PALMA DE MALLORCA, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -
El estudio 'Bases científicas de los efectos beneficiosos del consumo moderado de cerveza en el sistema cardiovascular', que se ha presentado este miércoles en el Colegio de Farmacéuticos de Palma de Mallorca, concluye que el consumo moderado y regular de cerveza, en las comidas principales, actuaría sobre distintos factores de riesgo cardiovascular, especialmente en la población con riesgo cardiovascular moderado-alto
Asimismo, podría ejercer un efecto protector en la aparición y progresión de la aterosclerosis.
La presentación ha estado protagonizada por el director del estudio y consultor senior del Hospital Clínic de Barcelona, Ramón Estruch, y el profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de Alimentación (SEDCA), Jesús Román.
Asimismo, el estudio está publicado en las revistas de referencia internacional Atherosclerosis y Nutrition Metabolism and Cardiovascular Disease
La investigación estudió a un colectivo de pacientes con elevado riesgo cardiovascular de entre 55 y 80 años de edad, a los que se les suministró durante 28 días una bebida destilada sin polifenoles, cerveza tradicional y cerveza sin alcohol, respectivamente, sin sobrepasar el consumo moderado.
Así, se observó que los marcadores inflamatorios y la estabilidad de la placa de ateroma (cúmulo de grasa en la arteria) relacionados con la enfermedad cardiovascular se vieron reducidos tras la ingesta moderada de cerveza.
"Por tanto, la cerveza, tanto en su variedad tradicional como sin alcohol y tomada moderadamente durante las principales comidas, protege el sistema cardiovascular en mayor medida que otras bebidas con contenido alcohólico, debido a los polifenoles que contiene. Además, diversas investigaciones nacionales e internaciones atribuyen a los componentes no alcohólicos de la cerveza beneficios en la salud por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorios", ha explicado el Dr. Estruch.
Por otra parte, la composición corporal no se vio afectada tras el consumo moderado de cerveza. Así, el peso, el índice de masa corporal o la relación cintura-cadera no se vieron alterados tras la ingesta moderada de cerveza.
CALORÍAS DE LA CERVEZA
Por su parte, Jesús Román ha recordado, además, que la cerveza es una bebida compuesta en un 90 por ciento aproximadamente por agua y que no es la culpable de la obesidad. En este sentido, una caña tradicional, de unos 200 mL., contiene alrededor de 90 Kcal., y en su variedad sin alcohol el aporte calórico de reduce a 35 Kcal.
El Dr. Román ha afirmado que "consumir una cerveza diaria supone un porcentaje muy pequeño de la ingesta calórica diaria recomendada, que es de 2.000 Kcal. para las mujeres y 2.500 Kcal. para los hombres".
La investigación también ha concluido que la presión arterial sistólica se vio reducida tras el consumo moderado de cerveza, especialmente en el caso de la cerveza sin alcohol. Además, otras variables aumentaron como el HDL (colesterol bueno), así como la concentración sanguínea de células progenitores endoteliales, lo que implica un incremento de la capacidad de regeneración del endotelio.
"Cabe resaltar también que tras el consumo diario durante cuatro semanas de cerveza tradicional y sin alcohol, se halló isoxanthohumol (compuesto polifenólico antioxidante) en las orinas de los participantes que habían consumido estas bebidas, pero no en las personas que habían tomado la bebida destilada", ha constatado el Dr. Ramón Estruch.
El Dr. Ramón Estruch ha afirmado que "la cerveza es una bebida fermentada, elaborada a partir de ingredientes naturales que contiene vitaminas y minerales, además de ser fuente de compuestos bioactivos como los polifenoles" y, por tanto, "el consumo moderado de bebidas fermentadas podría ser una opción saludable para acompañar a las comidas".