Actualizado 07/03/2019 19:00 CET

La guerra en Yemen dispara el matrimonio infantil

Niños en Saná
HANI AL-ANSI/DPA - Archivo

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   MADRID, 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

   "Cuatro años de conflicto continuado han convertido a Yemen en la peor crisis humanitaria de nuestra era". Así de contundente se muestra la coordinadora humanitaria de la ONU para Yemen, Lise Grande, sobre el conflicto civil que sufre el país desde marzo de 2015.

   Hasta la fecha, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU contabiliza 7.025 civiles muertos, 11.148 heridos y 3,3 millones de personas desplazadas, a lo que se suma la hambruna y las enfermedades. Pero en un conflicto así, "los niños son los primeros en sufrir", según alertó la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, en septiembre de 2018.

   No obstante, afecta aún más a las niñas, "uno de los principales grupos vulnerables afectados por el conflicto", según declara a Europa Press la representante de UNICEF en Yemen, Sara Nyanti, que atribuye esto a la falta de educación y la violencia de género, esto último por estar arraigada una cultura de discriminación por cuestiones religiosas.

Niñas atendiendo en una escuela

   Uno de los problemas que afecta concretamente a las niñas yemeníes es el matrimonio infantil, una práctica que si bien estaba generalizada en el país antes del conflicto, ha aumentado desde 2015.

   Según la UNFPA, han aumentado de un 52% en 2016 a casi el 66% en 2017, cuando según datos del Gobierno yemení correspondientes a 2013 (dos años antes del conflicto), solo un 17,1% de las niñas entre 15 y 19 años estaban casadas.

   La ley no especifica una edad mínima para contraer matrimonio en Yemen; solo estipula que las niñas no deben casarse a menos que hayan alcanzado la madurez sexual, y no existe una legislación vigente en el país que prohíba a las niñas casarse antes de cumplir los 18 años, según explica Nyanti, que añade que el matrimonio infantil está vinculado a la religión y un conjunto de normas tradicionales que, a menudo, se justifican como una forma de proteger a las niñas de la "desviación" y preservar así el honor de la niña y la familia.

EXPLOTACIÓN DE BANDAS CRIMINALES

   Pero, ¿qué relación existe entre el conflicto y el matrimonio infantil? Tal y como destaca la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA), las tasas de matrimonio infantil han aumentado en estos cuatro últimos años porque las familias buscan pagos de dote para hacer frente a las dificultades económicas que se han agravado con el conflicto.

   "En situaciones de conflicto y desplazamiento, se cree que los padres utilizan cada vez más el matrimonio infantil como mecanismo de afrontamiento negativo, dada su lucha para satisfacer sus propias necesidades básicas de supervivencia o debido a cambios en las relaciones familiares, inseguridad, dificultades psicosociales, pérdida de la educación y dificultades económicas", explica Nyanti, lo que convierte a Yemen en "uno de los países de Medio Oriente y África del Norte con las tasas más altas de matrimonio infantil".

   Así cuenta una víctima de esta práctica su situación a UNICEF: "Mi nombre es Sabrin Abdulwahed y tengo 15 años. Debido a la guerra, mi padre aceptó la propuesta de matrimonio para mejorar las condiciones de la vida familiar". Su padre aceptó 500,000 YR (900 dólares) a cambio de casar a su hija, dinero que se gastó en alimentos y otras necesidades.

Niñas frente a unas ruinas en Saná

   No obstante, tal y como señala Nada Foundation, una entidad yemení fundada para proteger y defender los derechos de los niños y garantizar su educación, ahora "las niñas son vendidas a bandas criminales o explotadas para servir a los soldados", declara a Europa Press una fuente de la ONG.

   De hecho, el Comité de Derechos del Niño de la ONU (ACNUDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR), alertan de que las niñas en comunidades afectadas por el conflicto están siendo casadas por la fuerza con miembros del grupo armado Ansar-al-Sharia, así como a través de matrimonios de "turismo" o "temporales" con fines de explotación sexual, en los que hombres, normalmente ciudadanos saudíes, pagan por el acceso sexual a niñas a corto plazo para luego abandonarlas.

LAS CONSECUENCIAS DEL MATRIMONIO INFANTIL

   Esta práctica conduce a una "privación de por vida" para las niñas, según lamenta Nyanti. En primer lugar, provoca una separación de la familia y los amigos, así como la falta de libertad para participar en actividades comunitarias, lo que puede tener importantes consecuencias para el bienestar físico y mental de las niñas.

   Además, el matrimonio infantil es una de las razones principales de la alta tasa de abandono escolar en Yemen, pues según revela Nyanti, la mayoría de las niñas casadas abandonan la escuela tras contraer matrimonio por la presión que sufren por parte de los familiares.

   El matrimonio conduce a la maternidad, lo que suma un problema más para estas niñas casadas: el aumento de la mortalidad tanto de ellas como de sus bebés al no estar preparadas para el parto por la pronta edad.

Niñas esperando a ser vacunadas

   Según datos de 2018 de la UNFPA, unas 3,25 millones de mujeres en edad fértil (entre los 15 y 49 años) necesitan ayuda en Yemen: la creciente escasez de alimentos ha dejado a aproximadamente 1,1 millones de mujeres embarazadas desnutridas y amenaza la vida de 75.000 mujeres que probablemente desarrollen complicaciones durante el parto, incluidos los riesgos de retraso en el crecimiento de sus recién nacidos.

   Esto convierte a Yemen en uno de los países del mundo con un mayor índice de mortalidad materna. Si en 2015, la tasa de 385 fallecimientos por cada 100.000 nacimientos colocaba a Yemen en la posición 30, la ONU estima que esta tasa se puede haber doblado debido a la guerra, lo que situaría al país entre los diez países del mundo con más muertes maternas. Y en cuanto a la tasa de mortalidad infantil, se sitúa en 43 muertes por cada 1.000 nacimientos, también uno de los países con mayor mortalidad.

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