Publicado 03/09/2015 10:46CET

Hallado el eslabón perdido de la tortuga, sin caparazón

   MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

   Una especie fósil de 260 millones de años de edad encontrada en la Cuenca Karoo, en Sudáfrica, ofrece una visión muy esperada sobre los turbios orígenes de las tortugas.

   Gaberiel Bever, del Instituto de Tecnología de Nueva York (NYIT), describe el reptil extinto, llamado 'Eunotosaurus africanus', como la rama más antigua conocida del árbol de la vida de la tortuga.

   "Eunotosaurus' es un eslabón crítico que conecta las tortugas modernas a su pasado evolutivo", relata Bever, profesor adjunto de Anatomía en el Colegio de Medicina Osteopática del NYIT. "Éste es el fósil que la ciencia ha estado buscando durante más de 150 años. Se puede pensar en ella como una tortuga antes de que las tortugas tuvieran caparazón", revela.

   Aunque 'Eunotosaurus' carece del icónico caparazón de la tortuga, sus extremadamente anchas costillas y distintivamente circular torso son los primeros indicios de que este fósil da una importante pista en un misterio sin resolver durante mucho tiempo: el origen de las tortugas.

   En este nuevo análisis publicado en la revista 'Nature', Bever y sus colegas del Museo Ciencias y Naturaleza y Ciencia de Denver, la Universidad de Yale y la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, centraron su atención en el cráneo de 'Eunotosaurus'. Sus resultados indican que la compleja anatomía que alberga la cabeza es una prueba convincente de la importante función que desempeñan los 'Eunotosaurus' en la historia de la evolución de las tortugas.

   "Nuestros estudios anteriores mostraron que 'Eunotosaurus' poseía estructuras que probablemente representan los primeros pasos en la evolución del caparazón de la tortuga --añade Tyler Lyson, del Museo de Denver de Ciencia y Naturaleza y coautor del estudio-- pero lo que esos estudios no tenían era un detallado análisis del cráneo".

   Mediante el uso de tomografía computarizada de alta resolución, Bever diseccionó digitalmente los huesos y las estructuras internas de varios cráneos 'Eunotosaurus', todos ellos ubicados en museos de Sudáfrica. A continuación, incorporó sus observaciones en un nuevo análisis del árbol de la vida de los reptiles. "La tecnología de imagen nos dio la oportunidad de echar el primer vistazo dentro del cráneo de 'Eunotosaurus' --relata Bever-- y lo que encontramos que no sólo ilumina la estrecha relación de 'Eunotosaurus' con las tortugas sino también cómo las tortugas están relacionadas con otros reptiles modernos".

   Una de las principales conclusiones del estudio es que el cráneo de 'Eunotosaurus' tiene un par de aberturas detrás de los ojos que permitieron a los músculos de la mandíbula alargarse flexionan durante la masticación. Conocida como la condición diapsida, este par de aberturas también se encuentra en lagartos, serpientes, cocodrilos y aves. El cráneo de las tortugas modernas es anapsida --sin aberturas-- con la carcasa que alberga los músculos de la mandíbula completamente cerrada por el hueso.

   La distinción entre diapsida y anapsida influyó fuertemente en la idea largamente mantenida de que las tortugas son los restos de un antiguo linaje reptil y no están estrechamente relacionadas con los lagartos modernos, los cocodrilos y las aves. Los nuevos datos de 'Eunotosaurus' rechazan esta hipótesis.

   "Si las tortugas están estrechamente relacionadas con los otros reptiles que viven entonces podríamos esperar que el registro fósil contuviera parientes tempranos de la tortuga con cráneos diapsidos", dice Bever. "Esa expectativa quedó incumplida durante un largo tiempo, pero con la ayuda de la tecnología y un montón de trabajo duro por nuestra parte, ahora podemos llegar a la conclusión bien respaldada y satisfactoria de que 'Eunotosaurus' es la tortuga diapsida que estudios anteriores predijeron que se descubriría", añade.

   Al vincular las tortugas a su ascendencia diapsida, el cráneo de 'Eunotosaurus' también revela cómo la evidencia de esa ascendencia quedó oscurecida durante las etapas posteriores de la evolución de las tortugas. "El cráneo de 'Eunotosaurus' crece de tal manera que su naturaleza diapsida es evidente en los jovenes, pero casi completamente oscurecida en adultos. Si esa misma trayectoria de crecimiento se aceleró en las generaciones posteriores, entonces el cráneo diapsida original del ancestro de la tortuga eventualmente podría ser sustituido por un cráneo anapsida, que es lo que encontramos en las tortugas modernas", plantea.

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