Artesanía y 'microempresa' al servicio de las mujeres indígenas de Guatemala

Actualizado 08/03/2015 9:50:52 CET
Proyecto de Cruz Roja Española para mujeres indígenas en Guatemala
Foto: CRUZ ROJA ESPAÑOLA

Cruz Roja Española trabaja con cooperativas locales para dar salida a prendas en beneficio de decenas de mujeres

   MADRID, 8 Mar. (EDIZIONES) -

   Ser mujer e indígena en Guatemala implica llevar sobre los hombros una doble carga, asociada en muchos casos a discriminación y a una vida sin alternativas, dedicada al hogar y la familia. Cruz Roja Española ha impulsado varios proyectos para hacer a estas mujeres dueñas de su propio futuro.

   El Día Internacional de la Mujer 2015 tiene por lema 'Empoderando a las Mujeres, Empoderando a la Humanidad: ¡Imagínalo!'. Un ejemplo de los esfuerzos por dar mayores capacidades a la mujer se vive desde hace un año en el municipio guatemalteco de Chichicastenango, en el departamento de El Quiché.

   Esta localidad del noroeste de Guatemala es una de las elegidas por Cruz Roja Española para dotar de medios de vida a mujeres mayas-quiché. En la Cooperativa Ut'z Bat'z, unas 60 mujeres de entre 18 y 50 años aprenden a utilizar sus habilidades artesanales para ayudar a su familia y a su comunidad.

   El jefe de la delegación de Cruz Roja Española en Guatemala, Edwin Cueto, ha citado entre los objetivos del programa fortalecer las capacidades técnicas y productivas de mujeres que normalmente se limitan a tejer, con maquinaria "muy rudimentaria", huipiles (camisas) y cortes (faldas) para consumo de su familia y vecinos.

   Gracias a la labor de los cooperantes, reciben nuevas herramientas y conocimientos para comenzar a hacer "productos de mayor comercialización", como por ejemplo ropas de cama, así como formación básica a nivel económico para hacer sostenible una "microempresa", ha dicho Cueto en una entrevista a Europa Press.

   Las metas del programa incluyen también dar salida al producto, que gracias al acuerdo con otras organizaciones puede terminar en áreas turísticas al alcance de quienes quieran llevarse un "recuerdo" de Guatemala. Se trata de tejido con "mensaje", como ha recordado Cueto, quien ha destacado la importancia de conservar la "tradición" maya a través de la ropa.

   Los ingresos logrados a través de la venta de estos productos se redistribuyen equitativamente entre todas las integrantes de la cooperativa.

LA RED SOCIAL

   Cueto ha explicado que, en aras de "fortalecer el sistema social" que rodea a estas mujeres, el programa de Cruz Roja Española trabaja para que puedan participar a nivel local y municipal, de tal forma que las propias beneficiarias puedan gestionar el desarrollo de sus grupos y comunidades.

   Las 60 mujeres con las que ha trabajado Cruz Roja "han cambiado su vida" tras dejar de estar "metidas en su casa". Un 70 por ciento de ellas son viudas y madres solteras y, en su mayoría, proceden de hogares en los que hay una media de seis o siete hijos.

   En un país donde la pobreza ronda el 35 por ciento y existen "cifras elevadísimas" de analfabetismo entre los indígenas, Cruz Roja ofrece una nueva vía a mujeres que, en el caso de trabajar fuera de casa, tan sólo obtienen al día entre 20 y 40 quetzales (entre 2,3 y 4,7 euros).

EDUCACIÓN DE GÉNERO

   "Las comunidades indígenas tienden a ser muy cerradas", ha reconocido Cueto, que ha advertido de la importancia de "implicar" a toda la familia y de trabajar en cuestiones de género. En este sentido, ha explicado que hay "un trabajo inicial muy fuerte" a nivel de coordinación para hacer ver que empoderar a estas mujeres "es un bien para la familia".

   Los esfuerzos emprendidos hasta ahora permiten detectar, no obstante, "un cambio de actitud familiar y social" y el hombre, dedicado al campo como jornalero, comienza a ver poco a poco que la mujer también puede participar con un "medio de ingreso" alternativo.

   Cruz Roja Española concluirá su proyecto en Chichicastenango este mismo mes, pero desde noviembre trabaja ya en Sacapulas, también en el departamento de El Quiché. Detrás han quedado cinco programas similares y, por delante, el desafío de que las mujeres indígenas guatemaltecas puedan formar parte de su propio desarrollo y del de su país.

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