"Hablar de conductas suicidas" abre la puerta a visibilizar una problemática ante la que "todos somos vulnerables"

Publicado 10/10/2019 18:36:56CET
Suicidio.
Suicidio. - GRUPO REY ARDID - Archivo

   Especialistas precisan que querer suicidarse no se traduce en el deseo de morir, sino en la única opción que muchos ven para no seguir viviendo con un gran sufrimiento emocional

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Las consultas de psicólogos, psiquiatras o la Unidad de Prevención del Suicidio del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHOU) son algunos de los pocos lugares que escuchan la realidad de las personas que padecen conductas suicidas, el mayor problema de salud pública de Europa según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2018 llevó a 288 personas en Galicia a terminar con su vida, la cifra más baja desde 2012.

   A pesar de todo, este dato duplica el número de víctimas mortales en accidentes de tráfico en 2018 en la Comunidad. Sin embargo, la atención que recibe el suicidio a nivel social y por parte de los medios de comunicación sigue estando estigmatizada y bajo juicios erróneos que deben ser desmitificados por profesionales como una enfermera del CHOU Amparo González o la psicóloga de la Federación de Asociacións de Familiares e Persoas con Enefermidades Mentais de Galicia (Feafes), Belén Uzal, que hoy visibilizan el Día Internacional de la Salud Mental hablando del suicidio.

   Parece impensable creer que el mayor problema de salud pública del Continente esté condenado al silencio, a pertenecer a esos temas tabú sobre los que nadie opina y que, de puertas para fuera, no tienen cabida en el día a día de la gente, ni si quiera cuando un gran dolor emocional interno colapsa la mente de las personas y los lleva al suicidio.

   De hecho, esta voluntad nada tiene que ver con el deseo de morir, sino con "la única alternativa que ve mucha gente" para "no seguir viviendo con sufrimiento", aclara Uzal. "Es cuestión de desesperación" y no está relacionado de forma intrínseca con padecer una enfermedad mental, añade González. "Todos somos vulnerables", puede llegar un momento en el que "nos sintamos lo suficientemente desesperados para no considerar otra salida que suicidarnos", relata, "solo tiene que darse una situación lo suficientemente grave, en función de nuestras circunstancias, para hacerlo".

   No obstante, el mundo en el que vivimos lleva a razonar que si algo no se materializa en palabras puede llegar a no existir, 'si no lo pienso, no existe'. Sucede también con los niños pequeños cuando 'se esconden' tapándose la cara con sus propias manos y cerrando los ojos. A nivel social esta actitud se manifiesta en los medios de comunicación, que optamos por ignorar las muertes por suicidio basándonos, muchas veces, en la falsa creencia, como así confirma Feafes, de que "hablar del suicidio puede incitar a cometerlo".

CONECTAR CON LA VIDA

   Sin embargo, volver a "conectar con la vida", desechar la idea de que estar muerto es la única forma de acabar con el sufrimiento que provoca vivir, forma parte de un proceso en el que la comunicación, la gestión emocional y el apoyo familiar son pilares fundamentales para todas aquellas personas que tienen conductas suicidas.

   Los datos apuntan a que una de cada 20 personas que intenta suicidarse en España lo logra. Por este motivo, los profesionales de la salud mental apuntan a centrar sus esfuerzos en trabajar con aquellos que lo han intentando para evitar que lo vuelvan a hacer, así como prevenir y concienciar a los que tienen conductas suicidas para que no tomen esa decisión; ya que el atenuante más común entre los suicidios que llegan a término es el intento previo.

   El primer paso para ser capaz de contemplar otras alternativas para solucionar sus problemas, es "hablar" de este tipo de actitudes y comportamientos, "no mantenerlo como un secreto", indica la enfermera del CHOU. Compartirlo ayuda a esa persona a descubrir que no es la única que está pasando por esa situación, pero el "miedo a sentirse juzgados" prevalece muchas veces.

   Para hacer frente a este temor, los psicólogos y profesionales sanitarios consideran "primordial" combatir la desinformación en el entorno cercano de la persona afectada. Para González la clave es "mantener la calma y escuchar", estar dispuestos a "acompañar sin juzgar" y prestar más atención "a lo que no decir que a lo que callamos, a veces no hay que decir nada".

PREVENCIÓN

   Tanto para los propios implicados, como para sus familiares y los profesionales psicosanitarios, la información y los recursos para prevención son la "clave" para deshacer los estigmas, tabúes y ayudar a desarrollar un "trabajo multidisciplinar" efectivo y precoz en esta materia, señala la psicóloga Isabel Aneiros.

   En la misma línea se ha manifestado Amparo González, que urge a la Administración "una estrategia nacional que ayude a abordar el suicidio desde una perspectiva amplia" que se enfoque "desde la prevención", la mejor herramienta para devolver la esperanza a personas que sufren comportamientos, conductas, ideas o actos suicidas, que deben ser tratados "como un problema de salud más" en lugar de "invisibilizarlos".

   La psicóloga de Feafes ha precisado que "hay que poner las bases en los estratos más cercanos a los pacientes", como los médicos de cabecera o los familiares. En caso de los segundos, no siempre disponen del conocimiento suficiente para detectar lo que sucede.

PREGUNTAS INCONTESTABLES

   El suicidio se puede prevenir, las conductas suicidas no se realizan para llamar la atención, las personas no están decididas a morir y los jóvenes también están implicados en los actos suicidas. Estas afirmaciones desmienten los mitos creados alrededor de un problema ocultado y silenciado, pero que a día de hoy afecta en Galicia a casi 12 de cada 100.000 habitantes, la segunda comunidad con la tasa de suicidio más alta del país, después de Asturias.

   Este número no solo implica a 12 personas, sino también a su círculo cercano que, según Feafes, por cada suicidio existen seis personas que resultan afectadas emocionalmente de forma indirecta. Para ellos perder a un ser querido de esta manera "pone en marcha muchas emociones" y "desata muchas preguntas", la gran incontestable siempre será: ¿Por qué lo hizo?, explica González.

   "Son preguntas incontestables" que nadie puede resolver, asegura la enfermera, pero que desde las unidades de prevención y las entidades especializadas se trabaja para que estas cuestiones no tengan que volver a ser planteadas.

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