Publicado 22/04/2016 13:14CET

Dormir bien mejora casi un punto el rendimiento escolar

Un buen desayuno y horarios regulares favorecen el sueño
CLÍNICA QUIRÓN

El doctor Pin destaca la importancia de regularizar los horarios y de un buen desayuno para dormir

VALENCIA, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los niños mejoran casi un punto su rendimiento escolar cuando se mejora sus hábitos de sueño, sobre todo aquellos escolares con mayores dificultades académicas, según se desprende de la conclusión provisional de un estudio europeo liderado en España por el Ayuntamiento de Silla (Valencia) con la coordinación de la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Valencia.

Así, lo ha avanzado este viernes el director de esta unidad, el doctor Gonzalo Pin, tras ofrecer una charla a unos 70 pediatras de atención primaria sobre trastornos del sueño en los niños con motivo de la VIII Jornada de Actualización de Sueño Pediátrico organizada por el Hospital Quirónsalud.

El estudio, que lleva por nombre 'Proyecto Shatsu', pretende reconocer la influencia del sueño y del descanso en el estado emocional y físico del estudiante, así como en su capacidad de aprendizaje. De este modo, se trata de comprobar si hay mejoras en el rendimiento escolar de los alumnos y en sus problemas de conducta tras adquirir unos hábitos saludables del sueño.

El análisis está financiado por la Unión Europea, y cuenta con la participación de centros educativos de pueblos con similares características socioeconómicas de España, Italia y Turquía. En España, el proyecto se desarrolla en el municipio valenciano de Silla, en el que se estima participan unos miles alumnos de edades comprendidas entre los 3 y 18 años, y contará con la colaboración de los Ampas de diferentes centros escolares.

Al respecto, el doctor Pin ha señalado que la conclusión provisional de este estudio, que finalizará a finales de año, es que lo niños, especialmente aquellos con más dificultades académicas, aumenta casi un punto el rendimiento escolar, lo cual es "muy esperanzador".

Esta mejoría es menos relevante en los estudiantes "más brillantes", aunque se desconoce el por qué ya que este estudio no permite verificar la causa-efecto sino que se centra en resultados estadísticos, en realizar una fotografía "de la situación", para que las conclusiones puedan servir de base a las recomendaciones de la UE.

El doctor Pin ha explicado que se han comprobado diferencias entre los países porque en España tenemos "unos resultados un poco peculiares en horarios para acostarse y de actividades extraescolares" mientras que no difiere tanto en el tipo de desayunos, mientras que entre Italia y Turquía "hay más similitudes".

En ese sentido, ha aclarado que "lo más básico" es mantener un ritmo de sueño regular y "no acostarse cada día a horas distintas". Sin embargo, esta constancia se ve dificultada por las programaciones televisivas que en muchos casos, a pesar de ser dirigidas a un público infantil, terminan tarde y a distintas horas.

Este problema se acentúa a los 12 años cuando los padres pierden un poco su capacidad de regular el sueño de los menores. Además, en esta franja de edad irrumpe con más fuerza el uso de nuevas tecnologías antes de acostarse, cerca de un 70% de los chicos hacen uso de ellas, lo que dificulta el sueño por dos razones.

En primer lugar por el tipo de luz que llega al cerebro y que "le lanza el mensaje de que 'es de día no tienes que estar durmiendo', por lo que no se segrega la sustancia que nos ayuda a dormir". Además "es que la cantidad de esta sustancia que luego se segrega cuando se apagan ya estos elementos es menor y desaparece de sangre más tarde" de forma que "cuando se levanta al niño para ir a clase todavía tiene su cerebro en estado de sueño, lo que dificulta la atención en clase".

DESAYUNAR BIEN

Asimismo, ha recalcado que además del ritmo de sueño también es muy importante un buen desayuno, con alimentación variada y que reciban luz a primera hora, porque de ello "depende cuánto me va a costar dormir o no". Al respecto, ha aclarado que con el desayuno se introduce una sustancia, llamada triptófano, que favorece el sueño.

Por contra, el número de horas necesarias de sueño difiere mucho en cada persona y oscilan entre las 17 horas que duerme un recién nacido hasta las 9 horas que debería dormir un adolescente, aunque no ha querido concentrar más para evitar "obsesiones en los padres". "El termómetro de lo que debe dormir un niño es que esté bien al día siguiente", ha apuntado.

Del mismo modo, ha corroborado que las horas de luz también influyen mucho en el sueño, no duermen lo mismo los niños de Bilbao que en Valencia. Por ello, ha reclamado que se adecue a España con el huso horario que le corresponde por su meridiano.