Actualizado 07/03/2019 19:04 CET

Mujeres refugiadas: perseguidas por razones de género

8M.- Pedir Asilo Por Ser Mujer: Una Realidad Que Provoca Éxodos Y Traspasa Front
REUTERS / MOHAMMED SALEM

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   MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Son muchas las mujeres y niñas refugiadas que sufren persecución en sus países de origen por el mero hecho de serlo. De hecho, cada vez se registran más solicitudes de asilo en España por motivos de género, y también se concede más la protección internacional con arreglo a esta causa.

   Así lo señala a Europa Press Judith García, abogada del equipo jurídico de ACCEM, una ONG que ofrece asesoramiento y ayuda a migrantes, colectivos más vulnerables y personas refugiadas. Si bien, el Ministerio del Interior no facilita datos disgregados por motivos de solicitud de asilo a España, ni tampoco los de las resueltas favorablemente, a pesar de que esta es una petición reiterada por parte de muchas organizaciones y entidades de ayuda a refugiados, como Amnistía Internacional.

   En cualquier caso, la abogada de ACCEM, que tramita varios expedientes de asilo de refugiados huidos, recalca "se han incrementado" desde el año 2009, cuando la Ley de Asilo recogió de la persecución por motivos de género y orientación sexual, adoptando las directivas europeas.

   De este modo, se visibilizó que el género es "de forma expresa" un motivo por el que se reconoce el asilo. Por ello, "poco a poco" se viene detectando un aumento de solicitudes por motivos de género, según ha declarado, aunque insiste en que al ser una violencia propia del ámbito privado no es habitual denunciarlo.

   "Antes estaba mas invisibilizado aún de lo que ya sigue y hay más conciencia a todos los niveles de que por motivos de género sufren formas concretas de persecución que los hombres no sufren", recalca no obstante.

   Dentro de esta causa, están incluidas la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, mutilación genital femenina, matrimonios forzosos, o la violencia de género. Pero también pueden existir casos como el de Nabi (29 años), en los que la violencia no parece ser tan explícita.

   Procede de Palestina, uno de los lugares de origen con mayor peticiones de asilo el año pasado en España, con un total de 1.985 solicitudes, y con más resoluciones favorables a lo largo de estos año.

   Sin embargo, pese al conflicto, a ella le han dado el asilo en España por razones de género, porque allí las mujeres sufren "discriminación y opresión": era su propia familia y la cultura y roles tradicionales los que se convirtieron en una fuente de persecución para ella.

   "En Palestina muchas mujeres tienen problemas porque no hay igualdad. No tenemos derecho a hacer lo que queremos, siempre los hombres de la familia son los que controlan la vida de las mujeres", explica en una entrevista con Europa Press Nabi, que ya tiene reconocido el estatus de refugiada en España.

   Huyó de Palestina con 27 años, una edad a la que allí es "habitual" estar casada y tener hijos. "Pero yo quería estudiar y hacer muchas cosas. Sentir que soy libre, que puedo ser libre", recalca.

   Según relata, su familia, muy conservadora, ni siquiera quería que estudiara. De hecho, logró convencer a su padre para poder hacerlo, alegando que eso facilitaría sus posibilidades de buscarle un marido. Además, hizo una huelga de hambre durante dos semanas por este motivo. "Mi padre decía que no podía irme de casa antes de casarme", añade.

   "En cuanto se enteraba (su padre) de que tenía un amigo hombre sufría agresiones de sus propios hermanos porque ella no se puede relacionar con hombres", apostilla además su abogada de ACCEM, que es quien le informó de que podía pedir asilo por esta causa.

   Esta joven tan activa se movilizó para poder abandonar Palestina. A través de la universidad entró en contacto con asociaciones de voluntariado, y a través de ahí le dieron la posibilidad de hacer un voluntariado en España con mujeres árabes, un vía que le sirvió para conseguir el visado de estudiante, no sin dificultades.

   Su caso es de éxito, porque finalmente lo consiguió, pese a que le costó su relación con su padre. Actualmente ella vive en Madrid, y apenas habla con él. "No quiere saber nada de mi. Para él yo estoy muerta", sentencia. Sí mantiene contacto con su madre, y también con su hermana, que quiere seguir sus pasos e irse de Palestina, según cuenta Nabi.

    "Llegué a los 25 años sin casarme, y eso en Palestina es como un problema muy grave. Allí se empiezan a casar desde los 16 años", agrega. "Yo no quería eso", dice rotundamente, con un castellano muy fluido. "Siempre tenia que pedir permiso a todo y no tenia una vida normal", destaca.

   Nabi vive en España desde hace dos años y siente que aquí puede desarrollarse como persona, según señala a Europa Press. Estuvo uno meses viviendo en un centro para refugiados en la Comunidad de Madrid, y ahora vive en un piso compartido que puede pagar gracias a las ayudas que recibe de una asociación. Próximamente va a empezar a trabajar en una empresa como asistente contable y dice que está volcada en mejorar su español.

   Desde ACCEM insisten en que casos como el de Nabi son habituales, pero al tratarse de una violencia en la esfera privada, siempre hay más dificultades para demostrarlo. "Se consiguen los estatutos de refugiadas por esta causa, peleando, porque no son fáciles, pero se consiguen". "Se ha avanzado mucho y se avanza cada vez más porque hay más conocimiento y formación para detectarlo", subraya en cualquier caso.

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