Rikki, el anillo que reemplaza al móvil y la tarjeta en los pagos - Rikki
(Información remitida por la empresa firmante)
Madrid, 20 de febrero de 2026.- El teléfono móvil ha transformado la forma de pagar, pero también se ha convertido en uno de los eslabones más vulnerables de la vida financiera. Cada vez que se desbloquea frente a un terminal de pago se expone información personal sensible: contactos, conversaciones, fotos, vídeos y datos bancarios. Además, al igual que ocurre con la cartera, cada vez que se extrae del bolsillo aumenta el riesgo de pérdida o robo.
Rikki parte de una pregunta necesaria: si realmente tiene sentido asumir ese nivel de exposición para realizar un simple pago.
La respuesta desarrollada por Elena Fuenmayor y Elena Yorda es un anillo funcional. No se trata de un concepto ni de un prototipo, sino de un dispositivo operativo que ya se utiliza en el día a día y que, según sus usuarios, ha transformado su rutina de pago. Ofrece seguridad bancaria de alto nivel, privacidad reforzada y una comodidad que redefine la experiencia frente a otras formas tradicionales de pago.
Una fortaleza llamada tokenización
El funcionamiento del anillo se apoya en un chip certificado por Visa y Mastercard que cumple con los estándares de seguridad más exigentes del sector bancario. Lejos de almacenar los datos reales de la tarjeta, genera un token que vincula el anillo con la cuenta sin exponer en ningún momento su numeración. A su vez, cada transacción produce un token efímero que expira en cuestión de segundos, el tiempo justo para procesar el pago. De este modo, si alguien consiguiera interceptarlo, no podría reutilizarlo.
La fugacidad de ese código, unida a la ausencia de conectividad permanente y a la imposibilidad de acceder físicamente al interior del anillo, hacen de Rikki una solución tan cómoda como blindada frente a cualquier intento de fraude.
Privacidad real: pagar sin exponer la vida privada
Hay un aspecto en el que Rikki pone especial énfasis: la privacidad. Como se ha dicho al principio, al desbloquear el móvil para pagar todo lo que hay dentro queda expuesto "¿Por qué hacerlo?", se pregunta Elena Yorda. El anillo elimina ese problema de raíz: opera sin conexión, no tiene batería, no puede infectarse con malware y no da acceso a ningún dato del usuario. La protección se mantiene incluso en el peor escenario. Si el anillo se extravía, el usuario puede bloquearlo a distancia desde la app, y el banco puede desactivarlo ante cualquier movimiento sospechoso. No hay datos que clonar ni número de tarjeta que copiar. "Te quedas sin anillo, pero no te pueden vaciar la cuenta".
Comodidad sin interrupciones: el hábito que no tiene vuelta atrás
A la seguridad se suma un factor tanto o más determinante: la comodidad. El anillo funciona sin batería, permite pagar sin llevar el móvil encima, es sumergible y pasa inadvertido en cualquier contexto. El usuario puede ducharse, nadar o hacer deporte sin quitárselo, y completar cualquier pago con un simple gesto. "Aunque parezca una mejora trivial, en realidad te cambia el hábito para siempre. Como los elevalunas eléctricos: una vez los pruebas, la manivela te parece ridícula", ilustra Fuenmayor.
Esa sencillez es clave para quienes lo integran en su rutina casi sin notarlo: ejecutivos hartos de cargar con varias tarjetas, viajeros que podrán pagar sin perder el móvil o la cartera, y familias que encuentran en el anillo una solución discreta para que sus hijos ganen independencia. La propuesta de Rikki se resume en una sola idea: comodidad sin curva de aprendizaje.
Compatibilidad bancaria y gestión inteligente del gasto
Orientado al mercado español, Rikki permite vincular de forma nativa tarjetas de CaixaBank, Revolut, Imagin y Unicaja. El resto de entidades españolas y de la UE también pueden integrarse mediante una "tarjeta puente", con la que el usuario puede asociar tantas tarjetas personales, corporativas o compartidas como necesite. Desde la aplicación, el usuario puede consultar el historial de gastos y elegir con qué tarjeta pagar en cualquier momento, lo que facilita tanto la separación de gastos personales y laborales como la corrección de cargos erróneos a posteriori.
Para quienes viajan mucho, incluso fuera de la UE, el anillo actúa como una valiosa salvaguarda: si se pierde, se bloquea sin afectar a las tarjetas vinculadas. Algunos viajeros optan directamente por llevar dos anillos sincronizados, uno habitual y otro de reserva, para no depender de nada más.
Un aliado para la economía familiar
El dispositivo ha encontrado también un hueco natural en la dinámica familiar. Si un adolescente pierde el anillo o se detecta alguna actividad inusual, basta con bloquearlo en remoto temporalmente. La herramienta combina autonomía y control: el joven administra su propio dinero, pero dentro de un marco de seguridad que previene situaciones no deseadas.
El futuro está en lo que ya funciona hoy
El foco de Rikki en este momento es claro: lograr que el público entienda cómo encaja el anillo en su vida cotidiana. Ya no se trata de un accesorio tecnológico llamativo, sino de un complemento personal diario que minimiza riesgos y simplifica la gestión financiera, sin batería, sin exponer datos y sin exigir ningún aprendizaje previo. Las nuevas funcionalidades irán llegando, pero la verdadera propuesta de valor de Rikki reside en lo que ya es capaz de hacer hoy. Rikki demuestra que una idea en apariencia sencilla puede concentrar seguridad, privacidad y comodidad en un único movimiento: acercar la mano al datáfono. Para quienes lo han adoptado, ese gesto mínimo se ha convertido en una costumbre de la que ya no conciben prescindir.
Contacto
Emisor: Rikki
Contacto: Rikki
Número de contacto: 655796876