Sergio del Molino se "confiesa" en 'La mirada de los peces': "No meditamos con honestidad sobre lo que somos"

Entrevista con Sergio del Molino por La mirada de los peces
EUROPA PRESS
Publicado 07/09/2017 17:16:37CET

   MADRID, 7 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Sergio del Molino reflexiona en su nuevo libro 'La mirada de los peces' (Random House) sobre el sentimiento de culpa "a modo de confesión en la tradición literaria de San Agustín", con la figura de Antonio Aramayona, profesor de filosofía de su instituto, como eje conductor de estas 'confesiones'.

   Aramayona se suicidó en el año 2016 después de varios años postrado en una silla de ruedas. Defensor de la laicidad en el Estado español y de la educación pública, también se erigió como un activista por el derecho a una muerte digna. "Le gustaba la provocación, enfrentar a sus interlocutores a dilemas y forzar a pensar cosas que en otras situaciones no se pensarían", ha señalado en una entrevista con Europa Press el escritor zaragozano.

   No obstante, el anuncio del suicidio a algunos de sus más allegados --incluido el propio del Molino-- no ocupa la parte central de este libro, sino que sirve "de catarsis" al autor para "tratar una época determinada y un sentimiento de culpa", incluida la generada por "haber fallado muchas veces a Aramayona y no haber estado a la altura".

   "Es una confesión en la que quería poner en claro una serie de cuestiones incómodas sobre mí mismo, en las que soy crítico con cómo me he comportado. No es una purga ni una absolución, pero creo que así construyo literatura a partir de estas sombras", ha señalado.

   En este sentido, la "responsabilidad individual" de la que hablaba la filósofa Hanna Arendt crece en una reflexión que invita a "no degenerar en irresponsabilidad colectiva" a raíz de esas actuaciones particulares. "No quiero que las cosas que he hecho en mi vida sean vistas como típicas de adolescencia: al revés, quiero decir que he sido consciente y meditar sobre ello. Es fundamental que no seamos complacientes con nosotros mismos", ha añadido.

MUERTE DIGNA

   De hecho, ni siquiera el derecho a una muerte digna --que en cierta manera conecta con el libro de Del Molino 'La hora violeta'-- supone un "instrumento" presente en muchas páginas de 'La mirada de los peces'. "Es un arranque pero no me sirve como alegato a favor, porque tengo muy clara mi posición en este tema. Si hubiera querido hacer una reflexión sobre la muerte digna, habría escrito un ensayo, la literatura está en otros sitios", ha aseverado.

   En esta obra, la figura de Aramayona va cambiando tanto a los ojos de un adolescente Del Molino en su instituto zaragozano, como en el de los lectores que ven como ese profesor "idolatrado" va transformándose en una visión de "un trasto viejo, muy injusta". "Esa mirada se acaba equilibrando intentando rescatar la humanidad del personaje", ha aseverado.

   "El libro intenta buscar esa humanidad, porque llega un punto en el que no reconocía a la persona que tenía en frente, un Antonio Aramayona público casi como un santo laico. Quería romper esa máscara pública que había creado para llegar a ese personaje real, que es 1.000 veces más poderoso que la proyección que se había creado", ha destacado.

LA ADOLESCENCIA Y EL HUMOR

   Todo ello, mezclado con pasajes de la vida de Del Molino durante una adolescencia llena de 'sufrimiento' por amores perdidos y una desubicación total. "Es que somos niños a los que sueltan al mundo y nos empiezan a dar responsabilidades sin dejar de ser niños ni entender una mierda del mundo. Literariamente, esta época de oportunidades perdidas es fascinante", ha afirmado, tras añadir con humor que de esa etapa "se sobrevive".

   "Por ejemplo, Luisgé Martín tiene una frase que viene a decir que 'nadie cambia sustancialmente más allá de los 20 años'. No lo creo, hay gente que puede reinventarse: el instituto es el peor predictor de cosas y uno del que nadie se acuerda de su nombre puede acabar como Premio Nobel en Física. Por eso hay que quitarle tanto hierro", ha añadido.

   Preguntado sobre la 'marca' que ha dejado Aramayona en su vida, Del Molino ha recordado a una persona con "pasión en lo que quería aunque tuviera consecuencias nefastas". "Pero sin duda me quedo con lo que no mostró públicamente, un tipo con ironía y sentido del humor que me enseñó a reír y a no tomar en serio las cosas", ha concluido.