Descubren el fósil de un niño con retraso mental en Atapuerca

Actualizado 31/03/2009 0:59:59 CET
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MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

El equipo de investigadores de Atapuerca ha identificado un cráneo humano de un niño que podría tener entre los 5 y 12 años y que padecía una rara deformidad craneana que indica que tuvo un retraso mental. El estudio, que se publica en la edición digital de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) proporciona evidencias de que los antiguos humanos no eliminaban de forma inmediata a los descendientes con deformaciones.

El estudio, coordinado por Ana Gracia del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, presenta un nuevo fósil humano hallado en el yacimiento de la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca en Burgos durante las campañas 2001 y 2002 y reconstruido y estudiado a lo largo de los siguientes años hasta la fecha. El trabajo amplía la muestra craneal de este yacimiento donde se están recuperando, desde 1976, restos de una población de 'Homo heidelbergensis'. Hay fósiles de, al menos, 28 individuos de ambos sexos y distintas edades de muerte.

El fósil tiene una antigüedad de más de 530.000 años y documenta la evidencia más antigua hasta la fecha de Craniosinostosis, un tipo de malformación congénita en la Evolución Humana. Constituye así la evidencia más antigua de esta patología en el registro fósil de la evolución humana. Se trata además de la evidencia de una patología muy poco frecuente en las poblaciones actuales, ya que su incidencia actual es de menos de 6 casos cada 200.000 nacimientos.

Según explicó Ana Gracia a Europa Press, la posible supervivencia de este niño hasta aproximadamente los 10 años de edad es significativa. Las deformaciones craneoencefálicas que presenta pudieron ser la causa de algún tipo de retraso psicomotor tuvo que recibir cuidados especiales, además de los propios de la infancia.

Los investigadores han podido deducir de los fósiles que la malformación se inició entre la semanas 28 y la 34 de gestación y los investigadores creen que su origen fue traumático, incluyendo una mala posición o una presión anómala en el útero o una tortícolis congénita.

Según señaló Gracia, los datos apuntan a la presencia de depresiones aracnoideas muy desarrolladas, que podrían indicar que pudo tener presión intracraneal elevada. Además, esto podría indicar lesiones en el encéfalo con consecuencias en el desarrollo psicomotor.

El equipo de investigadores incluye a Ana Gracia, Juan Luis Arsuaga, Ignacio Martínez, Carlos Lorenzo, José Miguel Carretero, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell.