La secretaria del Jurado del concurso pirotécnico de Bilbao reconoce que "no hubo mucha discusión sobre los ganadores"

"Aplaude" la "dignidad y profesionalidad" de Matteo Fireworks, que terminaron su exhibición pese a un fallo técnico que duró 14 minutos

Espectáculo pirotécnico de Matteo Fireworks, que fueron descalificados por un fallo técnico
Espectáculo pirotécnico de Matteo Fireworks, que fueron descalificados por un fallo técnico - EUROPA PRESS
Europa Press País Vasco
Publicado: sábado, 23 agosto 2025 17:37

BILBAO, 23 Ago. (EUROPA PRESS) -

La secretaria del Jurado del XXXIII Concurso Internacional Villa de Bilbao, Jone Larrazabal, ha reconocido que "no hubo mucha discusión sobre los ganadores" y ha querido destacar de esta edición que "los fuegos artificiales han estado, cada uno de los días, a la altura de Bilbao".

En declaraciones de Europa Press, la miembro del Jurado ha detallado, una vez concluido el concurso y emitido el veredicto, qué criterios siguen para puntuar a los participantes y cuál ha sido el aspecto que ha llevado a la elección, sin "mucha discusión", de Caffero (Holanda) como ganador.

Larrazabal es además directora del Área de Igualdad y Fiestas del Ayuntamiento de Bilbao, y con ella son siete los miembros que componen el Jurado, además de un asesor pirotécnico para "esclarecer aquellos detalles técnicos que quizás se nos escapen".

Según ha explicado, el Jurado visiona cada noche la exhibición en el balcón del club Sociedad Bilbaína, y cada uno dispone de un cuaderno con diez 'ítems' en los que anota "lo que ha gustado y lo que no tanto".

"El Jurado está compuesto de gente de diferentes ámbitos que hacemos de la experiencia un grado. Cada uno lo vemos de manera diversa y desde nuestra perspectiva. El año pasado -el primero de este equipo- empezamos de una manera más vergonzosa, pero este año tenemos un nivelazo", ha expresado Larrazabal, sonriéndose.

Por otro lado, ha añadido, el Jurado tiene a su disposición "la relación de los artículos pirotécnicos a detonar". En su caso, ha realizado una "labor de investigación" durante varios meses para ir "educando" el ojo.

"Una vez vemos los fuegos, nos encerramos a cal y canto, y uno a uno vamos haciendo las valoraciones", ha dicho Larrazabal. Finalmente, cada uno de los miembros le da una puntuación final. Algunos de esos 'ítems' "son más subjetivos" y, para la secretaria, "requieren un consenso".

Sobre el nivel de esta edición, Larrazabal cree que "los fuegos artificiales han estado, cada uno de los días, a la altura de Bilbao". "Me gustaron mucho los canadienses y los franceses. Este año destacaría que cada país ha mantenido mucho su forma de ser. Los de Francia, por ejemplo, nos trasladaron a Versalles. Para eso es un concurso internacional", ha manifestado.

LOS DIEZ

El primero de los aspectos que se tiene en cuenta es el "colorido, la variedad cromática y la luminosidad" del espectáculo. Tal y como ha explicado la secretaria, consiste en valorar "si ha utilizado muchos colores y si los ha utilizado bien, que estén bien ejecutados, que lleguen arriba, que el artefacto detone del todo y se abra bien".

También se fijan en la imagen sobre el agua: "La ría suele ser muy chivata, porque refleja todo. Nos fijamos en si destella. Se ve muy bien si los efectos luminosos están bien ejecutados", ha detallado.

Hay colores que se valoran más positivamente: "Valoro muy bien un azul bien ejecutado. Necesita una temperatura muy alta, creo que de 661 grados. En pirotecnia es muy fácil subir la temperatura, pero muy difícil mantenerla y que no se pase", ha explicado, para añadir que cuando se pasa de temperatura, "el azul se quema" y se "ve blanquecino", por lo que "es un color clave" en la evaluación.

El segundo es la continuidad, la narración del espectáculo. "A veces tienes que abstraerte y decirte 'si lo estuviera escuchando, ¿qué me transmitiría?'".

Podría tomarse, ha reconocido, como una narración literaria: "Uno de los miembros del Jurado, que viene del teatro, tiene mucho en cuenta el efecto de 'in crescendo', de ascendencia que se busca" en la intensidad.

Por otro lado, el Jurado tiene en consideración la variedad en los conjuntos, en los grupos de fuegos artificiales. "Que no sean homogéneos. Nos gusta que cada set tenga su idiosincrasia, que se vea el juego de dorados o la combinación entre fuegos bajos y altos", ha explicado.

Otro aspecto a considerar es la originalidad de las piezas, la utilización de formas únicas, poco vistas o novedosas: "Palmeras diferentes, con colores o efectos nuevos. El otro día pudimos ver una de las piezas, chiquitina, compacta, que no se abría mucho, y ese efecto no lo habíamos visto".

Preguntada por su preferencia personal, Larrazabal ha confesado que "ha estado descubriendo los fuegos bajos", que "los valora un montón" y que no los tenía, hasta ahora "en tanta estima". O el huevo de dragón, es decir, cuando detona la pieza y, una vez expandidas las partículas, también explotan sus extremos, "como una coliflor", ha descrito.

Un criterio fundamental es la calidad técnica de las piezas, uno de los motivos por los que los holandeses Caffero han resultado los ganadores de esta edición. "La pirotecnica ganadora fue técnicamente casi perfecta, maravillosa. Ver cómo dibujaba la ría de Bilbao, y con la bandera de la ciudad, fue impresionante", ha reconocido la secretaria del Jurado.

Por otra parte, Larrazabal valora simultáneamente la ocupación del espacio aéreo y la conjunción con el entorno. Según ha explicado, "la conjunción con el entorno se basa en que sea una foto bonita, con los elementos que tiene, cómo los ha variado y mezclado. Cómo queda en la foto".

La ocupación del espacio aéreo se refiere al uso "equilibrado" que los pirotécnicos dan al "marco" que tienen disponible, un marco imaginario que se dibuja a partir de la zona del lanzamiento y del ángulo total del que disponen los explosivos.

"Tienes que utilizar todo el cuadrado de forma equilibrada: la derecha, la izquierda, los fuegos altos y bajos. Yo lo relaciono con lo anterior, llenar el marco bien y que conjugue con todo el entorno", ha detallado la miembro del Jurado.

En el número ocho están los efectos sonoros, "relacionados con el ritmo y la continuidad", ha precisado Larrazabal. En él se valoran la combinación de diferentes elementos sonoros, como las explosiones y los silbidos. Se puntúa positivamente "que haya sonado bien, un sonido limpio o que el petardeo ponga los pelos de punta", ha dicho.

El anteúltimo aspecto a considerar es la duración, donde hay más consenso que en el resto de apartados. La exhibición debe ser de mínimo 15 minutos "y a partir de ahí, depende", ha añadido Larrazabal, porque "si la duración de más ha merecido la pena, lo anotamos".

Sobre la duración, ha mencionado a la compañía italiana Matteo Fireworks, que por un fallo técnico interrumpieron su exhibición de este viernes, la última del concurso, durante casi 15 minutos, lo que generó incertidumbre en el público y supuso su descalificación.

"El tiempo es importante. Estuvieron 14 minutos sin disparar, retomaron la actividad y volvieron a lanzar, pero se perdió la esencia", ha reconocido la secretaria del Jurado.

Pese al error, ha valorado positivamente la actitud de los participantes. "Estaban muy tristes, porque aquí viene gente que lo vive de corazón. Yo valoro mucho los hechos, se tuvo que parar pero terminaron, y quedaron como auténticos señores. No me quiero imaginar la tensión que vivieron arriba, durante 14 minutos intentando arreglar un cable, buscarlo y ver de dónde venía el error. Luego se recompusieron y terminaron. Me pareció digno y profesional, y les aplaudo", ha dicho.

Por último, quedan las consideraciones generales: "Tomando los nueve ingredientes, los metes en una coctelera, agitas y lo pones en una copa. Eso sería", ha descrito Larrazabal, que se lo toma como una "calificación final".

Aunque suelen poner las notas en directo, según ha explicado, están sujetas a cambio. "La valoración no es estática. Tenemos una gran tabla y cabe rectificar. No es un examen, es un concurso", ha concluido.

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