Paula Blasi (UAE Team ADQ) cruza la línea de meta en L'Angliru en la última etapa de La Vuelta Femenina 26 by Carrefour.Es - CXCLING CREATIVE AGENCY/LA VUELTA
OVIEDO 13 May. (del enviado especial de EUROPA PRESS, Carlos Herráez) -
La ciclista española Paula Blasi (UAE Team ADQ) hizo historia el pasado sábado al ganar La Vuelta Femenina 26 by Carrefour.es, solo dos años después de hacerse profesional, con una sólida "fuerza mental y confianza en ella misma" que le ayudaron a sobrellevar las duras rampas de L'Angliru en una bicicleta especial para la jornada y que "nadie había testado" antes.
"Atrás, en los piñones, hemos llevado uno de 36 cerrando con un 11 y en la parte de adelante, en los platos, hemos llevado 34 de plato pequeño y 52 de plato grande", detalló el mecánico del equipo UAE Team ADQ, Juan José Ramos Tamames, en una entrevista concedida a Europa Press acerca del desarrollo escogido para esta séptima y última etapa de La Vuelta femenina.
Según la ciclista catalana cruzaba la línea de meta en el alto asturiano certificando su maillot rojo como vencedora de la ronda española, en la base de la montaña, el autobús del equipo emiratí comenzaba a festejar. "Ella sabía que iba a ganar La Vuelta desde el primer día", reconoció el salmantino con una sonrisa en la cara minutos después de haber hecho sonar el claxon del vehículo como festejo.
"Ha tenido mucha presión porque al final es una niña. Tiene 23 años, pero tiene tanta fuerza mental y confianza en ella misma, que no le ha hecho falta nada. ¿Nervios? Claro", indicó con la certeza de que todo el grupo de trabajo de la escuadra le motivaba aportando "siempre buena energía". "Es muy fácil trabajar con ella porque es feliz y todo lo ve bien", destacó.
Detrás de ese triunfo en la general de la ronda española, ha habido varios factores determinantes; desde el descanso hasta la elección del material. Precisamente, esto último cobró una mayor magnitud ante el reto de escalar los 12,4 kilómetros al 9,7 por ciento de pendiente media de L'Angliru que por primera vez afrontaba el pelotón femenino. Por ello, la puesta a punto de la bicicleta era primordial.
"Nunca se ha subido L'Angliru en la categoría, por lo que es la primera vez que se ha montado este desarrollo, que además no habíamos montado nunca en carrera", especificó Tamames, artífice de que la 'máquina' de Blasi estuviera preparada para encarar esas "pendientes muy pronunciadas" con rampas del 23 por ciento y kilómetros enteros por encima del 15 para cubrir 1.200 metros de desnivel en menos de una hora de ascensión.
Tamames lleva muchos años preparando bicicletas por lo que este reto no le pillaba por sorpresa. Aunque confiesa que algo de presión sí que sintió sobre sus manos porque "nadie había testado" esos registros. "Nadie había visto esto ni se había hecho ningún día de prueba, o sea, no lo conocían", argumentó.
De esta forma, el día anterior, nada más llegar al hotel en Oviedo, parte del 'staff' técnico comenzó a probar las bicicletas. "Había una pendiente muy pronunciada, entonces probamos bastantes veces la bici de (Paula) Blasi y la de Mavi (García), incluso varias personas para que cambiara el peso, y haciendo cambios y movimientos bruscos", subrayó.
"Al final, de nosotros depende que ellas no tengan ningún problema, y en esta más porque sabíamos que en una rampa del 24 por ciento hay mucha tensión de cadena y podíamos tener un salto de cadena que decidiera La Vuelta", agregó.
EL TEAM SD WORX-PROTIME SOÑÓ CON LLEVARSE EL 'ROJO' A PAÍSES BAJOS
Y así fue, los pequeños detalles marcaron la diferencia en la subida al 'Infierno'. En la salida de La Pola de Laviana todas las miradas se concentraban en una bicicleta, la de Anna van der Breggen (Team SD Worx-Protime). La neerlandesa llegaba a esta etapa final vestida de rojo como líder de la carrera tras mostrar un potencial asombroso con el triunfo parcial el día anterior en Les Praeres.
El equipo tenía entre ceja y ceja llevarse el maillot rojo a Países Bajos. "Es una etapa muy dura, de las más difíciles en el ciclismo femenino, pero estamos bastante bien preparados. Las chicas están muy emocionadas, pero no se debe subestimar lo difícil que puede ser esta etapa", avisó el director de la escuadra neerlandesa, Danny Stam, antes de dar comienzo a la exigente jornada.
Y para afrontar L'Angliru, Van der Breggen apostó por llevar monoplato tratando de hacer más llevadera las rampas imposible. "Solo Anna llevará bicicleta de montaña, aunque en las otras bicicletas también hemos bajado desarrollo. Ella va con un monoplato de 46 y en la parte trasera 10-52", explicó el mecánico del equipo SD Worx-Protime, Ken Ilegems.
Este atrevido desarrollo acaparó la atención de todos los congregados en la localidad asturiana por lo inusual, incluso miembros de otros equipos se acercaban al autobús del SD Worx-Protime para tomar nota. "Vienen a mirar y preguntar cómo es posible, pero ya es demasiado tarde. Les hemos sorprendido", admitió Stam al que se le escapaba una pequeña sonrisa.
Sin embargo, no surtió efecto y Van der Breggen cedió en los últimos compases de la montaña asturiana al empuje de Blasi, que volaba para conquistar su primera Vuelta, y de la suiza Petra Stiasny (Human Powered Health) que escribió su nombre como la primera mujer en cruzar la línea de meta en L'Angliru.