Grupo de trabajo para el protocolo de suicidio - HUVR
SEVILLA 10 Sep. (EUROPA PRESS) -
Con motivo de la celebración hoy del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Salud Mental del Hospital Universitario Virgen del Rocío (HUVR) destaca los trabajos de atención y seguimiento a los pacientes, incluidos los protocolos establecidos en el servicio, así como los proyectos de investigación para mejorar la detección temprana del riesgo suicida mediante Inteligencia Artificial (IA) y análisis de datos.
En este sentido, el Protocolo para la Prevención del Suicidio, en marcha desde 2021, está dirigido a identificar, evaluar y controlar el riesgo suicida y garantizar la continuidad asistencial. Este establece que, tras la atención en Urgencias o el alta hospitalaria por riesgo suicida, se realice un seguimiento telefónico en un plazo de 48 horas y una atención presencial en un máximo de siete días, informa en un comunicado.
La intervención se adapta a las necesidades de cada persona e incluye medidas psicológicas, psiquiátricas, enfermeras y sociales, además de atención a familiares y personas allegadas. Actualmente, se encuentra en proceso de revisión con el objetivo de incorporar, en una nueva versión, contenidos basados en la evidencia científica, la práctica humanizadora y la eficiencia asistencial.
Estas medidas se complementan con el 'ContSui' (Código Suicida Hospitalario), desarrollado dentro del Programa de Prevención de la Conducta Suicida de Andalucía (2023-2026) del Plan Estratégico de Salud Mental y Adicciones de Andalucía de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias. Las claves son garantizar la detección y una respuesta rápida y proactiva a las personas con riesgo suicida, poniendo especial énfasis en su seguridad y la continuidad de la atención.
El procedimiento establece la atención a las personas con riesgo desde su llegada al Servicio de Urgencias hasta su derivación a Atención Primaria o Salud Mental, con el objetivo de garantizar la continuidad de los cuidados y favorecer una intervención temprana.
IA Y ANÁLISIS DE DATOS
Junto a esta respuesta asistencial, el Virgen del Rocío desarrolla distintas líneas de investigación para avanzar en la detección precoz del riesgo suicida. Una de las más recientes es 'TRACES-Youth', un proyecto que utiliza IA para analizar tanto el contenido del habla como sus características acústicas, con el objetivo de identificar señales que puedan pasar inadvertidas cuando las peticiones de ayuda son indirectas o se manifiestan mediante síntomas inespecíficos.
La iniciativa se centra especialmente en jóvenes y adolescentes y se suma a una trayectoria investigadora del equipo de Salud Mental dedicada al estudio de las autolesiones y la conducta suicida. Entre otros trabajos, una investigación longitudinal publicada en 2025 analizó durante cinco años los episodios de autolesión atendidos en Urgencias del Virgen del Rocío en menores de 25 años.
El hospital participa también en proyectos de epidemiología espacial, que permiten analizar cómo se distribuye el suicidio en el territorio y relacionar los datos de mortalidad y conducta suicida con variables demográficas, socioeconómicas y clínicas.
Asimismo, investigadores del Virgen del Rocío, entre ellos Benedicto Crespo-Facorro, jefe de la Unidad de Gestión Clínica, y Miguel Ruiz-Veguilla, participan en 'Saidis', una iniciativa andaluza orientada al desarrollo de sistemas de prevención mediante inteligencia artificial y Big Data.
El objetivo común de estas líneas de trabajo es avanzar desde estrategias generales hacia modelos capaces de identificar con mayor precisión quién puede encontrarse en situación de riesgo, cuándo puede producirse un cambio significativo y dónde concentrar los esfuerzos preventivos.
El Hospital apuesta por combinar asistencia, investigación, análisis de datos y nuevas tecnologías para mejorar la prevención y ofrecer una atención cada vez más temprana, personalizada y basada en la evidencia.
La prevención del suicidio implica a toda la sociedad y requiere la colaboración de familias, centros educativos, servicios sociales, asociaciones y profesionales sanitarios, entre otros. Aunque la reducción de la mortalidad por suicidio constituye un reto muy exigente, la evidencia demuestra que se pueden cambiar los datos.
Toda persona que necesite atención por este motivo puede comunicarlo a un profesional sanitario para recibir la valoración y la atención que precise. El 024 es la línea de atención a la conducta suicida y en caso de emergencia, riesgo inminente o intento consumado llamar al 112.