Publicado 10/07/2021 11:09CET

El incremento de contagios ensombrece el optimismo del sector a pesar de las buenas previsiones de ocupación

Varias personas en una terraza de Vigo
Varias personas en una terraza de Vigo - Marta Vázquez Rodríguez - Europa Press

   La Xunta y el Clúster confían en la campaña de verano, pero los hosteleros temen que una oleada de casos lleve a endurecer restricciones

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Galicia aspira a cosechar buenos resultados en esta campaña de verano. Los datos de ocupación que maneja el sector son optimistas y la previsión es, al menos, superar las cifras de 2020 aunque el repunte de contagios, la incidencia en los jóvenes y las imágenes de aglomeraciones en las calles gallegas generan preocupación en estos profesionales ante un hipotético refuerzo de las restricciones para contener la situación.

   La Xunta y el Clúster de Turismo de Galicia se reunieron esta misma semana para abordar los datos que manejan los empresarios, las previsiones del sector para afrontar el periodo vacacional y sus impresiones ante la situación sanitaria en la que se encuentra el territorio.

   El objetivo es llegar al millón de visitantes este verano, un 11 por ciento más que el mismo periodo del pasado año, y alcanzar los tres millones en todo el ejercicio de 2021. El vicepresidente primero, Alfonso Rueda, apeló a trabajar en promocionar Galicia como 'Destino Seguro' y se mostró optimista de cara a la atracción del turista nacional.

   Rueda se refirió a la rápida recuperación que está registrando el Camino de Santiago, que contó en el mes de junio con casi 15.000 peregrinos -el 70% del total del año- y que en el pasado fin de semana registró la entrega de más de 3.000 Compostelas, a pesar del mal tiempo.

   Previamente, la directora de Turismo de Galicia, Nava Castro, destacaba las "muy buenas perspectivas" para este verano y confiaba en alcanzar el 70% de la que se registró en 2019, último periodo estival prepandemia, debido a la "aceleración en las reservas" y una llegada de peregrinos que augura una "progresiva recuperación en próximos meses".

VIAJES MENOS PLANIFICADOS

   Para el Clúster la principal esperanza radica en el ritmo de vacunación. Las expectativas con respecto al verano son buenas, aunque reconocen la dificultad de anticipar cifras objetivas dado que muchos de los hoteles han estado cerrados hasta ahora y las personas evitan hacer previsiones y, por lo tanto, reservas, a medio plazo.

   "Los viajes son menos planificados, y el perfil del visitante ha cambiado. Ahora se trata fundamentalmente de personas que viajan con su pareja o hijos, en coche y a distancias más cortas. Los cambios son tan significativos que cualquier previsión que quisiéramos hacer no se ajustaría a la realidad", señala Cesáreo Pardal en declaraciones a Europa Press.

   El sector ha constatado, además, que la tendencia es que la temporada de verano se retrasará este año, puesto que "las reservas son para después del 15 de julio y llegan hasta finales de septiembre".

LOS REPUNTES, PREOCUPANTES

   "La recuperación está siendo desigual. La búsqueda de espacios abiertos y al aire libre favorece al turismo rural. Los viajes en grupos muy reducidos, parejas o familias, y las reticencias que se mantienen a los contactos favorecen a los apartamentos turísticos y a los pisos de uso turístico", añaden.

   Es por ello que confían en que el proceso de vacunación avance lo mejor posible, sobre todo ante algunas imágenes de aglomeraciones registradas las últimas semanas, altercados en algunos puntos del territorio, botellones, y el incremento de casos, especialmente entre los jóvenes.

   "Nuestra principal esperanza en este momento es que se mantenga el ritmo de vacunaciones para que se recupere cuanto antes la confianza y la seguridad. Y nuestra principal preocupación son los posibles repuntes en las cifras de la enfermedad que impliquen una marcha atrás en ese proceso de recuperación de la confianza".

"ES UN PROBLEMA"

   Las asociaciones de hosteleros comparten este optimismo, pero también reconocen la preocupación por un hipotético cambio de tendencia que obligue a endurecer de nuevo las restricciones sanitarias y, con ello, los aforos, los horarios o incluso limitar la apertura de los locales.

   El presidente de la Federación de Hostelería de Pontevedra, César Ballesteros, traslada que las expectativas "son altas" y confía, al menos, en "tener un buen agosto" en el área de influencia, puesto que "sería espectacular" lograr al menos un 70 o un 80 por ciento de la ocupación habitual.

   "No se si seremos capaces de llegar. Vamos a ver como va a salir el mercado nacional. Seguramente casi en avalancha y en muy poco tiempo", ha añadido, para mostrase "preocupados" por el perfil de gente joven que se registra en los últimos datos de casos activos.

   "Estamos viendo que es un problema", ha insistido, apelando al cumplimiento de las normas, a la "cordura" y recordando que todavía no están vacunados. Esta situación, si se "sigue produciendo", podría derivar "en una cadena" y a tomar medidas que, de nuevo, afectarán especialmente al sector.

   Ballesteros ha calculado que en torno a un 30 por ciento de establecimientos se han visto obligados al cierre debido a las consecuencias de la pandemia, jubilaciones o cambio de manos del local.

   A pesar de ello, se muestra "optimista", sobre todo porque Galicia "está bien posicionada" en comparación a otras comunidades autónomas, que "falta todavía gente por vacunarse" y el territorio cuenta con un emplazamiento ideal y muchos espacios abiertos.

"MEJOR" DE LO PREVISTO

   Jose Antonio Liñares, de Hostelería Compostela, maneja también cifras "esperanzadoras" en cuanto a movimiento turístico, con una previsión de superar el 50% de la ocupación habitual en julio y el 60% en agosto si no empeora la situación sanitaria.

   "Las cosas van mejor de lo que se podía prever", ha reconocido, aunque si bien cuentan con "datos esperanzadores", su "temor" es que los nuevos contagios, los botellones o casos como el macrobrote de Mallorca "provoquen nuevas restricciones".

   Liñares ha recordado que los empresarios han "cruzado una travesía por el desierto, con enormes pérdidas", y ha apelado a la "cautela" ahora que se empieza a ver la luz al final del túnel, sobre todo ante un ecosistema "muy frágil".

   "El mes de julio pasado parecía que se iba a acabar todo y lo peor estaba por venir", ha recordado, en alusión al verano de 2020, incidiendo en la importancia de ir "remontando el vuelo" de cara a la creación de puestos de trabajo. En este sentido, ha señalado que actualmente el precio medio "es mucho más bajo", en concreto cerca de un 30 o 35 por ciento de un año prepandemia.

LLAMADA A LA PRUDENCIA

   Cheché Real, de la Asociación Provincial de Hosteleros de Lugo, ha insistido a su vez en ese "optimismo dentro del pesimismo", sobre todo ante los datos que se están registrando en todo el Estado.

   Así, ha lamentado los "comportamientos" de parte de la población y la "inconsciencia" por parte de aquellos que no cumplen con las normas de seguridad fuera de los establecimientos y que lleva a incrementar el número de contagios.

   Todo ello, ha añadido, les lleva a la "incertidumbre", sobre todo ante imágenes de calles "que son una jungla", mientras en los locales "se cumple a rajatabla" con el manual y las medidas acordadas.

   No obstante, estos comportamientos acaban repercutiendo en los propios negocios, sobre todo en el caso de que la autoridad sanitaria decida una nueva reducción de aforos o de locales que "dejan pasar un tiempo" para comprobar la evolución de la situación antes de sacar a sus trabajadores del ERTE.

   Las asociaciones llaman, de este modo, a hacer cumplir las medidas y los protocolos y piden a la sociedad "que tome conciencia de que esto va con ellos también".

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