Un estudio del IMIB-CSIC usa imágenes espaciales para vigilar el estrés térmico en pastizales alpinos

Pastizales alpinos.
Pastizales alpinos. - UNIVERSIDAD DE OVIEDO

OVIEDO 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB, Universidad de Oviedo, CSIC y Principado de Asturias), publicado en Alpine Botany, ha evidenciado que los satélites permiten detectar desde el espacio señales clave del funcionamiento de los ecosistemas alpinos. Los resultados sientan las bases para desarrollar herramientas de cartografía y seguimiento de estos hábitats de montaña.

Según ha explicado la Universidad en nota de prensa, un equipo de la Universidad de Oviedo y el IMIB ha evaluado hasta qué punto las observaciones desde el espacio pueden ampliar la información obtenida en campo. En la alta montaña, explican, la topografía, la nieve y las propiedades del suelo cambian a pocos metros de distancia, y la diversidad dificulta la interpretación de las imágenes de satélite, mientras que el acceso al terreno limita los muestreos repetidos. El estudio se realizó en pastizales alpinos de la comarca leonesa de Omaña. Los investigadores registraron 96 especies de plantas vasculares en 40 parcelas y analizaron su relación con el suelo y la topografía. En cuatro localidades también midieron la temperatura y el potencial hídrico del suelo entre 2021 y 2025. Compararon esas observaciones con indicadores de vegetación, humedad y temperatura superficial derivados de Sentinel-2 y Landsat.

Según indica la investigación, la textura del suelo, especialmente su contenido en arcilla y limo, ayudó a explicar las diferencias entre comunidades vegetales. Entre los indicadores satelitales, el índice de vegetación ajustado al suelo (SAVI) fue el único asociado de forma significativa y consistente con la composición de las parcelas: captó parte del gradiente de estructura y productividad, aunque no toda la diversidad florística. En las comparaciones realizadas en diferentes fechas, la temperatura superficial fue el indicador más consistente de la temperatura del suelo y del estrés hídrico. Las relaciones variaron según la escala espacial de análisis.

El investigador del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas y del IMIB y primer autor del trabajo, José Manuel Álvarez, ha explicado que si bien no se puede ver desde el espacio "toda la complejidad florística de una comunidad alpina", sí se pueden observar señales ecológicas concretas relacionadas con su productividad, humedad o funcionamiento térmico.

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