Los abusos de Estado Islámico a las mujeres en Afganistán: "Horrores que no se pueden contar"

Refugiada afgana con burka
REUTERS / FAYAZ AZIZ
Publicado 30/07/2018 11:58:22CET

SHEBERGHAN (AFGANISTÁN), 30 Jul. (Reuters/EP) -

Los matrimonios forzados y las violaciones han sido algunos de los abusos más frecuentes cometidos por el grupo terrorista Estado Islámico durante su 'califato' en Irak y Siria, pero la violencia de esta organización sobre las mujeres también se extendió al vecino Afganistán, con "horrores que no se pueden contar".

Zarifa, madre de tres hijos y vecina de una localidad remota del noroeste de Afganistán, recuerda el día en que un líder islamista llegó a su pueblo y le exigió el dinero que su marido supuestamente le había prometido. "Le dije que no tenía ningún dinero, pero que si lo encontraba, se lo enviaría. No aceptó y me dijo que tenía que casarme con uno de sus hombres y dejar a mi marido para irme con ellos", relata.

La mujer se negó, pero entonces los milicianos se llevaron a sus hijos a otra habitación con una amenaza clara: "Si no iba con él, me mataría y se quedaría con mi casa. Y así hizo todo lo que quería".

Aunque han trascendido denuncias de abusos en Nangarhar, la provincia del este donde apareció Estado Islámico por primera vez en 2014, y en Zabul, en la parte sur del país, aún persisten estigmas y tabúes que hacen que muchas mujeres sigan sin contar las barbaridades sufridas, por lo que ni siquiera se sabe la magnitud de los abusos.

A Zarifa, el ataque sobre su pueblo la obligó a dejar su vivienda en el sur la provincia de Jawzjan y a refugiarse en la capital provincial, Sheberghan. "Mi marido era agricultor y ahora no puedo enfrentarme a él o a mis vecinos, por lo que pese al peligro me he ido", afirma.

Samira escapó de Darzab y ahora vive en Sheberghan. En su caso, los milicianos llegaron a su casa y se llevaron a su hermana, de 14 años. El comandante del grupo no quiso casarse con ella, "pero la violó y sus soldados la forzaron", en el inicio de un calvario que duró diez meses, hasta que logró escapar.

"No puedo contar nada por la vergüenza", afirma Samira, que como Zarifa prefiere no revelar su nombre completo por el estigma que sigue asociado a las víctimas de la violencia sexual.

CONTRA LAS TRADICIONES DEL ISLAM

El principal portavoz de los talibán, Zabihulá Mujahid, ha afirmado que Estado Islámico "ha cometido en Zarzab muchos horrores que no se pueden contar". El grupo, ha añadido, "no se rige por ninguna norma y no hay ninguna duda de los horrores que la gente está contando".

Los documentos incautados en Siria revelaban doctrinas teológicas de Estado Islámico para regular la utilización de mujeres como esclavas sexuales, algo que, en palabras de un portavoz del Ministerio de Defensa, Mohamad Radmanish, "va completamente en contra de la cultura y tradiciones" del islam.

"Cuando vinieron a nuestra zona, todo el mundo sabía para lo que venían", dice Kamila, también de Darzab, y que presenció el rapto de al menos tres niñas. "Arrastrarían a una niña o mujer de una casa para llevársela con ellos. Al principio decían que se casarían, pero luego muchas fueron violadas", lamenta.