Publicado 26/11/2021 14:38CET

La València "perdida" y la que "podría venirnos encima" se miran al espejo en dos exposiciones en el MuVIM

Fotografías de Rafael de Luis Casademunt (derecha) y de Carlos J. Errando (izquierda) en el ciclo de cambio climático del Muvim
Fotografías de Rafael de Luis Casademunt (derecha) y de Carlos J. Errando (izquierda) en el ciclo de cambio climático del Muvim - RAFAEL DE LUIS CASADEMUNT / CARLOS J. ERRANDO

Las imágenes de Rafael de Luis Casademunt y Carlos J. Errando se incorporan al ciclo sobre el cambio climático del museo

VALÈNCIA, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

El MuVIM invita a reflexionar sobre el impacto de la acción humana en València con dos exposiciones fotográficas diferentes que muestran, por un lado, "la ciudad que hemos perdido", sus calles de comercios tradicionales transformadas en vías de grafitis y franquicias con la cámara de Rafael de Luis Casademunt como testigo, y por otro lado los paisajes distópicos de Carlos J. Errando que "podrían venirnos encima", que imaginan una urbe alcanzada por el mar y las dunas desérticas.

Las muestras 'València, 1980+40' y 'València, futur imperfecte' se "acompañan", "como un espejo", para presentar dos visiones sobre el paso del tiempo, pasada y futura, dentro del ciclo sobre el cambio climático que propone el museo.

Así lo han explicado sus autores, Rafael de Luis Casademunt y Carlos J. Errando, respectivamente, y el director del MuVIM, Rafael Company, que han presentado las exposiciones antes de la inauguración oficial que tiene lugar este viernes por la tarde.

Lo primero que encuentra el espectador al entrar en el espacio expositivo es la "dimensión afectiva de la capital" que dibuja Casademunt, convertido en un "observador privilegiado" de la evolución de València con fotografías tomadas desde los 80 hasta este verano, ha explicado el director del MuVIM. Casademunt, "como buen criminal, vuelve al lugar del delito" para evidenciar que "donde antes había una tienda de tejidos de lana ahora hay una franquicia de yogur", añade el responsable del museo.

Algunas en blanco y negro y otras a todo color, las imágenes discurren en un "recorrido emocional" sin ningún tipo de orden cronológico para que el visitante "se interrogue", ha explicado Company. Muestran que "hay una València que en buena parte ya no está". "Presenta la ciudad cuando era nuestra en exclusiva" y "apela al sentido de pérdida y a la memoria", ha descrito el director.

Y es que para Casademunt "el trabajo de fotógrafo es escribir con luz y con tiempo", ha sostenido el artista. "Lo que he intentado es escribir el tiempo que pasa por las personas, por la ciudad y sus edificios", porque "con nuestras actitudes hacemos que la ciudad vaya transformándose", sujeta a los "vaivenes políticos y económicos", a la turistificación y gentrificación, ha explicado.

Casademunt es consciente de que "muchos espectadores van a valorar más las fotos de los años 80 que las del verano de 2021", pero ha advertido que "el tiempo pasa también para las fotos" y por eso invita a "pensar cómo se verán esas fotografías recientes dentro de 40 años".

Los paisajes urbanos de Casademunt dan paso, en la siguiente sala, a los de Carlos J. Errando, muy diferentes. Se trata de fotomontajes "oníricos" y distópicos en gran formato que, en palabras de Company, llaman a "interrogarnos de lo que podría venirnos encima".

Con mucho detalle, Errando plasma la calle de las Barcas de València inundada por las olas del mar, los rascacielos de Benidorm asomándose entre las dunas del desierto y los bañistas de Alcossebre jugando al ping pong en una orilla con vistas a un casquete polar.

Su autor confiesa: "Desde siempre me han seducido las contradicciones y las distopías. Desde que empecé en 1973 a hacer fotos me atraía mucho la frontera entre fotografía e ilustración. Me gusta plantear preguntas e inventar respuestas, ser honesto mintiendo descaradamente cuando construyo mis fotos".

"En esta exposición también subyace el amor-odio que me provoca València, de la que siempre estoy yéndome y volviendo", ha explicado. Esas "inclinaciones y querencias", ha precisado, son "la base" de su propuesta: "Fotografías mentirosas pero también honestas ya auténticas". Y "si tienen algo de denuncia, que la tienen desde luego, es muy ambigua", porque "busca imágenes en clave surrealista lo más bellas posibles, distancia y reorganizar el significado".

Errando ha detallado que "construye imágenes uniendo fotos y pintando con ellas" y ha admitido que le "obsesionan la luz y los colores". Por ello, recomienda al visitante que se acerque a las fotografías. "Se tienen que ver de muy cerca", ha asegurado.

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