Una persona en una de las nuevas salas de la colección permanente del Museo de Bellas Artes dedicadas a la pintura de Retrato y a la de Paisaje del siglo XIX, en el Museo de Bellas Artes de Valncia - Rober Solsona - Europa Press
VALNCIA, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Museu de Belles Arts sigue avanzando en su proceso de renovación de la museografía de los siglos XIX y XX con la inauguración este jueves de cuatro nuevas salas, situadas en la planta primera del edificio claustral del Museu, en las que incorpora 70 obras de reconocidos artistas.
El director del Museu de Belles Arts de Valncia (MuBAV), Pablo González Tornel, acompañado por la directora general de Patrimonio Cultural, Pilar Tébar Martínez, ha presentado este jueves estos nuevos espacios en los que se pueden ver obras de grandes figuras de
la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX como Federico de Madrazo, Antonio Gisbert, Francisco Domingo, Ramón Casas, Luis Graner, Emilio Sala o Cecilio Pla, en el caso del retrato, y Aureliano de Beruete, Mariano Fortuny, Darío de Regoyos, Santiago Rusiñol, Joaquín Agrasot o Genaro Lahuerta, en el caso del paisaje.
Al respecto, González Tornel ha resaltado que gracias a la donación de Maria Orts Bosch en 2004 -- este museo es ahora "una de las instituciones más completas de España capaz de narrar con carácter enciclopédico la pintura española de la centuria".
Así, la renovacón museológica del edificio Pérez Castiel
empieza hablando del Romanticismo, el primer gran movimiento del siglo XIX, y culmina con los inicios de la modernidad en los años 40 y 50 del siglo XX para dejar el testigo al IVAM. Con estas nuevas salas, concluye así "de momento" la intervención en la colección permanente de esta época ante "la falta de espacio", aunque podrá haber intervención puntuales que mejoren su calidad. Las cuatro galerías presentan un desarrollo cronológico dentro de la concepción temática ya que es en el siglo XIX cuando surgen los géneros.
Por su parte, Tébar Martínez ha añadido que es en el XIX cuando el paisaje "se independiza desde el fondo de las obras" como se aprecia en las obras "muy interesantes del paisaje del romanticismo reforzadas también por el inicio del impresionismo que muchos artistas ya reconocían".
En concreto, de las obras 10 se presentan por primera vez al público tras su adquisición en los últimos tres años para formar parte de los fondos públicos del centro. Es el caso de 'Familia en el jardín' de Luis Graner, 'Puerto de Cudillero' de Enrique Martínez Cubells, o 'La libélula' de Mariano Fortuny, pinturas adquiridas en 2023 por la Generalitat para el Museu.
Entre estas nuevas incorporaciones figuran también algunas de las recientes donaciones efectuadas al Museu de Belles Arts de Valncia, como es el caso de 'Paisaje de Alicante. Playa de San Gabriel' de Francisco Lozano, donado en 2022 por su hija Teresa Lozano, o 'La danza' de Horacio Ferrer de Morgado, donada el pasado mes de julio por Horacio Ferrer Rodríguez, hijo del artista.
Asimismo, forman parte también del discurso museográfico de las nuevas salas tres adquisiciones realizadas por la Asociación de Amigos del Museu de Belles Arts de Valncia: el 'Retrato de niño jugando' de Cecilio Pla, adquirido en 2021; el 'Retrato de Ramón Peris' de Manuel Benedito, que fue adquirido en 2022; y un 'Desnudo femenino' de Ramón Martí Alsina, adquirido este mismo año 2023.
En esta líena, ha subrayado que "la sólida política de adquisiciones y donaciones de los últimos años ha permitido incluir en el discurso del Bellas Artes a grandes maestros como Mariano Fortuny o Ramón Casas".
EL RETRATO DEL SIGLO XIX
El retrato español del siglo XIX estuvo condicionado en sus primeras décadas por la fuerte herencia de pintores como Vicente López o José de Madrazo. A mediados de siglo, el romanticismo definió buena parte de la producción de la siguiente generación de artistas como Leonardo Alenza, Antonio Gisbert, José Gutiérrez de la Vega o Antonio María Esquivel.
Así, ha explicado que durante las últimas décadas del siglo XIX los pintores del realismo, para deshacerse del recuerdo del Antiguo Régimen, miraron siempre hacia los grandes maestros del retrato español como Francisco de Goya o, sobre todo, Diego Velázquez y buscaron ser "fieles cronistas de los rostros y las almas de sus retratados". Casi siempre sobre fondos neutros, los nuevos protagonistas de un mundo burgués emergieron de las sombras para presentarse ante el espectador con la misma viveza que los personajes velazqueños.
En Valncia, este camino fue abierto por Francisco Domingo Marqués y continuado por pintores como Antonio Cortina, Salvador Martínez Cubells y, sobre todo, el genial Emilio Sala Francés, quien alimentó sus simulacros con un nivel de introspección psicológica de una sorprendente modernidad.
Durante el período de entresiglos, finales del XIX y principios del XX, Ignacio Pinazo Camarlench fue el más incisivo de todos los retratistas. Con su pincelada amplia y segura, Pinazo supo dotar a sus retratos de una inmediatez inédita hasta el momento y Joaquín Sorolla aprendió del estilo directo de Pinazo y vistió su retratística con una sofisticación internacional que acercó su manera de pintar a la del americano John Singer Sargent.
Por su parte, la modernidad artística del siglo XX llegó a la Valncia contemporánea de la mano de artistas como Cecilio Pla, Francisco Pons Arnau o Manuel Benedito. Tras el impasse del modernismo y el art déco, buena parte de la pintura española de los años veinte y treinta del siglo XX se decantó por un realismo moderno que, a partir de la Nueva Objetividad centroeuropea, devolvió su rotundidad a la figuración. Así, pintores como Josep Maria Marqus y Horacio Ferrer de Morgado practicaron una nueva monumentalidad clásica de las formas que hizo de la figuración una opción tan moderna como las vanguardias abstractas.
EL PAISAJE REALISTA Y LA PINTURA DEL NATURAL
El siglo XIX comenzó con las experiencias románticas de Eugenio Lucas Velázquez, Manuel Barrón o Genaro Pérez Villaamil, cuyas escenas empequeñecen al ser humano frente a una naturaleza o una arquitectura omnipotentes.
A mediados de la centuria Carlos de Haes consolidó el realismo en este género pictórico y el plenairismo como medio de acercarse a la naturaleza. Además, durante la segunda mitad del siglo XIX empezaron a comercializarse los colores sintéticos, que permitieron el acceso a una gama infinita de tonalidades desde el que se entiende el vibrante paisajismo de Antonio Muñoz Degraín.
Aureliano de Beruete fue el gran genio del paisaje realista decimonónico y creó vibrantes escenas gracias a su enorme verismo. El camino del realismo fue abierto en Valncia por Francisco Domingo Marqués o Gonzalo Salvá y en Cataluña por Ramón Martí Alsina, que, con su pincelada precisa, iniciaron uno de los períodos más brillantes de la historia del arte en estas tierras.
Mariano Fortuny Marsal fue el gran precursor de la renovación que afectó a todos los géneros en el cambio de centuria. De él bebieron otros genios del paisaje como Martín Rico o Francisco Pradilla y, de alguna manera, el más revolucionario de los paisajistas de finales del siglo XIX, Darío de Regoyos. Tras el magisterio de Fortuny, fue Santiago Rusiñol quien hizo avanzar el género paisajístico hacia la modernidad, impregnando su pintura con la vanguardia de París y el modernismo de Ramón Casas.
El tratamiento ordenado del paisaje desplegado por Rusiñol, así como el protagonismo de la luz en sus lienzos, fueron practicados en Valncia por Genaro Palau, Joaquín Agrasot o Cecilio Pla. Sin embargo, fue Sorolla quien definió el paisaje valenciano de principios del siglo XX, haciendo de la luz y de su capacidad para definir y modificar la materia el tema único de muchas de sus obras.
En las décadas centrales del siglo XX, el paisaje de vanguardia en Valncia fue practicado por Genaro Lahuerta o Francisco Lozano con una sobriedad geométrica tendente a la abstracción.