SAN SEBASTIÁN 21 Dic. (EUROPA PRESS) -
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, se ha mostrado convencido de que "los valores" con los que se celebra la Navidad "laica" tienen "más relación de lo que cabe suponer" con los de la "cristiana" y ha invitado a "profundizar en los valores navideños" como la ternura, la esperanza y el "gusto por estar cerca de la gente".
En un articulo de opinión remitido a los medios con el epígrafe 'Feliz Navidad a todos', Munilla ha señalado que "una parte nada desdeñable de la sociedad celebra la Navidad sin referencia religiosa alguna", mientras que otros entienden "que lo central de esta fiesta es la conmemoración de la natividad de Jesucristo, en quien reconocemos al Hijo de Dios hecho hombre".
"Los actuales adornos navideños que llenan nuestras calles, caracterizados por figuras geométricas y sin un mensaje explícito, son muestra de la versatilidad de una sociedad en la que conviven dos lecturas de la realidad, la religiosa y la secularizada", ha reflexionado.
A su juicio, "los valores con los que se celebra esa Navidad laica tienen más relación de lo que cabe suponer con los valores de la Navidad cristiana".
El obispo donostiarra ha advertido de que "cuando perdemos la capacidad de abrazar y de mostrar afecto, algo grave está ocurriendo en nosotros" y ha destacado los "gestos de ternura" del Papa Francisco que "está teniendo la virtud de rescatar del anonimato muchos de los rostros de los desheredados de la tierra, al mismo tiempo que nos cuestiona el porqué de nuestro miedo a la ternura, a la vulnerabilidad, a la afectividad, al compromiso del amor, a conocer al hombre o a la mujer real que está oculto bajo un disfraz o coraza".
Por otro lado, ha apuntado como "otro gran valor de la Navidad", el "desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que este es un presupuesto necesario para la felicidad". "No es verdad que uno viva mejor si escapa de los demás, si se esconde, si se niega a compartir, si se resiste a dar, si se encierra en su comodidad", ha sostenido, para añadir que "eso no es más que un lento suicidio".
En este sentido, ha señalado que la felicidad consiste "en descubrir que cada uno tenemos una misión en esta vida que da la razón de ser a nuestra llegada a este mundo" y para "poder compartir la vida desde una entrega generosa, es necesario convencerse de que cada persona es digna de nuestra entrega".
Asimismo, se ha referido a la esperanza frente al pesimismo y del fatalismo que llevan a pensar que "no merece la pena luchar porque todo está perdido". "Los cristianos tenemos también aquí una potencialidad superior para la esperanza, debido a nuestra fe en la Resurrección", ha señalado.