NUEVA YORK 17 (EP/REUTERS)
Un estudio publicado en el número de noviembre de la revista
American Dietetic Assocation señala que los padres que restringen la
dieta de sus hijas en edad adolescente incrementan el riesgo de que
estas coman a escondidas y de que tengan mala conciencia por hacerlo.
Los sentimientos de culpa, tristeza y vergüenza pueden incrementar
la vulnerabilidad a la baja autoestima para las jóvenes, un hecho que
se ha demostrado incrementa también el riesgo de caer en un trastorno
de la alimentación. "Restringir el acceso de las chicas a los
alimentos puede no sólo incrementar su deseo de obtener y consumir
estos alimentos, sino que también desencadena autoevaluaciones
negativas", escriben la doctora Jennifer Orlet Fisher y Leann Lipps
Birch.
Los investigadores primero pidieron a los padres de cerca de 200
niñas de entre 5 y 7 años que restringieran el acceso de sus hijas a
las palomitas, los pretzels, las galletas, los helados y las patatas
fritas. Posteriormente permitieron a las niñas tomar estos alimentos
justo después del almuerzo.
Tras 10 minutos de aperitivo, los investigadores preguntaron a las
niñas como se sentían. La mitad decía haber comido demasiado y
sentirse mal con lo que habían hecho. Una tercera parte respondió
que, en caso de que los padres descubriesen lo que habían comido, se
sentirían mal.
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(EUROPA PRESS)
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