BADAJOZ, 14 May. (EUROPA PRESS) -
La nueva sede social de Caja Badajoz, que está en construcción, contará con 82,63 metros de altura, lo que convertirá a este edificio en el rascacielos de Extremadura.
Se trata de un ambicioso proyecto arquitectónico, único en la comunidad extremeña, que pretende combinar modernidad y eficiencia energética y que como novedad acogerá una representación natural del típico paisaje de la dehesa.
Con una inversión de 58 millones de euros, este edificio, que actualmente se encuentra en la fase de construcción y cuya conclusión está prevista para de 2011, se asienta a orillas del Guardiana y ocupa una superficie de 19.963 metros cuadrados.
La futura sede de la entidad bancaria será una torre de 16 plantas unida por un patio interior a una plataforma en la que se instalarán un auditorio con capacidad para 500 personas y la oficina bancaria, además de un amplio y diáfano vestíbulo, así como un espacio que se destinará para el montaje de exposiciones.
Una de las singularidades de esta construcción, que ha podido visitar Europa Press, será la futura inclusión de una mini dehesa en lo alto de la plataforma, dónde se plantarán alcornoques y encinas, que son las dos especies arbóreas características del ecosistema emblemático de Extremadura.
En cuanto a la torre, construida con hormigón y revestida con vidrio y lamas de aluminio, es donde se dispondrán las oficinas de la entidad, además de ubicar en sus primeras plantas una guardería, un gimnasio, un restaurante y la maquinaria que aportará servicios a este inmueble.
LAMELA Y HOK
Con este rascacielos, cuyas plantas ocupan 800 metros cuadrados, Caja Badajoz pretende aportar modernidad a la región y simbolizar, al mismo tiempo, la solidez de la entidad.
Este edificio inteligente, contará con dos entradas peatonales, destacando el acceso ajardinado por el que se podrá llegar caminando por el paseo fluvial, cuya entrada se ubicará a la altura del Puente Real de Badajoz.
Los arquitectos de este gigantesco edificio, el prestigioso Carlos Lamela y el estudio británico Hok, han elaborado un diseño moderno y flexible, con espacios diáfanos en los que predomina predomina la luz.
En la planta superior, que se convertirá en el techo de la región, se instalarán placas fotovoltaicas y térmicas para el abastecimiento energético de este inmueble, cuya arquitectura también ha sido pensada para el mejor aprovechamiento de las horas solares, así como para aislar de las altas temperaturas veraniegas gracias a su revestimiento.