Iñaki Ruiz, Mikel Torres y Margarita Andrés Ortega - EUROPA PRESS
BILBAO 30 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Gobierno Vasco mantiene en el 1,9% su previsión de crecimiento del PIB para 2026, cifra que podría reducirse en torno a dos décimas al cierre del año "si persiste el encarecimiento energético".
Estas nuevas estimaciones han sido trasladadas este lunes por el vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, quien ha presentado las nuevas previsiones macroeconómicas para Euskadi en el escenario económico actual y "en un contexto internacional marcado por una elevada incertidumbre derivada de las tensiones geopolíticas y su impacto en los mercados energéticos".
Según ha recalcado Torres, "la economía vasca ha iniciado 2026 con un crecimiento interanual del 2,2%, y se prevé que se moderará gradualmente a lo largo del año, hasta situarse en una media del 1,9%".
Tal y como ha precisado, estas previsiones se apoyan, sobre todo, en "la fortaleza de la demanda interna" ya que, ha proseguido, "el consumo se mantiene dinámico y la inversión, aunque más moderada que en 2025, seguirá desempeñando un papel relevante" con lo que, a su entender, este patrón de crecimiento reduce la exposición inmediata a la debilidad del comercio internacional".
Torres, que ha comparecido junto al viceconsejero de Economía, Iñaki Ruiz, y la directora de Economía, Margarita Andrés Ortega, ha contextualizado estas previsiones en un escenario donde "la economía internacional atraviesa una fase de incertidumbre elevada", motivada por "el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, el encarecimiento del petróleo y el gas y las disrupciones logísticas globales".
Tras asegurar que, ante estos elementos, desde el Gobierno vasco están "en situación de preocupación pero no de alarmismo", ha incidido en que "los fundamentos internos de nuestra economía son sólidos y las políticas públicas están actuando como amortiguador frente a los riesgos externos".
Mikel Torres ha asegurado que desde esa apuesta por "la prudencia", es necesario advertir que, "si persiste el encarecimiento energético, el crecimiento del PIB podría reducirse en torno a dos décimas al cierre de 2026". Según ha explicado, "el cierre de facto de rutas clave para el comercio energético y los ataques a infraestructuras han situado los precios de la energía en máximos, lo que introduce riesgos adicionales sobre la inflación y la actividad económica".
En este contexto, el vicelehendakari ha destacado la dificultad para anticipar la duración e intensidad de estos shocks, lo que obliga a actuar con cautela. "Este escenario exige prudencia y un seguimiento cercano de la situación para analizar su evolución", ha afirmado.
SECTORES
Desde el punto de vista sectorial, el sector servicios continuará siendo el principal motor económico, con un crecimiento previsto del 2,1% en 2026, mientras que la construcción mantendrá un avance "sólido" cercano al 2,6%.
La industria, por su parte, afronta un entorno más exigente debido al coste energético, aunque se prevé una evolución positiva "sin contracción de la actividad".
En relación con el mercado laboral, Torres ha puesto en valor su "sólido y buen comportamiento", para añadir que "el empleo seguirá creciendo y la tasa de paro continuará reduciéndose, lo que contribuye a sostener la renta de los hogares y la confianza".
En concreto, el Ejecutivo prevé un aumento del empleo del 1,0% en 2026 y del 0,7% en 2027, lo que permitirá situar la tasa de paro en el 6,4% y el 6,2%, respectivamente.
INFLACIÓN
Torres ha llamado a poner el foco de atención en los riesgos asociados a la inflación, que repunta impulsada por el encarecimiento energético. Tal y como ha recordado, el IPC adelantado de marzo se ha situado en el 3,3% interanual, un punto por encima del mes anterior, lo que permite concluir que "el principal canal de transmisión del shock energético a nuestra economía es la inflación, y este canal ya está plenamente activo".
Ante estos riesgos, Torres ha remarcado el papel que van a jugar las políticas públicas para amortiguar este impacto, ya que, según ha afirmado,"las medidas adoptadas están contribuyendo a evitar traslados abruptos a los precios finales y a proteger el poder adquisitivo de los hogares".
En ese sentido, ha subrayado que el Gobierno Vasco mantiene una "estrategia activa" de apoyo al tejido productivo, a las empresas y al empleo, especialmente dirigida a los sectores más expuestos al coste de la energía, con el objetivo doble de "proteger la viabilidad de las empresas y preservar el empleo y su calidad".
A todo ello, su Departamento ha analizado escenarios alternativos que contemplan una posible prolongación del encarecimiento energético, de forma que, en un supuesto en el que el precio del barril de Brent se mantuviera en torno a los 100 dólares, el crecimiento del PIB podría reducirse en torno a dos décimas al cierre de 2026.
En todo caso, ha vuelto a puntualizar que ese impacto sería "limitado a corto plazo, pero podría intensificarse si los precios elevados se prolongan en el tiempo".
Para finalizar, el vicelehendakari ha lanzado un mensaje de cautela y confianza ya que, aunque la economía vasca se enfrenta a un entorno incierto, "lo hace desde una posición de fortaleza relativa, por lo que mantenemos nuestras previsiones porque los fundamentos internos son sólidos y las políticas públicas están actuando como amortiguador frente a los riesgos externos".