Actualizado 21/01/2009 19:30 CET

Intermón celebrará el viernes un acto en Guadalajara para exigir más compromiso frente a la crisis alimentaria

GUADALAJARA, 21 Ene. (EUROPA PRESS) -

Intermón Oxfam celebrará el próximo viernes, 23 de enero, un acto en la Plaza de la Concordia de Guadalajara para exigir un mayor compromiso de los países desarrollados frente a la crisis alimentaria, que ha arrastrado a la desnutrición a 109 millones de personas, elevando con ello a 963 millones las personas que padecen hambre en todo el mundo.

Según informó Intermón Oxfam en un comunicado, en el acto, que se desarrollará a partir de las 19.00 horas, reflejarán "la ausencia de políticas coordinadas, sobre todo de los países desarrollados, para paliar el hambre que afecta a casi 1.000 millones de personas en todo el mundo".

Una gran mazorca de maíz, que simboliza el alimento básico de los países en desarrollo, será el punto central del acto. Alrededor de ella, girarán "gigantes" con maletín, simulando a los países ricos, que irán arrancando trozos de la mazorca. Los restos que caigan al suelo los recogerán los países pobres en su lucha por la supervivencia.

Bajo el lema "Sálvese quien pueda", Intermón Oxfam pondrá de manifiesto en este acto la ausencia de actuaciones coordinadas por parte de los países desarrollados para luchar contra la pobreza y que, al mismo tiempo, contrastan con las respuestas inmediatas, cifradas en millonarios desembolsos, para rescatar a los bancos de la crisis financiera.

Con este acto, que se celebrará en otras 22 ciudades, Intermón Oxfam persigue llamar la atención de los países que van a participar en la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre Seguridad Alimentaria, los días 26 y 27 de enero en Madrid, exigiéndoles una implicación real a la hora de adoptar medidas para paliar los efectos devastadores que está acarreando la crisis alimentaria en los colectivos más vulnerables, que son las mujeres, los niños y los pequeños productores.

El incremento del precio de los alimentos durante los años 2007 y 2008 ha puesto al límite de la supervivencia a casi mil millones de personas que viven con menos de un dólar al día --dos tercios de las cuales en la región Asia-Pacífico--, y que se ven obligadas a destinar entre el 50 y el 80 por ciento de sus escasos ingresos a la compra de alimentos básicos.

Incluso antes del año 2008, cerca de 16.000 niños morían de hambre cada día, lo que significa que un niño muere cada cinco segundos, una cifra que se ha elevado en los últimos años. A pesar de que los precios de los alimentos cayeron al final del año pasado en el mercado internacional, todavía se mantienen elevados en muchos países, especialmente en África.

Una de cada seis personas en el mundo sufre desnutrición, siendo la región del Africa subsahariana la que más preocupación suscita debido a que la cifra de las personas hambrientas ha aumentado en los últimos quince años de 43 millones de personas a 212 millones de personas.

Intermón Oxfam afirma que este panorama se debe a las imprevisibles fluctuaciones de los precios alimentarios, la volatilidad del mercado petrolífero y el incremento de demanda para biocombustibles, la aplicación de políticas de liberalización comercial descontrolada, ausencia de inversiones en agricultura y falta de respuestas globales coordinadas.

A ello se unen los efectos del cambio climático, que se traduce en sequías, inundaciones o ciclones que han destrozado cosechas y, con ellas, el sustento básico de millones de personas.

MEDIDAS URGENTES

Intermón Oxfam confía en que los países participantes en la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria (RANSA) que se celebra en Madrid adopten medidas urgentes a corto plazo y cumplan los compromisos internacionales de ayuda a la agricultura adoptados en la reunión de la FAO en Roma de junio de 2008.

Además, esta organización considera necesario que los países en desarrollo elaboren políticas agrícolas que deben ser apoyadas por los países ricos con los recursos necesarios, de una manera coordinada y eficaz.

Al mismo tiempo, Intermón Oxfam exige que la comunidad internacional organice sus instituciones para que haya una mayor transparencia y rendición de cuentas respecto de los compromisos adquiridos por los países donantes.