Publicado 27/03/2026 12:17

Desarrollan un "interruptor" biológico que puede frenar los atracones

Nuevos fármacos logran resetear el centro del hambre en el cerebro

Los investigadores Marialuisa de Ceglia y Fernando Rodríguez de Fonseca
Los investigadores Marialuisa de Ceglia y Fernando Rodríguez de Fonseca - IBIMA

MÁLAGA, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

El trastorno por atracón (BED, por sus siglas en inglés (Binge Eating Disorder) es mucho más que una falta de voluntad, es un trastorno alimentario frecuente caracterizado por episodios recurrentes donde se pierde el control y se ingieren grandes cantidades de comida en poco tiempo. A pesar de su impacto en la salud, los tratamientos actuales suelen presentar efectos secundarios o no funcionan en todos los pacientes.

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha dado un paso al identificar nuevos compuestos químicos capaces de "apagar" ese impulso incontrolable, han señalado desde Ibima en un comunicado.

La investigación, publicada en la revista Pharmacological Research, ha sido liderada por Fernando Rodríguez de Fonseca, Investigador Nicolas Monardes y responsable del grupo de neuropsicofarmacología del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) y del Hospital Regional Universitario, junto al Dr. Carlo Cifani, responsable del equipo investigador de la Universidad de Camerino (Italia).

La investigadora del mismo grupo Marialuisa de Ceglia, primera firmante del estudio e investigadora del programa Sara Borrell del Instituto de Salud Carlos III (Isciii), ha explicado que el objetivo era entender qué ocurre en el cerebro cuando el hambre se vuelve patológica.

Utilizando un modelo avanzado que simula el comportamiento humano --basado en ciclos de dieta intermitente y situaciones de estrés--, los investigadores descubrieron que el cerebro de quienes sufren atracones entra en un estado de "caos biológico".

En concreto, el hipotálamo, la región encargada, entre otras funciones, de decirnos cuándo comer y cuándo parar, así como de controlar la respuesta al estrés, deja de funcionar correctamente.

El estudio revela que los sujetos con este trastorno desarrollan lo que se conoce como "resistencia a la leptina": la hormona que debería enviar la señal de saciedad al cerebro es ignorada. Al mismo tiempo, el sistema de recompensa (vinculado a los opioides y el placer) se altera, haciendo que la comida altamente apetecible --rica en azúcares y grasas-- sea prácticamente irresistible para aliviar el malestar emocional.

FÁRMACOS DE "DOBLE LLAVE" PARA RESTAURAR EL EQUILIBRIO

Así, han señalado que la gran novedad de este trabajo es el uso de ligandos duales, unos compuestos químicos diseñados para actuar sobre dos dianas distintas del cerebro de forma simultánea.

"Es como tener una llave maestra que puede abrir dos cerraduras a la vez para resetear el sistema", han señalado los autores. Los investigadores probaron tres moléculas, destacando dos por su eficacia: Olhha y OLS. El compuesto Olhha demostró ser capaz de reducir drásticamente la ingesta de comida basura durante los momentos de mayor urgencia, mientras que el OLS no solo frenó el atracón inicial, sino que mantuvo su efecto protector durante horas, restaurando los niveles de glucosa y hormonas del estrés en la sangre.

Estos fármacos actúan sobre los sistemas endocannabinoide y paracannabinoide, un complejo entramado de señales químicas que regulan el equilibrio de energía y las emociones. Al combinar esta acción con la activación de sensores metabólicos (como los receptores Ppara), los compuestos logran que el cerebro vuelva a "escuchar" las señales de saciedad y deje de emitir órdenes de hambre desesperada.

Este descubrimiento abre la puerta al desarrollo de una nueva generación de fármacos para el trastorno por atracón que sean más específicos y tengan menos efectos secundarios que los actuales. Aunque los resultados se han obtenido en modelos preclínicos, la precisión con la que estos compuestos normalizan la química cerebral sugiere que podrían ser una herramienta farmacológica clave en el futuro de la psiquiatría y la nutrición.

El equipo investigador acaba de obtener un proyecto de Desarrollo Tecnológico en Salud de la convocatoria 2025 del ISCIII, para desarrollar estas moléculas, no sólo para el trastorno por atracón, sino también para el trastorno por uso de alcohol en el que se combinan también trastornos apetitivos por el etanol, que es a la vez un alimento calórico y una droga psicoactiva.

Para el equipo de Rodríguez de Fonseca y De Ceglia, este avance "es una prueba de cómo la colaboración internacional puede descifrar los mecanismos más complejos de nuestra mente para ofrecer soluciones a problemas de salud global".

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