Condenado a 3 años de cárcel un vecino de Outes (A Coruña) por echar droga en la bebida de dos prostitutas en 2015

Publicado 10/10/2018 17:00:39CET

   Se trasladó con ellas desde el club hasta su domicilio y las drogó, una de ellas sufrió graves consecuencias y la otra menores porque vomitó

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

   La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, ha condenado a tres anos y cinco meses de cárcel a un vecino de Serra de Outes (A Coruña) por echar droga en la bebida a dos prostitutas que se desplazaron a su vivienda durante la madrugada del 3 al 4 de junio de 2015. La Fiscalía solicitaba 5 años.

   Tras injerir el cóctel, que contenía cocaína y MDMA, tal y como apunta el tribunal en la sentencia, una de las víctimas empezó "a sentir mareos con pérdida de visión" y "tardó en curar siete días". La Audiencia Provincial destaca que su compañera sufrió unos "efectos menores", porque vomitó la bebida.

   Los magistrados han condenado al imputado como autor de un delito contra la salud pública, en su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud, y de otro de lesiones. Contra la sentencia se puede presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

   Además de la pena de prisión, le han impuesto la prohibición de aproximarse y comunicarse con las víctimas a menos de 200 metros durante dos años, así como el abono de una indemnización de 3.000 euros a la perjudicada que sufrió más daños, y de 600 a la otra denunciante. Asimismo, deberá abonar las costas procesales.

   "No cabe aplicar el principio de insignificancia de la cantidad de droga administrada a través de la bebida, cuando las dosis disueltas fueron suficientes para producir efectos nocivos en la salud de las personas que las ingirieron", argumenta el tribunal, que recalca en la sentencia que la acción "lesionó la indemnidad de las víctimas".

   Los magistrados consideran la "circunstancia más relevante" que el condenado proporcionase la droga "de forma inconsentida por sus destinatarias", un factor "que aumenta notablemente la reprochabilidad de la conducta".

SUCESIÓN DE LOS HECHOS

   En la madrugada del día 3 al 4 de junio de 2015, el condenado --mayor de edad y sin antecedentes penales-- acudió al club Máxima, situado en las proximidades de la localidad de Bertamiráns, partido judicial de Santiago de Compostela.

   Allí, contrató, entre las 3,30 y las 4,00 horas, los servicios de las prostitutas y acordó con ellas que acudieran todos al domicilio, situado en Serra de Outes. Se desplazaron a dicho lugar en un vehículo. También les acompañó otro individuo que abandonó la vivienda al cabo de media hora, al no gustarle al condenado su comportamiento.

   En dicho domicilio, después de tomar una copa de espumoso, y una vez que había abandonado el lugar el otro individuo, el condenado preparó una bebida tipo cóctel y se la suministró a las dos prostitutas para que la bebiesen. En ella, disolvió cocaína y MDMA --sustancias que afectan gravemente a la salud--.

SINTOMATOLOGÍA DE UNA DE LAS PROSTITUTAS

   Una vez ingerida la bebida por la primera de las prostitutas, esta empezó a sentirse mal, a ver borroso, a sentir mareos con pérdida de visión. De tal cuadro, se curó en siete días, de los cuales estuvo cuatro impedida por sus ocupaciones. Como consecuencia de la ingesta de la bebida también ha padecido sintomatología de tipo psíquico por trastorno de estrés postraumático.

   Ha precisado para su sanidad, tratamiento psiquiátrico, pautándosele antidepresivos, ansiolíticos y psicoterapia en septiembre de 2015. No cumplió la totalidad del tratamiento prescrito. Tomó los ansiolíticos, los antidepresivos los abandonó entre diciembre de 2015 y enero de 2016 y, en relación con la psicoterapia, solo acudió al Servicio de Psicología una vez, solicitando cita en dos ocasiones más --marzo y mayo--, pero no se presentó. Curó en 180 días, de los cuales ha estado impedida para sus actividades habituales unos 120 días.

REACCIÓN A LA BEBIDA DE LA OTRA PROSTITUTA

   Por su parte, la otra prostituta, como consecuencia de la ingesta de la bebida, sufrió la misma reacción adversa, si bien al vomitar inmediatamente la sintomatología y los efectos fueron menores. Sufrió mareos, vómitos y frío intenso. Curó en cuatro días, dos de los cuales estuvo impedida para sus ocupaciones, y no precisó tratamiento médico para su sanidad.

   En el mercado ilícito, el valor de una dosis de cocaína de 209 miligramos, con una pureza del 33%, alcanzaba un precio de 19,18 euros en aquel momento. El precio de una dosis de MDMA ascendía a 11,16 euros.

APLICACIÓN DEL JUICIO

   En concreto, por lo que respecta a la celebración del juicio como tal, el condenado declaró como investigado el día 22 de enero de 2016 y manifestó que, en ocasiones, tiene cocaína en casa, pero no anfetaminas ni MDMA, y que a las mujeres que contrata nunca les ha suministrado sustancia alguna, así como que no utilizó sustancias para mantener relaciones sexuales.

   Así, en el auto de fecha 20 de enero de 2016, se fundamenta como uno de los motivos (el de manifestar que en ocasiones dispone de cocaína en su domicilio) para acordar la entrada y registro en el domicilio del condenado por posible comisión de un delito contra la salud pública.

   En la diligencia de información de derechos como detenido policial, al ya condenado se le comunica que ha sido detenido por un delito contra la salud pública, delito de abuso sexual, delito contra la propia imagen, coacciones y lesiones. Además, según recoge la sentencia, ha tenido pleno conocimiento de que ha sido investigado por un delito contra la salud pública.

   En el auto de trasformación del procedimiento abreviado, del 12 de julio de 2016, en el relato de los hechos, el condenado recoge que ofreció bebidas a las dos prostitutas, que fueron consumidas por ambas, en las que introdujo, sin consentimiento de sus destinatarias, sustancias como éxtasis, benzoliecgonina y anfetamina.

DECLARACIONES DEL CONDENADO

   En concreto, durante el juicio oral, el condenado admitió la contratación de los servicios de las prostitutas para que le acompañaran a casa. Dicho traslado se efectuó en un vehículo. También admitió que les acompañó el otro individuo, que abandonó el lugar poco tiempo después al indicarle que no le gustaba su comportamiento.

   Afirmó que los cuatro bebieron un combinado sobre las 4,00 horas, pero no introdujo o arrojó en los vasos de las prostitutas ninguna droga. También admitió que bebieron cava, que ambas estaban cansadas y se fueron a la cama, en la primera planta, y que le dijeron que se encontraban mal por exceso de trabajo.

   Posteriormente, llamó al encargado del local para que las recogiera, y aseguró que ninguna vomitó ni se duchó. Llamó a dicho encargado sobre las 4,30 horas, y este las recogió entre las 7,30 y las 8,00.

DECLARACIONES DE LAS PROSTITUTAS

   Por su parte, las prostitutas afirmaron que el condenado les ofreció un combinado, en la planta alta, cuando lo bebieron, se empezaron a sentir mal, con mareos, visión borrosa, ganas de vomitar, claustrofobia y paranoias.

   Una de ellas vomitó y la otra no. Negaron que hubiesen consumido cocaína y no denunciaron inicialmente porque tenían miedo, además, también mantuvieron que no estaban cansadas. Una afirmó que tomaron cava y dejaron los teléfonos en la planta baja.

   Dijo que el cava no les afectó y, cuando tomaron el combinado, preparado por el acusado, en la habitación del primer piso, se sintieron mal al cabo de 10 minutos. Una no veía y se fue al cuarto de baño, aunque no sabía lo que hacía. Aseguró que el condenado las penetró sin preservativo al estar inconsciente.