BILBAO 17 Mar. (EUROPA PRESS) -
Piquetes de la huelga general convocada por ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde por un SMI propio de 1.500 euros han paralizado la actividad comercial y de servicios de la Gran Vía de Bilbao donde, a su paso a media mañana, han cerrado la práctica totalidad de establecimientos y bancos. En un comercio de ropa, varias personas han accedido a su interior para derribar percheros de ropa y esparcir prendas por el suelo tras romper los arcos de seguridad de la entrada.
La actuación de los piquetes ha comenzado a las 10.30 de la mañana en torno a la plaza Circular, donde se han concentrado cientos de manifestantes de los sindicatos convocantes de la huelga, ante la presencia de varias furgonetas y agentes de la Etzaintza situados ante puertas de establecimientos, entidades bancarias y hoteles.
Uno a uno, los piquetes se han concentrado ante los comercios entre gritos a favor de la huelga general y de la lucha de los trabajadores, como 'greba orokorra', ' jotake, irabazi arte' o 'gora langileok borroka'.
Mientras una columna subía desde la plaza Circular, otra ha partido desde la plaza Elíptica, y ambas han confluido frente al Palacio Foral para juntarse entre vítores y aplausos. Durante alrededor de una hora han transitado de arriba a abajo de la Gran Vía, coreando los lemas de la huelga por un SMI propio.
Entre pitadas, petardos, palmas y gritos, los comercios han procedido a bajar las persianas, momento en que los aplausos han arreciado mientras lanzaban al aire folletos y papeles, pegaban carteles en los escaparates o pegatinas en cajeros y mobiliario urbano, siempre escoltados por agentes de la Ertzaintza.
El mayor incidente ha tenido lugar cuando, en torno a las 11.00 horas, uno de los establecimientos perteneciente a una gran cadena de ropa, donde no se encontraban en ese momento efectivos policiales, se ha resistido a bajar la persiana, momento en que varias personas han entrado en su interior, han roto uno de los detectores laterales para robos y derribado varios potros con ropa colgada que han desperdigado por el suelo, mientras otros a la entrada golpeaban los cristales.