'El ayudante', de Robert Walser, traza de forma ejemplar la vida y sociedad suizas de principios del siglo XX

Europa Press Cultura
Actualizado: jueves, 1 febrero 2001 22:33

MADRID, 1 Feb. (EUROPA PRESS) -

La figura de Robert Walser, escritor y poeta suizo, es poco

conocida en nuestro país pese a que se han publicado varias de sus

obras en castellano. Walser nació en Biel, Suiza, en 1878 y su

producción literaria se concentró entre los años 1904 y 1925, año en

que problemas nerviosos de origen hereditario comienzan a apartarle

de la vida cotidiana. En 1933, Walser ingresará de forma voluntaria

en un manicomio del que sólo saldrá el día de su muerte.

Sin embargo, a pesar de esta semblanza, cabe decir que Robert

Walser alcanzó un notable prestigio como literato y obtuvo el aval de

la crítica de su tiempo. También es cierto que, pese a ello, y como

le había ocurrido con todos los oficios que intentó aprender o

activar, la carrera literaria tampoco le sacó de su situación de

precariedad.

Hoy Siruela saca a la luz una de sus novelas más importantes, 'El

ayudante', publicada originalmente en 1908 e inmejorablemente

recibida por la crítica del momento. 'El ayudante', que ahora leemos

en traducción de Juan José del Solar, es ciertamente una novela de

perfecta factura, un completo mecanismo de entrelazado de una

historia particular con otras historias particulares, con un lugar y

una época. No obstante, Walser configura el universo de la novela

aparentemente sin pretensiones.

Se limita a contar algo que conoce, algo que sabe que ocurrió. En

realidad, es verdad, narra su propia experiencia de seis meses como

ayudante del ingeniero Tobler en una preciosa casa de campo, estancia

que coincidió con el desmoronamiento de la empresa de inventos

técnicos y con la ruina total de la familia Tobler. La condición

paradójica de novela completa y efectiva y su apariencia de escritura

desenfadada se manifiesta en la técnica empleada por Walser.

'El ayudante' está escrita con una aparente naturalidad no exenta

de cierto pudor, lo que da la impresión de que se habla de las cosas

como si fuera de pasada. Pero Walser sabe subrayar y fijar la

atención del espectador en aquellos aspectos que resultan

sustanciales, no únicamente en el desarrollo de la historia (el

hundimiento de la casa Walser) sino, lo que es más importante, en

aquellos hechos que permiten ir comprendiendo el conjunto de la

situación general, tanto en lo referente a las circunstancias

socioeconómicas, como a lo personal, a los caracteres que componen el

cuadro.

Al terminar el libro el lector tiene perfectamente claro por qué

ha sucedido lo que ha sucedido, y sin embargo, permanecen en su

cabeza muchos interrogantes sobre cosas esenciales de la vida.

Desde un punto de vista más exclusivamente técnico, es

significativo el uso combinado de la tercera persona omnisciente y

del monólogo interior con forma de segunda persona, monólogo en

general de Joseph, el ayudante, pero que es trasladado de uno a otro

personaje en las ocasiones en que el autor lo juzga necesario. No

estamos ante una novela experimental, sí ante un libro que no sigue

otro impulso que el de la naturalidad consciente.

'El ayudante' pasa revista a una sociedad entera desde el punto de

vista de la sencillez de un hombre, el ayudante Joseph Marti,

intimidado por su tiempo, sumergido en una profundidad que se siente

mejor cuanto más cerca de la naturaleza, un fracasado que, desde su

exclusión a medias, es capaz de diseccionar lo que le rodea, de

reaccionar.

En definitiva, estamos ante una novela que da un perfil distinto

de la literatura alemana de principios del siglo XX y es un trazado

ejemplar de la vida y sociedad suiza de la época, un buen libro de un

autor que debería leerse más y conocerse mejor.
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(EUROPA PRESS)

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