El libro 'La traición del rey' intenta desmontar "la leyenda negra" sobre el "gran gestor" Manuel Godoy

Europa Press Cultura
Actualizado: miércoles, 4 marzo 2009 18:48

SEVILLA 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

El libro 'La traición del rey' (Styria), del extremeño José Luis Gil Soto, intenta desmontar "la leyenda negra" que sobre el "gran gestor" Manuel Godoy creó el rey Fernando VII, por ser considerado por el monarca una amenaza en su sucesión al trono. Manuel Godoy, valido de Carlos IV, fue el hombre de sangre no real que más títulos y riquezas acumuló en la historia de España.

En una entrevista concedida a Europa Press, Gil Soto presentó la obra como "una historia novelada, que contiene todo los ingredientes de una gran novela de aventuras, pues se reflejan intrigas, pasiones, ambiciones, amores y traiciones".

Señaló que hasta la primera mitad de siglo XX, la historia que se conocía de Godoy fue la que "Fernando VII fabricó sobre él basada en una imagen falsa para culparlo de los males de la patria incluso de los defectos del gobierno del propio monarca". Más tarde, toda esa imagen se ha intentado deshacer por parte de los historiadores que, en la segunda mitad del siglo XX, han investigado los documentos se dieron cuenta que "no fue el mejor gobernante que ha pasado por este país pero si fue un gobernante que hizo muchas cosas e incluso, muchas de sus medidas se han llevado a cabo por gobernantes en épocas posteriores", añadió.

Gil Soto dijo que Godoy fue un hombre con formación y sentido de estado notable y que tras desmontar la "leyenda negra" fueron apareciendo ensayos documentados y rigurosos sobre su figura, a lo que ha intentado unir el aspecto novedoso para mostrar "los defectos y virtudes del valido de Carlos IV, que aunque no fue el gobernante perfecto, se ha de contar la realidad".

El escritor extremeño, que se adentra en el mundo de la novela con 'La traición del rey', explicó que la "exitosa carrera de Godoy hasta convertirse con tan sólo 25 años en el hombre que manejó las riendas de todo el imperio español cuenta con unas causas marcadas. Su poder no es fruto de ser el amante de la reina María Luisa de Parma como afirmaba "la leyenda negra", sino tal como han recogido los diferentes ensayos por motivos políticos y afectivos.

Por un lado, fue "el hombre de confianza del rey", se encontró en medio de los partidos que se disputaban el poder, encabezados por el Conde de Floridablanca y el Conde de Aranda, respectivamente, que fueron "incapaces" con sus gobiernos de sacar las "castañas del fuego" del reino en el momento que estalla la revolución francesa. Así pues, "Carlos IV se encuentra en una situación complicada y opta por poner a Godoy, una persona más formada e inteligente que se ha hecho ver en la historia", apuntó.

Sin embargo, su carrera quedó oscurecida por su enemistad con Fernando VII, pese a ser el encargado de su educación. El monarca veía "a Godoy como un enemigo y una amenaza en su carrera al trono y ese miedo acabó convirtiéndose en odio visceral". En este punto, los historiadores expresaron que "no existía ninguna opción para que Godoy pudiera reinar en España, aunque si pudo haber sido nombrado Príncipe de los Algarves, o incluso nombrado en uno de los múltiples reinos que estaban bajo la Casa Borbón".

El escritor indicó que "fueron muchos los factores que jugaron en su contra y le llevaron a la perdición". Continuó diciendo, que en lo personal "le pierde su altanería y su enfrentamiento con múltiples personas poderosas", además de "su lealtad", pues cuando tuvo la ocasión de retirarse en 1807 siguió con sus reyes hasta sus últimos días. En el aspecto político, le perdió "su enfrenamiento directo y frontal, no sólo con Fernando VII, sino también con la Iglesia y con la aristocracia". Godoy promovió, según Gil Soto, "la primera desamortización y le quitó muchos de sus bienes y privilegios a la Iglesia y a la aristocracia empezó a castigarla con impuestos que nunca habían pagado".

El autor extremeño, ingeniero agrónomo, subrayó la trascendencia de la figura de Godoy, pues "se enfrentó, incluso, al más poderoso de Europa que fue Napoleón, a quién engañó "magistralmente" en la Guerra de las Naranjas (1801) donde se anexiona Olivenza a la corona española. "Ese daño lo pagó caro años después, Napoleón no perdonó ese engaño jamás", dijo.

ENTERRADO EN EL EXILIO

"Las raíces de la novela se encuentran en el azar", afirmó Gil Soto, que en un viaje a Paris visitó el cementerio donde, aún a día de hoy sigue enterrado los restos de Godoy, el único jefe de Gobierno español que sigue enterrado en el exilio. Allí se percató de la "injusticia" que se estaba cometiendo con el valido de Carlos, pues después de haber sufrido 43 años de exilio y 150 años después de su muerte creyó que "es hora de rendirle un homenaje como gobernante político español que fue".

Son varias las explicaciones para las trabas que se están poniendo al traslado de los restos de Godoy a España. En primer lugar, no existe dueño conocido sobre la tumba de Godoy porque éste murió en la pobreza y su tumba la compró uno de sus últimos banqueros, cuya línea sucesoria desapareció. Otro escollo es que probablemente en esa sepultura estén enterrados su hijo y su nuera.

El tercer problema es que el Ayuntamiento de París (Francia) no quiere sentar precedente con este caso para que los lugares de origen de todos los personajes famosos que están en el cementerio de Pére-Lachaise de París soliciten su repatriación y, de esto modo, pierdan parte del turismo que alberga el cementerio.

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