Galicia ante la sexta extinción masiva de especies

Los usuarios de las playas son una de las principales amenazas para el chorlitejo patinegro, Ave del Año 2019
SEOBIRDLIFE - Archivo
Publicado 17/05/2019 11:59:57CET

   La acción del hombre eleva el riesgo de desaparición de 74 plantas, moluscos, reptiles, aves y mamíferos amenazados en la comunidad gallega

SANTIAGO DE COMPOSTELA, XX (EUROPA PRESS)

   Factores como la extensión de monocultivos, el uso de herbicidas, la propagación de especies invasoras y la presión humana son algunos de los que más afectan en Galicia en el marco de la sexta extinción masiva, según varios especialistas consultados por Europa Press.

   La acción del hombre eleva así el riesgo de extinción de 74 especies amenazadas en Galicia y pone a otras en una situación de declive, advierten estos expertos, que apuntan a los principales problemas de la comunidad gallega a raíz de la publicación del informe sobre biodiversidad de la plataforma intergubernamental que sitúa en 1 millón las poblaciones en peligro de desaparición en los próximos 50 años en todo el mundo.

   De las 74 especies en riesgo de extinción en la comunidad gallega, solo tres cuentan con un plan de recuperación: el galápago europeo (una especie de tortuga a la que le afecta la degradación de las riberas, por ejemplo la del río Louro), el escribano palustre (un ave paseriforme impactado por el abandono de prácticas agrícolas tradicionales) y el oso pardo (este último plan, caducado y pendiente de actualización desde hace seis años).

   Mientras, de las 130 especies consideradas vulnerables en Galicia, únicamente existe un plan de conservación, el del chorlitejo patinegro (el frailecillo blanco o pollito de mar).

   Un decreto de la Xunta de 2007 regula el catálogo gallego de especies amenazadas, que distingue entre peligro de extinción y vulnerabilidad: para las primeras contempla la elaboración de planes de recuperación y para las segundas, de conservación.

   Sin embargo, solo están listos tres en el primer caso (uno de ellos, el del oso, caducado) y uno en el segundo. La Consellería de Medio Ambiente defiende que la gestión de especies amenazadas "no se realiza exclusivamente a través" de estos instrumentos, sino que existe "un variado conjunto de herramientas".

   Así, fuentes del departamento autonómico consultadas por Europa Press reivindican que están en marcha sistemas de seguimiento que también "inciden directamente en la conservación de las especies". Y en lo que respecta al oso pardo, remiten al proyecto "que se extiende hasta diciembre" y que considera "clave para continuar avanzando en la actualización de dicho plan", el 'Life Oso-Courel'.

"LA XUNTA NO HACE LOS DEBERES"

   "Al ritmo actual, harían falta cuatro siglos para contar con todos los planes de recuperación y 14 siglos para los planes de conservación", advierte el investigador del CSIC y presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural Serafín González.

   A su juicio, está claro: "La administración no hace los deberes". Desde que Galicia comenzó a trabajar en este catálogo, al menos una especie desapareció, el urogallo, que está "virtualmente extinguido o extinguido de forma funcional", puesto que queda únicamente un individuo.

   Otra ave, el sisón, "no está desaparecida pero a punto", después de perderse por completo su población en tres de las cuatro provincias gallegas. Solo queda en Lugo, en la comarca de la Terra Chá.

   Por su parte, el zarapito real está "pendiente de un hilo" y esta misma semana propuso al Observatorio Galego da Biodiversidade la incorporación como especie vulnerable de la camariña, un subarbusto, solicitud que está "siendo valorada", indican las fuentes de la consellería.

   La actuación del hombre afecta de varias formas. En primer lugar, el presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural apunta a la caza, vinculada a la extinción del urogallo y al declive de la perdiz pardilla.

   La presión humana, sobre todo en el litoral y en verano, afecta a plantas y animales como el chorlitejo patinegro en los sistemas dunares. La contaminación de zonas húmedas, la intensificación de la agricultura y la ganadería y la pérdida de prácticas tradicionales son otros elementos que influyen en la biodiversidad.

EL "FLUVICIDIO GALLEGO"

   Mientras, los saltos de agua impuestos por empresas de generación hidroeléctrica "dejan en una situación pésima a la anguila" y "mala" al salmón (especies que son objeto de pesca y alimentación), además de afectar al mejillón de río.

   "Debería obligarse a estas compañías a construir sistemas de remonte. A lo mejor si intentas apretar las clavijas a Citroën te amenaza con deslocalizarse, pero los embalses no se los pueden llevar", subraya. Medio Ambiente, por su parte, remite a la tramitación ambiental a la que se someten los proyectos de aprovechamiento hidráulico.

   "Diría que estamos presenciando una extinción a cámara lenta", subraya la profesora del departamento de zoología de la Universidade de Santiago de Compostela Paz Ondina.

   El mejillón de río, caracterizado por "una extraordinaria longevidad que le permite superar los 100 años", está viendo mermar sus poblaciones con la muerte de los ejemplares más viejos de los ríos gallegos.

   Así, "hasta que se complete la desaparición de la especie", que precisamente es bioindicadora del estado del ecosistema fluvial: como el canario que portaban los mineros para detectar las fugas de gas grisú, compara Ondina.

   Y es que esta investigadora habla de "fluvicidio gallego" debido a una "descoordinada gestión de las infraestructuras creadas para todo tipo de aprovechamiento", que se traduce en vertidos de todo tipo.

LA INVASIÓN EXÓTICA

   En una posición destacada, los expertos señalan a las especies exóticas invasoras, como eucalipto, hierba de la pampa y uña de gato. Esta última coloniza sistemas dunares y acantilados y es tan agresiva que acaba hasta con el tojo. "Son una amenaza clara", subraya Serafín González.

   La Xunta asegura que "lleva mucho avanzado" en cuanto a las especies exóticas y cita como ejemplo su "eliminación" de sistemas dunares, de los que también ha suprimido plantaciones de pinares en la zona de trasduna e implantado "múltiples pasarelas" para el uso "compatible" con la conservación.

   En este extremo, también entran en escena el visón americano (introducido a la peletería), el cangrejo rojo americano y la perca negra (con fines recreativos), así como la tortuga de Florida, la cotorra argentina, el cerdo vietnamita y el mapache (utilizados como mascota).

LA CLAVE DE LOS POLINIZADORES

   Por su parte, el profesor de biología de la Universidade de Vigo Luis Navarro incide en el "problema de monocultivos" como el del eucalipto, que conlleva una progresiva desertificación y "homogeneiza el ecosistema", lo que supone su empobrecimiento y menor resiliencia.

   También pone el foco en el empleo de herbicidas y en otras invasoras como la avispa velutina, por su efecto en especies "clave" como son las polinizadoras.

   Si desaparecen insectos como estos, que posibilitan la polinización, también lo harán todas las plantas que requieran de este vector para producir semillas, expone Navarro.

   Al respecto, indica que "en Europa ya se ha identificado un declive de abejorros, que son muy buenos polinizadores; han desaparecido algunas especies y hay declive de disponibilidad". En Galicia, este proceso se da debido al cambio de uso de la tierra, por los monocultivos y por el herbicida.

   En cualquier caso, Navarro, contrario a mensajes catastrofistas, resalta que se está "a tiempo de resolver el problema". "La pérdida de especies no es algo que vayamos a notar nosotros, pero sí nuestros hijos y nuestros nietos, por eso está bien saber que todavía se puede hacer algo para evitarlo", llama la atención.

   De este modo, avisa de que "perdiendo especies se está perdiendo información" incluida en sus genes. Ya que "los avances científicos han venido de su conocimiento", anima a actuar en consecuencia para "evitar perderla".

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