El cantautor Joaquín Díaz publica un disco con 29 canciones, entre ellas "tradicionales" inéditas en inglés

El nuevo trabajo, dirigido por José Ramón Pardo, se presentará el próximo lunes en la Sociedad General de Autores

Europa Press Cultura
Actualizado: jueves, 12 junio 2008 19:41

VALLADOLID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

El etnógrafo y cantautor Joaquín Díaz publica un nuevo trabajo discográfico en el que reúne 29 temas "de autor" y "tradicionales" inéditos en inglés procedentes de grabaciones hasta ahora desconocidas para el público y realizadas en la década de los 60, antes de su salto a la música en español.

El disco, que se presentará el próximo lunes en la sede de la SGAE de Madrid, incluye los temas 'Jesse James' (con Nick Hardoldson), 'Farewell', 'Unchained Melody', 'Wayfaring Stranger', 'Loch Lomond', 'Ae Fond a Kiss', 'I can't help', 'The Power & Glory', 'I Truly understand', 'The First Time ever I saw your Face', 'The Butcher Boy', 'Times are getting Hard', 'Green green grass of Home', 'Two little soldiers', 'Mary Hamilton', 'Hush a Bye' y 'The three ravens'.

El nuevo trabajo, dirigido por José Ramón y Laura Pardo, se completa con los temas 'Johnny has gone for a soldier', 'Go tell aunt Rodhy', 'Rejoice Columbia', 'Virgen Mary had a little baby', 'Both sides Now', 'Rocky Road', 'Yerushalaim Shel Zahav', 'Go, tell it on the mountain', 'Wassail! Wassail! All over the town', 'We three Kings', 'Mary's boy child (Christmas Day)' y 'Foggy Mountain Top' (con Ralph Rinzler).

Las grabaciones originales, remasterizas digitalmente, forman parte de un trabajo que nació de la "casualidad", en concreto de un encuentro fortuito entre Díaz y Pardo, quien le pidió temas "antiguos" para una colección, lo que permitió sacar a la luz todos estas grabaciones, realizadas en casa de sus amigos Elena Casuso y Luis de la Fuente con un cassette Tandberg.

Las grabaciones hasta ahora inéditas, que se realizaron entre los años 1965 y 1968, época anterior a su salto a la grabación en español, forman parte de una época en la que el etnógrafo, tal y como reconoció en declaraciones a Europa Press, ofrecía recitales universitarios "en todos los idiomas", uno de los periodos "más bonitos" de su vida pese a la "confusión" y el "entusiasmo sin resolver".

ESTÉTICA Y CONTENIDO.

Por ello, todos los temas reunidos en el nuevo trabajo "dicen mucho" de su gusto musical, centrado tanto en la estética musical como en el contenido, "en lo que se decía", ya que entonces, según confirmó el propio Díaz, buscaba encontrarse con textos u opiniones similares a su modo de concebir la vida y la sociedad, por lo que las letras ahondan en la "inutilidad" de las guerras y se orientan contra el "adocenamiento", el "destino cruel", los tiempos difíciles y la incomprensión por medio de palabras "antiguas y nuevas".

De la selección han caído, según el cantautor y etnógrafo, los temas franceses de Brel o Brassens, quizá los más "oídos" y los más catalogados como "de autor" aunque los demás, los recuperados para el nuevo trabajo, también se engloban en este concepto pero cuentan con un "mayor sentido de lo tradicional".

El trabajo le devuelve, según sus palabras, a una etapa en la que cantaba y tocaba "mejor" la guitarra por las imposiciones de la actuación en público y que será sorprendente para el público ya que, añadió, cuando Amancio Prada escuchó el trabajo, de la mano de Luis Delgado, no fue capaz de reconocer a la persona que cantaba "tan bien".

"Hay que meterlo en ese cajón de lo sorprendente", apuntó Díaz antes de reconocer que el retroceso de 43 años, lejos de lo que pudiera parecer, no le hace sentir más viejo sino más joven por la vuelta a una época feliz e "ilusionante" en la que las 29 canciones formaban parte de su repertorio habitual, una "especie de prehistoria" que acabó tras su primer viaje a Estados Unidos, tras el que se asentó en Madrid.

Díaz reconoce que saltar a la fama no era su principal objetivo en sus primeras actuaciones como cantante, aunque sí lo era "colocarse en un lugar especial" desde el que poder transmitir sus reflexiones a la sociedad y lejos de la abogacía, ejercicio del que le alejaron intérpretes como Brel, Brassens, Pete Seeger y Bob Dylan.

El pensamiento y actitud de estos artistas eran, precisamente, los aspectos que mayor interés suscitaban en Díaz ya que sus canciones respondían a una selección propia "en la que el músico ponía buena parte de su personalidad y en la que quería reflejar su vida, sus preocupaciones, su postura ética frente a la sociedad en la que vivía y todo ello envasado en una música sencilla, especial, íntima, que llegara a los sentidos con tanta intensidad como el amor, la justicia o la solidaridad, las tres patas de aquella banqueta en que queríamos sentarnos a toda costa".

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