariñosa y encantadora de la serie.
Esa imagen de gran abuela, confiesa que tampoco coincide con la realidad. Ni con sus hijos, ni tampoco con sus nietos, ella siempre ha sido una mujer un tanto despegada. Lo que sí comparte con Herminia, es su puntualidad, lealtad a sus amigos, seriedad y disciplina, pero le diferencia su gran carácter, su rebeldía y esa ansia de libertad.
- Vuelve al cine con 'Los muertos no se tocan, nene'...
- Ha sido una intervención muy cortita. Hubo necesidad de cubrir una vacante porque la actriz que iba a hacerlo sufrió un pequeño accidente sin importancia., y entonces me llamaron. Encantada de volver a colaborar con José Luis García Sánchez, creo que es la séptima vez que trabajo a su lado. Cuando me llamó, corrí para hacerlo...
- ¿Tenía ganas de hacer cine?
- De eso siempre hay. Últimamente las películas no abundan y es muy difícil que te llamen para hacer algo y los últimos proyectos que he tenido - 'La Caja' y 'Tapas'- han sido experiencias muy agradables y eso es muy de agradecer. A mí el cine es lo que más me gusta.
- Se rueda en blanco y negro y una película de Azcona.... ¿Vuelta al pasado?
- Lo de rodar en blanco y negro ha sido algo más técnico, yo interpretativamente no lo he notado. Esto se hizo para emular a 'El Cochecito' y 'El pisito' y acabar así la trilogía de Azcona y que esta no se saliera de madre...
- ¿Qué recuerdo tiene usted de esa época?
- Realmente, esa época, para mí, es muy diferente de lo que la película muestra, por mí particular manera de vivir. Fui una universitaria, estaba en un mundo de estudiantes, luego fui profesora de bachillerato en un instituto, me he rodeado siempre de gente muy intelectual. Cuando me hablan de las amas de casa que sólo eran eso, de la vida en los pueblos, o los convencionalismos...me son muy ajenos porque siempre he sido una persona muy libre. Me casé y tuve cinco hijos, porque me dio la gana, pero eso era lo más normal en aquella época. Este mundo lo conocí en la teoría, no en la práctica.
- Esta película tiene mucho humor. ¿Lo recuerda usted con tanto?
- No soy de las que piensa que eran tiempos difíciles. Sí es verdad que éramos todas unas reprimidas, sobre todo en el ámbito sexual. No lo he vivido de una manera sufriente, sino aceptada, que es diferente. La gente joven piensa que estábamos todos realmente cabreados, y no es cierto, estábamos conformes.
- La situación cómica de un entierro en plena casa, ¿la ha vivido?
- Sí, sí, eso sí. He vivido situaciones tragicómicas constantemente de vecinas, familiares, de mis abuelos, de personajes extraños... Eso parece mentira que haya sido verdad, pero en Sevilla he conocido mucha situaciones y gentes de sainete.
- El personaje que tiene, aunque pequeño, es muy distinto al que nos tiene acostumbrados...
- ¡Claro! Por eso acepté enseguida, porque en la película, soy un putón verbenero. Y dije, ¡ay qué bien! Dejo de ser la abuelita dulce, cariñosa, encantadora para ser una señora atrevida con un pelucón y pintada como una puerta... ¡me encanta! A ver si es verdad que cambio un poco de registro...
- Imagino, que no será tan buena como en 'Cuéntame' pero tampoco tan atrevida como aquí, ¿a quién se parece más?
- Eso es verdad. Tengo las virtudes de mi personaje en 'Cuéntame'. Soy muy disciplinada, puntual, tengo bastante seriedad, leal a mis amigos y casi hasta el banco, pero por otra parte, soy muy libre, tengo mucho carácter, soy muy rebelde....
- Y supongo que será también una gran abuela...
- No, no necesariamente. Mis hijos saben que no me quedaré con ellos en vacaciones. Soy una abuela cariñosa, pero no mucho. No tengo con mis nietos un gran trato, tampoco lo he tenido con mis hijos. Soy muy despegada. Mis nietos cuando me ven, dicen: ¡ay la abuela María, que es famosa, trabaja en la tele y nos trae regalos!
- ¿Sus nietos están orgullosos de usted? ¿Dicen algo?
- Ellos no me dicen nada. Saben que salgo en la televisión y les hace ilusión verme, pero luego no dicen nada. Realmente, consideran que es algo que yo hago y que les viene muy bien porque de esa manera los regalos son muy buenos.
- ¿Ninguno le ha dicho eso de 'abuela, de mayor quiero ser artista'?
- No, es que en mi casa no hay ambiente interpretativo. Además, como yo sólo me preocupo de sus notas, de cuántas les han quedado... En mi casa no sale la actriz, sino María.
- Trabajo no le falta. La crisis no ha pasado por usted...
- No, gracias a dios no. Me siento muy afortunada. Sé que soy un bicho raro. Me jubilé en el año 2000 como profesora, teniendo ya trabajo en el teatro, y desde 2001 que empecé en 'Cuéntame' no he parado. No sé lo que es estar esperando que me llamen.
- ¿Le gustaría descansar algún día?
- No, no, que soy ya muy vieja. A morir en los escenarios.