Actualizado 16/03/2010 15:20 CET

CATALUNYA.-El Museu del Modernisme Català abre para complementar a la arquitectura modernista de Barcelona

BARCELONA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Museu del Modernisme Català (MMCAT) abrirá el 20 de marzo, en el 48 de la calle Balmes de Barcelona, como complemento a la arquitectura modernista y dentro de la Ruta del Modernisme que confeccionó el ayuntamiento.

"Esta es la primera y única aportación" que recibe el museo de cualquier administración, aseguró su creador, Francisco Pinós --que también dirige la galería de arte Gothsland--, ya que ni tienen ni quieren subvenciones.

La entrada cuesta 10 euros porque "la finalidad no es ganar dinero, pero tampoco perder", y se podrá visitar cada día excepto los domingos por la tarde.

En un edificio proyectado por Enric Sagnier entre 1902 y 1904 y que inicialmente fue un almacén de distribución de la empresa textil Fabra & Coats, a principios de los 80 lo adquirieron como almacén. Ahora, museizado, consta de una planta superior (mobiliario) y una inferior (pintura y escultura).

A pie de calle se muestra mobiliario hecho por Antoni Gaudí para las casas Batlló y Calvet, unos espejos de marco dorado creados junto a Josep Maria Jujol y una cruz de roble que Pinós le compró directamente a una familiar de Batlló.

Hay mobiliario tan singular como un paraviento de Francesc Vidal hecho con la técnica del 'cloisonné', consistente en bolitas de cristal de colores que forman motivos florales y de los que se conservan muy pocos, por su delicadeza.

Con una colección de 350 piezas --200 de las cuales están expuestas--, Pinós no cierra la puerta a hacer nuevas adquisiciones, ya que todavía hay muchas familias que tienen obras modernistas.

"Afortunadamente estamos en un país muy conservador", precisó Pinós, pese a que admite que la guerra acabó con muchas, otras simplemente acabaron en la basura y otras son "imposibles" de comprar porque sus propietarios "no se quieren deshacer de ellas a ningún precio".

EL JARRÓN MÁS PRECIADO

Aunque Pinós se resistió a señalar una pieza como preferida, su esposa y también coleccionista, Maria Guirao, escogió 'Tutor y Pupila', un mosaico de 'trencadís', de los primeros que adquirieron, y un jarrón decorativo de Eusebi Arnau --arquitecto que intervino en el Palau de la Música y el Hospital de Sant Pau-- que estaba en la casa donde actualmente se encuentra la Fundació Godia y que incluso Maria Aurèlia Capmany, cuando era concejal, quiso adquirir para el Ayuntamiento de Barcelona.

Tras este jarrón hay una espectacular vidriera de Joaquim Mir y una de las siete copias de 'El desconsol', de Josep Llimona, de las que también hay una copia en el Museo de El Prado, el Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac) y cuatro en manos privadas --la del Parque de la Ciutadella es una réplica, especificó uno de los hijos del coleccionista--.

Tras 45 esculturas de Lambert Escaler se muestran casi alfabéticamente por autores las piezas de pintura. La adquisición más reciente es una de Ferran Borrell, 'La primera faena', que recrea una escena típica de la burguesía catalana de la época y que, curiosamente, el mobiliario que en ella aparece se guardaba todavía en la casa donde estaba expuesta.