Hace 5.000 millones de años, una gran perturbación sacudió una región cerca del monstruoso agujero negro que ocupa el centro de la galaxia 3C 279.
El 14 de junio, el pulso de luz de alta energía producida por este evento, finalmente llegó a la Tierra, lo que activó los detectores a bordo del Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA y otros satélites.